«Estamos al borde de tener grupos de cabezas rapadas», aseguró la socióloga de la Universidad de Buenos Aires Obdulia García Piñeiro, en diálogo con Ambito Financiero al preguntarle sobre el rumbo de la situación argentina respecto del aumento progresivo de las casas tomadas y los vagabundos.
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«Hay que recordar que cuando más terrible es la situación económica, la gente se vuelve más xenófoba», explicó.
• Generalizado
Continuando el análisis, la socióloga afirmó que «se trata de un fenómeno generalizado en toda América latina», y explicó que la inseguridad se conecta con el que vive en la calle o en una propiedad ilegalmente «por sus características sociales».
«El ocupante ilegal, señaló, es una persona que fue expulsada de su país casi con seguridad, por no tener trabajo, viene acá y se encuentra con una situación semejante.» Además, «tiene cortados todos sus lazos sociales. No tiene grado de pertenencia, salvo con algún miembro de su comunidad. Vive en una incertidumbre total, está sin esperanzas. Esa es la imagen del ocupante, entonces ¿por qué no relacionarlo?», se pregunta García Piñeiro. Sin embargo, no todo vagabundo o usurpador es delincuente. «La relación no es tan directa, pero si uno quiere encontrar la relación, seguramente la va a encontrar.»