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Ya hay 200 mil casas tomadas ilegalmente

Comparando las denuncias de 1997 y las de 2000, las comisarías registraron 15% más de usurpaciones, aunque entre 1998 y 1999, bajaron cerca de 12%.
Mientras que la Policía Federal destaca que por cada 100 usurpaciones, al menos en una se secuestran armas y drogas, oficiales de las comisarías afirmaron que, en realidad, el porcentaje es mucho mayor. «En la mayoría de los casos, encontramos estupefacientes o armas, aunque no en todas las casas tomadas se presupone que hay delincuentes, drogas y armas».
Los ocupantes ilegales de nacionalidad argentina (45% de la totalidad) toman -según indican las estadísticas de 1997 al primer semestre de 2001- la mayoría de las propiedades en los barrios de Recoleta, San Cristóbal, Palermo, Barracas, Parque Patricios, Núñez, Devoto y Lugano.
Por otra parte, los barrios que registraron menor cantidad de denuncias por ocupación ilegal son los barrios de Retiro, Belgrano y Recoleta. De los alrededor de 200 mil ocupantes sin título de propiedad, sólo 0,5% fueron encarcelados o remitidos a dependencia. Es decir, que por cada 200 ilegales, uno pasó por alguna comisaría de la Capital.
La moda de las casas tomadas comenzó hace aproximadamente 20 años, con el proyecto «autopista central», propuesto por el gobierno, que uniría la Panamericana a la altura de General Paz con la Avenida 9 de Julio, pasando por Alvarez Thomas y después Córdoba. Eso obligó al gobierno a comprar las propiedades que quedaban en medio de la trama trazada. Luego, el proyecto se cayó, y las propiedades que no se tiraron abajo fueron usurpadas. Muchas de ellas siguen ocupadas ilegalmente en la actualidad. «En la década del '90, se produjo la usurpación de muchas propiedades privadas. Por ejemplo, en Villa del Parque, todos los depósitos de las bodegas y otros de empresas lácteas están ocupados hasta el día de hoy y se conocen como 'la lechería'; ahí hay cualquier cantidad de gente», explicó la socióloga Obdulia García Piñeiro.
En los últimos 25 años, el agravamiento de la situación económica y la falta de alternativas impulsaron a la gente a tomar soluciones ilegales. Desde 1980 a 2000, los ocupadores ilegales de la Capital Federal pasaron de ser aproximadamente de 37 mil a 200 mil.

