Previsible éxito tuvo el censo en provincias

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El Censo 2001 tuvo mucho más éxito del que hacían prever las voces agoreras de los gremios docentes. Con excepción de las zonas inundadas y las de difícil acceso, el relevamiento del INDEC concluyó ayer. Los comercios abrieron sus puertas desoyendo el feriado nacional, y hubo quienes se quejaron porque sus respuestas no encajaban en las grillas de los encuestadores. El nivel de ausentismo en la estructura del censo alcanzó sólo 3 por ciento.

Contra los pronósticos pesimistas y pese a la resistencia del gremio docente, concluyó ayer -excepto en contados distritos- el Censo 2001 con singular éxito en todo el país. Los datos recién estarán disponibles en 2003.

El contraste de la jornada lo marcaron las provincias de Buenos Aires y Chaco.
Los comerciantes bonaerenses se ampararon en un decreto del gobernador Carlos Ruckauf para abrir sus negocios en el feriado nacional e hicieron que la actividad en las calles fuera normal. En cambio, los chaqueños permanecieron, en su mayoría, en sus hogares, a la espera de los censistas.

Más allá del anecdotario de toda encuesta de estas dimensiones, no se registraron hechos que empañaran el relevamiento del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El director del organismo, Alejandro Giusti, afirmó que el nivel de ausentismo en la estructura del censo alcanzó 3 por ciento, y donde más se sintió fue en algunos partidos de la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal.

La aceptación de la población fue buena, aunque no faltaron quienes se quejaran porque sus respuestas no tenían cabida en las grillas de los encuestadores. A pesar de los errores a los que está expuesto todo tipo de instrumento de medición sociológica, el relevamiento va a permitir contar con datos actualizados para encarar reformas desde el Estado.

La rebeldía, en cambio, se registró con más ímpetu entre los comerciantes
, quienes decidieron abrir sus locales a pesar del feriado nacional de este fin de semana. El 75% de los comercios de todo el país se resistió a dejar de vender sus productos amparándose en la necesidad de poner coto al estancamiento de la economía.

Las inundaciones de extensas regiones del país fueron otro escollo para el INDEC, ya que en los distritos inundados se hizo difícil llegar a los hogares afectados por las aguas y, en otros casos, fue imposible.

Por eso,
en muchos lugares se prolongó el horario del censo hasta la noche, y desde el organismo nacional se solicitó a quienes aún no habían recibido la visita del encuestador que lo aguardaran en sus casas hasta que llegara.

En otros casos, el retraso se debió a la falta de encuestadores o a que se hacía difícil relevar zonas urbanas con alta densidad poblacional, como los asentamientos irregulares de la ciudad de Rosario. En las zonas de alta montaña de Mendoza, el censo concluirá hoy.

En tanto, no faltaron las protestas de aborígenes de la Patagonia y de Chaco, quienes se quejaron porque las preguntas sobre sus comunidades fueron elaboradas sin tener en cuenta sus sugerencias.

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