27 de febrero 2001 - 00:00

Operaciones secretas que guardaba Mariano Perel

En un minucioso informe, Mariano Perel reveló los secretos de las operaciones ilegales que realizó para bancos y grandes empresas y dejó instrucciones a su familia para recuperar el dinero que parientes y amigos invirtieron en ese circuito ilegal. El documento hace referencia a una compleja triangulación de lavado de dinero entre los bancos Mercurio de la Argentina, Intercontinental Bank de Uruguay y American Bank & Trust Company con sede en Bahamas, y fue escrito entre 1996 y 1997. Ayer fue revelado públicamente.

En un documento celosamente guardado, Mariano Losanovsky Perel, detalló con nombres de personas y empresas, una compleja operación triangulada para lavar dinero entre bancos de la Argentina, Uruguay y Bahamas. En los apuntes, que contiene una minuciosa descripción sobre el manejo de decenas de millones de dólares en negro, el ejecutivo involucra en las supuestas operaciones ilícitas al banco argentino-uruguayo Mercurio, el Intercontinental Bank de Uruguay (IBU) y al American Bank & Trust Company, con sede en Bahamas. También, da cuenta de pago de coimas a agentes de la DGI «para que acepte explicaciones» sobre declaraciones patrimoniales.

El documento de 50 páginas será girado al procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, por tratarse de «presuntos ilícitos de competencia federal». También será remitido a la comisión bicameral que investiga la presunta falta de control por el presidente del Banco Central, Pedro Pou, del blanqueo de dinero en el sector financiero, sospecha que motivó la difusión esta semana de un informe elaborado por una comisión del Senado de los Estados Unidos.

Mariano Losanovsky Perel
y su esposa Rosa Berta Golodnitzky, fueron hallados muertos hace 22 días en un exclusivo apart-hotel del balneario de Cariló. Pericias posteriores demostraron que ambos fueron asesinados tras ser adormecidos. Los investigadores creen que se trata de un crimen por encargo y que fue cometido por profesionales en el arte de matar.

Antes de aparecer muerto, el ejecutivo de la empresa Antfactory escribió una carta en su computadora en la que afirma: «Tengo mucho miedo de que bajo una trampa nueva o maniobra que no puedo vislumbrar, me hagan detener o simulen un accidente en prisión o hagan aparecer que me suicidé, lo que lejos está de mis intenciones.»

Memoria

La «confesión» de Perel sobre su vinculación al lavado de dinero y la participación de poderosos grupos financieros fue dada a conocer ayer por el procurador general de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, Eduardo de la Cruz, quien precisó que cada una de las hojas de este informe tenía la firma del financista y que la autenticidad de la misma fue comprobada por peritos grafólogos.

El documento contiene información sobre operaciones realizadas durante los años 1996-1997, época en que el financista fue procesado y era investigado por el juez Julio Cruciani por fuga de divisas en operaciones relacionadas al banco Mercurio.

Allí detalla con nombre y apellido centenares de operaciones entre el
Intercontinental Bank de Montevideo y American Bank de Bahamas, además del Banco Mercurio y entidades quebradas en el país, como Omega Seguros, usadas para fugar divisas y «dinero negro». Según Perel, el Intercontinental Bank de Uruguay (IBU) era un «sello» que operaba con un tercero de Bahamas y con una empresa «fantasma» de Panamá.

Perel
no solamente da nombres de los «contactos» para realizar las operaciones ilícitas, sino que también revela claves y códigos bajo los cuales aparecen estas operaciones sólo conocidas por algunos banqueros y gente vinculada a estas transacciones financieras. También detalla la instrumentación de un sofisticado sistema de computación entre banco y banco que les permitía acceder y transmitir datos y al mismo tiempo «hacer desaparecer» cualquier tipo de indicios ante un allanamiento.

Tarjetas

En los supuestos delitos, que el empresario registró, figura además el «lavado» de dinero a través de tarjetas de crédito y depósitos bancarios, la duplicación de tarjetas de crédito «doradas», de fondos de inversiones, además maniobras para evadir impuestos en complicidad con algunos inspectores de la Dirección General Impositiva.

Perel
difundió, además, el encuentro con un agente de la DGI (cuyo nombre y apellido fue mantenido en reserva) que admitió como errores algunas operaciones ilegales y el cual habría recibido «entre 80 mil a 100 mil dólares por la primera parte de la operación y después 120 mil por el total». El funcionario recibió como «gentileza» a su gestión una tarjeta Gold que provenía de la empresa que también lavaba dinero y evadía impuestos.

Según el procurador
De la Cruz, «el documento (rescatado de la computadora del financista asesinado) fue elaborado por Perel para que sus familiares pudieran cobrar el dinero que él y sus amigos tenían en negro en esas cuentas».

Tanto el procurador
De la Cruz como el secretario y subsecretario de la Policía judicial Jorge Amorín y Osvaldo Dameno, no revelaron nombres de empresas en funcionamiento ni de las personas que fueron imputadas por Perel «hasta que no se investigue» y por las posibilidades de que se «encubra una venganza» del empresario muerto.

No hay políticos

Se destacó que entre los nombres mencionados por Perel «no hay políticos, ni famosos, sino gente vinculada al sistema financiero».

Los investigadores sostienen que
Perel entró en conflicto con los más poderosos. «Era corajudo y confiable para personas y empresas que le entregaban dinero presuntamente 'negro'», dijo ayer el procurador De la Cruz. «La sensación es que a partir de 1997 lo empiezan a perseguir (a Perel) grupos financieros y él les trata de cobrar lo que le deben. No le reconocen plata suya ganada en 'negro'», agregó. Subrayó que los delitos, según Perel, «consistían en acrecentar el capital de compañías para mostrar una supuesta bonanza cuando estaban al borde de la quiebra», para simular y evadir dinero.

Según fuentes de la investigación, Perel le reclamaba al Banco Mercurio una deuda de 5.200.000, la que estaba dispuesto a «arreglar» por la mitad del valor.

En un mensaje final que tenía como destino a sus familiares, Perel aseveraba:
«Esta información vale una fortuna que ni siquiera se puede calcular. Manejen esta información con mucho cuidado, tiene valor mientras no se dé a luz. Una vez que sale no vale más. Hay que cobrar antes».

«Debe haber tenido un buen número de enemigos»
, declaró De la Cruz, para luego subrayar que «el móvil del crimen está detrás de la actividad de esta gente» (los mencionados por Perel).

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