17 de julio 2001 - 00:00

Grave asalto a banco: balearon a embarazada y toman 50 rehenes

El banco brasileño Itaú es el preferido de los delincuentes. Tiene el récord de asaltos: 18 sólo este año. Ayer otro con 50 rehenes. La Policía liberó a todos luego de cinco horas de tensión. Los clientes del Itaú, preocupados.

El delincuente que simuló ser rehén.
El delincuente que simuló ser rehén.
Cincuenta personas tomadas como rehenes durante cinco horas en una sucursal bancaria. Una mujer embarazada de ocho semanas baleada y con «pronóstico reservado» sobre el futuro de su bebé. El epílogo de otro día violento y de extrema tensión en la Capital Federal.

Lo que comenzó como un robo «express», de pronto se convirtió en una verdadera pesadilla para empleados y clientes del banco Itaú-Buen Ayre del barrio porteño de Flores, que quedaron a expensas de la decisión de los delincuentes.

Pasadas las 11.30, la sucursal bancaria de Pedernera y Ramón L. Falcón estaba atestada de clientes, cuando de pronto dos delincuentes ingresaron a los gritos dando su intención de asaltar el banco, mientras otro quedaba en la puerta como «campana».

La casualidad quiso que un policía de la Comisaría 38ª y otro de la División Análisis Delictivo de la Superintendencia de Investigaciones, que pasaban por el lugar, se percataran de que algo grave sucedía y decidieran intervenir.

Apresado

El que actuaba como «campana» fue rápidamente apresado por la Policía, que le secuestró una granada de mano y una pistola calibre 45.

Al ver que la Policía detenía a su cómplice, los dos sujetos que estaban en el interior del banco comenzaron a disparar contra los policías. En la confusión y en medio de la balacera, una mujer embarazada y que tenía a su hijo de cinco años en brazos intentó escapar, pero los ladrones dispararon a mansalva. Fue entonces cuando un empleado del Itaú se arriesgó a activar la alarma.

En las adyacencias, otros dos delincuentes que formaban parte de la banda, y que esperaban a sus compañeros, decidieron huir, uno a bordo de una moto de alta cilindrada y el restante en un automóvil.

Acorralados por los policías, los dos asaltantes decidieron atrincherarse en el local y mantener como escudos humanos a las cincuenta personas.

Habían pasado 45 minutos cuando llegaron los hombres del Grupo Especial de Opera-ciones Federales (GEOF), rodearon la sucursal del Banco Itaú. Un integrante de la fuerza, conocido con el nombre de «Pablo», comenzó entonces a negociaciar con los maleantes.

Angustia

Junto con el grupo de elite, también llegó el jefe de la Policía Federal, comisario general Rubén Santos. La situación empezaba a angustiar y muchos creían que el final sería trágico.

Aunque centenares de policías bloquearon accesos y cercaron la zona, no pudieron evitar que el sector fuera inva-dido por familiares preocupados por la situación.

Las negociaciones comenzaban a tener éxito dos horas después (cerca de las 14), cuando los delincuentes decidieron liberar a una tanda de 10 personas que mantenían cautivas.

Uno de los malvivientes intentó escapar del local hacién-dose pasar por un rehén, pero su maniobra fue descubierta rápidamente por la Policía.

El restante delincuente intentó sembrar confusión al asegurar a la Policía que estaba con un cómplice mientras exigía que se le entregara un automóvil y se le permitiera escapar.

Cerco

El personal del GEOF cercó la zona y estudió la posibilidad de ingresar al banco, pero debido a que el ladrón que estaba en el local comenzó a liberar a los rehenes, evitaron ingresar por asalto a la sucursal.

Mujeres y hombres de toda edad fueron saliendo con sumo cuidado del interior del banco, custodiados por personal del GEOF y con la asistencia del gerente de la entidad, que por momentos sirvió de nexo entre la Policía y el ladrón.

Luego de cinco horas de tensión, el ladrón depuso su actitud. En ese momento personal del GEOF ingresó y secuestró en poder del delincuente otra pistola 45 milímetros y una calibre 9 milímetros.

Según se informó oficialmente, cerca de cien policías del GEOF y las comisarías de la zona estuvieron en el lugar de los hechos, al igual que varias ambulancias del SAME que asistieron a algunos rehenes, que sólo sufrieron algunas descompensaciones leves.

Buen trato

Algunos de los rehenes, que luego fueron liberados, dijeron que los ladrones los trataron «muy bien» e incluso les dejaron hacer llamados telefónicos a los colegios donde asisten sus hijos, ya que debían retirarlos de allí.

El jefe de Comisarías de la Policía Federal, comisario
Eduardo Capucceti, explicó después que el ladrón que quedó en el interior del banco fue quien «dilató las negociaciones», y confirmó que la intención original del grupo delictivo era la de efectuar un robo «express».

El comisario dijo que el Banco Itaú tiene «vigilancia privada», aunque no pudo precisar si los mismos utilizan armas. El jefe policial indicó que cuando el último ladrón se entregó, aún tenía a unas 20 personas como rehenes.

Los malvivientes detenidos tienen antecedentes policiales por un hecho de similares características.