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Más de 200.000 clientes de tarjetas compraron en cuotas

Tal como era de prever, el ranking de este tipo de operaciones fue encabezado por indumentaria, con cerca de 43% de las ventas en cuotas; los siguieron artículos para el hogar y electrodomésticos (con 40%), turismo y pasajes (con 13%) y «otros» (4%). Y dado que hubo unas 200.000 operaciones el ticket promedio rondó los $ 150.
Además, 95% de las compras en cuotas fue realizado por usuarios diferentes, lo que marca que las ventas -al menos en el primer mes-fueron «una por persona». Esto habla a las claras de una actitud de prudencia y cautela entre los consumidores, que -al menos por ahora-limitaron sus compromisos a futuro.
Cabe apuntar que rubros clave en la facturación de las tarjetas como combustible, alimentos y restoranes, por citar apenas tres, no aceptan pagos en cuotas en la gran mayoría de los casos (aunque hay marcas que sí lo hacen en alimentos adquiridos en súper e hipermercados). De hecho, el rubro «artículos para el hogar y electrodomésticos» incluye una subcategoría («super e hipermercados») que representa doce puntos de ese 40%. «Ahí puede haber tickets que mezclan la compra de un televisor con la semanal de alimentos, todo en el mismo acto. No tenemos forma de discriminarlo», dice una fuente del mercado.
Las cifras sorprendieron a los propios administradores de medios de pago, que esperaban en el primer mes cifras cercanas a 2% o 3% de las ventas. La expectativa fue superada por la realidad de que muchas compras postergadas fueron concretadas aprovechando la posibilidad de posponer el pago de al menos dos terceras partes del valor del bien.
En la actualidad, si bien es muy difícil dar cifras más o menos creíbles en lo que hace a facturación y número de tarjetas en circulación, el total del sistema rondaría los $ 70 millones mensuales, y habría unos siete millones de cuentas/ tarjeta; si a esta cifra se le agregan los adicionales puede decirse que todavía circulan en la Argentina unos 12 millones de plásticos, aunque muchos de ellos ya no están activos.
En los meses que siguieron a la crisis del sistema financiero hubo una depuración de las carteras de tarjetas, en parte «natural» (usuarios que dejaron de utilizarlas, no las renovaron o directamente las devolvieron por imposibilidad de pagar los saldos) y en otros casos porque clientes que tradicionalmente eran buenos pagadores se convirtieron en morosos o inclusive en incobrables.
• Pases difíciles
Hoy los bancos están muy estrictos al momento de otorgar nuevas tarjetas de crédito (lo contrario de lo que sucede con sus «hermanas» de débito). «Se acabó eso de que me enojo con el banco, cierro la cuenta, me voy a otro y saco una tarjeta nueva. Lo más probable es que, si doy de baja la tarjeta en el banco <A>, no encuentre ninguna otra entidad dispuesta a darme un plástico nuevo», dice otra fuente bancaria.
Las cuotas, además, están teniendo el insólito efecto de suavizar la históricamente conflictiva relación entre las administradoras de plásticos y los bancos (por un lado) y los comerciantes (por el otro). «Ahora, en lugar de desalentar la compra con tarjeta, muchos comerciantes les explican a los clientes las bondades del sistema en cuotas. Milagros de la hiperrecesión...», dice otro informante.
Los comerciantes, en tanto, siguen aguardando algún repunte en función de que el próximo domingo es el Día de la Madre. Aun así, no todos son optimistas: una encuesta realizada por la Cámara Argentina de Comercio y divulgada ayer indica que 45% de los consultados cree que las ventas este año serán inferiores a las del año anterior. En sentido contrario, 40% piensa que serán iguales o superiores a las registradas para el último Día de la Madre.
Pero parece un hecho que el mercado de los medios de pago esté reflejando el «amesetamiento» de la economía, que ha dejado de caer: el los últimos 45 días prácticamente no ha habido bajas (espontáneas o determinadas por los bancos) de tarjetas de crédito, y las ventas comienzan a recuperarse tímidamente, de la mano de las cuotas y la leve recuperación económica.


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