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Se fisura Unasur: Perú se acerca al Reino Unido
Proyecto de resolución legislativa (817-2011-PE) presentado el 15 de febrero por el Poder Ejecutivo del Perú ante la Comisión de Defensa en el Congreso pidiendo aprobación de la «visita protocolar» del HMS Montrose al puerto del Callao entre el 22 y 26 de este mes. Fue aprobado el 27 de febrero 2012.
En cuanto al convite peruano al buque de guerra británico, su arista más filosa es la del «timing». La Montrose llega a El Callao pocos días después de la gira del viceministro del Foreign Office, Jeremy Browne, por Chile (donde no pudo verse con el presidente Piñera), Colombia (se entrevistó con Juan Manuel Santos) y Perú. En el encuentro limeño con el presidente Ollanta Humala, no sólo se refrendó el «Memorándum de entendimiento sobre cooperación industrial en materia de Defensa» suscripto a fines de septiembre entre ambos países, sino que el mandatario peruano fue invitado a visitar Londres en abril, el mes de la conmemoración de los 30 años del conflicto de Malvinas. Todo un compromiso.
Pero el «timing» más lacerante, sin duda, es el de Ollanta Humala. El 8 de febrero, el peruano enviaba una carta de su puño y letra a la presidente Cristina de Kirchner (fue la única adhesión solidaria con el raro privilegio de ser subida al sitio web de la Casa Rosada). «Mi Gobierno respalda la aspiración argentina para lograr un entendimiento pacífico con el Reino Unido, a través del diálogo y la negociación; en ese sentido, compartimos su preocupación por el incremento de la presencia militar en las islas», decía.
Una semana después, el 15 de febrero, el Poder Ejecutivo de Perú enviaba un proyecto de resolución legislativa (817-2011-PE) a la Comisión de Defensa del Congreso, donde se pedía aprobase la «visita protocolar» del Montrose a El Callao (recordemos: el mismo buque que con su patrullaje en Atlántico Sur había motivado la carta de Humala a CFK). El pedido, ingresado a la oficina de Trámite Documentario Parlamentario el día 15, fue votado por unanimidad el 27 de febrero de 2012 y publicado en El Peruano (boletín oficial de Perú) en su edición del día 29.
A pesar de esa publicación, y ante las averiguaciones de esta cronista, en círculos diplomáticos de la Argentina y Perú negaron de plano que la Montrose fuese a El Callao. «Viaje suspendido», decían. A tanto llegó que, la semana pasada (en coincidencia con la gira del viceministro Browne por Chile, Colombia y Perú, y la visita de Cristina a Santiago de Chile) la publicación on line de El Peruano correspondiente al día 29 de febrero desapareció de su sitio web (este diario pudo conseguir el original del proyecto parlamentario). (Ver aparte).
Mientras tanto, fuentes del sector del comercio marítimo internacional advertían a Ámbito Financiero que, en momentos que los presidentes Cristina de Kirchner y Sebastián Piñera cenaban en la noche del jueves 15 en Santiago, la Montrose doblaba el Estrecho de Magallanes. El viernes 16 al mediodía fue el Gobierno británico el que confirmó a este diario que la Montrose navegaba rumbo a El Callao y que nunca «el Gobierno de Perú indicó modificación alguna» en su derrotero y visita.
Si bien podrán quedar dudas sobre el proceder tanto del Gobierno peruano (que manipuló información en el sitio web) como del argentino (que dilató y hasta negó el tema de la Montrose para que no interfiriera con la visita de Cristina a Chile), hay una certeza en todo esto: el Perú de Ollanta Humala eligió acercarse a Gran Bretaña en momentos que la región se muestra respaldando los reclamos argentinos por Malvinas.
¿Los motivos? Analistas en Lima señalaron tres. El primero es económico: Perú, después de varios años de crecimiento real del PBI (un 8.8% en 2010; el 7.5% en 2011) puede ahora buscar nuevos socios comerciales, como es Gran Bretaña. El segundo: Humala, que ha limpiado su gabinete de componentes de izquierda (queda el canciller Roncagliolo, que para varios, estaría en la cuerda floja), busca recostarse en alianzas regionales más comerciales como la Alianza Arco del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) antes que las netamente ideológicas como es hasta ahora la Unasur. Tercero: Humala es un exmilitar que no olvida que después del apoyo bélico brindado por Perú en 1982 a la Argentina, nuestro país le pagó en los 90 con el tráfico de armas a Ecuador durante el conflicto con ese país. Y le siguió pagando al darle destino diplomático a uno de los supuestos cabecillas de ese contrabando.
Quizás, por eso, el excanciller peruano José Antonio García Belaúnde (2006-2011) haya dicho hace pocos días que, de haber otra guerra de Malvinas, Lima no apoyaría a la Argentina. Quizás también, y más que nunca en este conflicto verbal y retórico por Malvinas, se cumpla el axioma de que «en la guerra, siempre, la primera víctima es la verdad».


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