Jerusalén - Detrás de los objetivos manifiestos de Ariel Sharon siempre existe un plan más ambicioso que sólo comparte con un círculo selecto de sus allegados. En el contexto de la actual Intifada, se acrecientan las sospechas de que la meta de Sharon no se reduce a «devolver la seguridad a los ciudadanos» mediante el desbaratamiento de los grupos paramilitares que operan contra Israel. Un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Zeev Koren, que viene sondeando al actual primer ministro desde que éste creó la Brigada de Paracaidistas en los años '50, sostiene que Sharon desea acabar con todas las fuerzas, regulares o no, que sustentan al régimen de Yasser Arafat.
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La sensación de que el primer ministro está embarcando al ejército en otra aventura de proporciones con alcances geopolíticos se ha hecho más tangible a partir de los golpes que se le han propinado al Cuerpo de Seguridad Nacional, una fuerza que no participa en la Intifada («levantamiento»). El propio ministro israelí de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, dejó traslucir un cierto malestar cuando manifestó: «En principio, la estrategia no ha cambiado: se busca a los responsables directos e indirectos de la violencia y se intenta mantener a la población civil (palestina) fuera del conflicto. A mí no me resulta nada agradable aprobar operaciones pomposas», en referencia a la ofensiva en que tomaron parte aviones del tipo F-16.
Las únicas voces verdaderamente críticas son las de los dirigentes de la izquierda tradicional. Yosi Beilin, del Partido Laborista, sostuvo que Ariel Sharon está arrastrando a Israel «a una guerra inútil». «En vez de responder a los atentados con acciones puntuales, Sharon moviliza a los cazabombarderos, sirviendo de este modo a los intereses del ala más radical del entramado palestino. Para romper este círculo vicioso no existe otra alternativa que la del diálogo. Pero no estoy seguro de que Sharon tenga esas pretensiones».
El jefe del partido opositor Meretz, Yosi Sarid, ironizaba con que «de golpear a los terroristas hemos pasado a golpear a quienes nos parecen terroristas».
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