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Encerrados entre ética y eficacia
La crisis de esta fuerza es irreversible. Como fuerza política no se reunificará, y la división se mantendrá en Diputados.
El problema de Chacho Alvarez fue que hubo inconsecuencia entre el discurso que justificó su renuncia y la actitud posterior. Si hubiera roto para constituir una nueva alternativa política, ello podría haberle permitido mantener liderazgo.
La cuestión es que quedó desdibujado entre una crítica justificada y compartida por la sociedad y su decisión de seguir integrando la Alianza y apoyando al gobierno.
Es en este contexto que se produce la renuncia de Alvarez a la política. Hace un lustro, Bordón sorprendía a la política argentina, con su renuncia a la banca, que implicaba alejarse de la actividad política. Lo hacía después de que obtuviera 30 por ciento de los votos en la elección presidencial de 1995, en la cual había logrado quebrar el bipartidismo tradicional radical-justicialista, al relegar a la Unión Civica Radical al tercer lugar.
La historia parece repetirse ahora con Chacho Alvarez. Algo más de un año después de que la fórmula presidencial de la Alianza derrotara al PJ que venía de ganar seis elecciones nacionales consecutivas, el vicepresidente, que triunfara en la presidencial de 1999, renuncia primero a la vicepresidencia y pocos meses después, a la política.
Lo curioso es que Bordón y Alvarez compartieron la fórmula del Frepaso hace seis años y ambos desbarataron después los éxitos electorales que habían logrado.
Los dos gestores del esfuerzo más importante y exitoso para renovar la política argentina de las últimas décadas terminaron en un fracaso político, subrayado por el gesto de impotencia que implicaron sus respectivas renuncias.
Quizás la explicación de esta actitud esté más en el campo de la psicología que en el de la política. Es que las actitudes de Bordón y Alvarez parecen más motivadas por la frustración personal de no poder articular la política y el poder o, más concretamente, de su fracaso en no poder modificar la realidad.
Cabe también la posibilidad de plantearse qué hubiera pasado con un gobierno del Frepaso si esta fuerza hubiera ganado las elecciones de 1995, dada la conducta política posterior de los dos integrantes de la fórmula.
Las renuncias de Bordón y Alvarez muestran la necesidad de incorporar la psicología como una variable necesaria para integrar el análisis político.
Es que el hombre es el sujeto de la política, y en la actividad humana, no todo funciona racional ni lógicamente.


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