La marina de guerra argentina colaborará con expertos de National Geographic para localizarlos restos del crucero Belgrano, hundido por los ingleses en Malvinas. Filmarán un documental y pondrán placa de homenaje a los caídos.
El 2 de mayo de 1982 a las 16.01, el viejo crucero de origen estadounidense, que había salido ileso del ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra Mundial, fue herido de muerte por dos torpedos lanzados por el submarino británico HMS Conqueror y desapareció en las aguas del Atlántico Sur. Ahora, una misión científica internacional buscará el casco hundido del crucero General Belgrano que yace a más de 3.000 metros de profundidad. La misión se iniciaría a mediados de febrero.
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El gobierno nacional autorizó a National Geographic Society, cadena de documentales norteamericana que encontró al Titanic, a la lancha torpedera PT 109 tripulada por John Kennedy y al acorazado alemán Bismarck, para que rastree el lecho marino. El propósito es obtener imágenes de alta definición del Belgrano y cerrar uno de los capítulos más trágicos de la contienda por Malvinas y de la historia naval contemporánea: la muerte en un solo hecho de guerra de 323 marinos sobre una dotación de 1.093 tripulantes.
• Negociadores
El pedido de National Geographic Society (NGS) llegó al entonces embajador Diego Guelar en Washington, en noviembre de 2002. El expediente lo retomó ahora Eduardo Amadeo, repentino diplomático que acaba de ocupar las instalaciones de la Embajada de la Argentina en EE.UU. En la negociación también intervino Christopher Meyer, embajador británico en Estados Unidos, ya que National Geographic Society quería la participación de asesores de ambos gobiernos.
Los documentalistas solicitaban explorar el casco del viejo navío, tomar imágenes y recuperar elementos del barco hasta 2.100 kilogramos. Las tareas requerirán de un buque de apoyo -la Armada colaboraría con una nave de guerra- para desplegar el sonar Ocean Explorer y la cámara remota Magellan, equipamiento capaz de «ver» a profundidades de 6.000 metros. La División Malvinas de la Cancillería, a cargo del embajador Santos Goñi, recomendó que la Armada Argentina asumiera las coordinaciones con el equipo de filmación. La decisión fue largamente estudiada porque están de por medio los familiares de los muertos en el ataque al crucero. La Ley 25.546, sancionada el 27 de noviembre de 2001, otorgó status jurídico de monumento nacional al crucero General Belgrano con la categoría de tumba de guerra. Pero con extrema cautela National Geographic se comprometió a « garantizar la precisión histórica de los sucesos del hundimiento y promover un sentimiento de reparación a 20 años de la tragedia del Atlántico Sur».
Al mismo tiempo mencionaron que el casco está en aguas internacionales, es decir que no hay jurisdicción del Estado argentino sobre sus restos. Sólo existe el límite del decoro y el sentido común para tratar un caso sensible como un buque emblemático de la Armada hundido en combate. Para entendidos en derecho internacional la frase sugería que una negativa de la Cancillería no era impedimento para llevar adelante la expedición. Para acercar posiciones los documentalistas ofrecieron además la colocación de una placa conmemorativa en el casco que yace en el lecho marino.
El actual gobierno nacional evitó esta vez entrar en el debate acerca de si la nave fue hundida dentro o fuera de la denominada zona de exclusión establecida por Gran Bretaña en 1982. Carlos Ruckauf ya exageró la veta nacionalista tildando de «usurpador» al príncipe Andrés, cuando la casa real lo envió a la Argentina en misión de cerrar heridas posbélicas. Los propios veteranos navales están convencidos de que fue un hecho de guerra. Por eso la producción de National Geographic quiere lograr testimonios clave como los del capitán del destructor Piedrabuena, que junto con el Bouchard acompañaban al Belgrano en el momento del ataque. Fue vital para la expedición el consentimiento de los deudos agrupados en la Asociación Amigos del Crucero Belgrano, quienes participarán de una ceremonia que reunirá tanto a los familiares como a una delegación de veteranos británicos, en el momento en que se obtengan las primeras imágenes de la nave torpedeada.
• Pearl Harbor
La película recreará el dramático y terminante instante de la corrida del torpedo: en menos de una hora, el crucero, una mole de 13.500 toneladas, 185 metros de largo, 18 de ancho y 37 de alto, se fue a pique. Botado en Arizona el 12 de marzo de 1938 como Phoenix, sirvió a la Armada de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. El 7 de diciembre de 1941 estaba en Pearl Harbor cuando la base fue atacada por los japoneses.
El buque respondió el ataque, no fue alcanzado por las bombas, y desde entonces peleó en el Pacífico y en el Indico. En 1950 fue comprado por la Argentina en 4 millones de dólares. El 12 de abril de 1951 izó por primera vez la bandera argentina, y desde entonces pasó a llamarse 17 de Octubre. El 16 de setiembre de 1955 el crucero se encontraba en Golfo Nuevo, con el resto de la flota sublevada contra el peronismo, y desde allí se desplazó hacia Buenos Aires. Dos días más tarde, el buque llegó al Río de la Plata enarbolando la insignia del comandante de la marina de guerra en operaciones, el almirante Isaac Rojas, que había constituido su comando a bordo. Finalmente, el 22 de octubre de 1955, un mes después de la caída del peronismo, pasó a llamarse General Belgrano, «dada la inconveniencia de mantener en las unidades navales nombres de personas o hechos cercanos en el tiempo», diría la resolución de la época.
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