El unicornio que volvió a la cuna

PYMES

Auth0 superó los u$s1000 millones de valor y pasó a ser el 5° unicornio argentino y el primero en nacer en un coworking: La Maquinita. Justamente allí revivió su origen Matías Woloski, cofundador del nuevo gigante.

A pocos metros de donde empezó todo, Matías Woloski aprieta la tecla play en su memoria y empieza el relato que nos lleva al pasado remoto, allá por 2013, cuando su equipo no superaba las 10 personas. Estamos en la primera semana de diciembre y hay decenas de emprendedores pendientes de sus palabras. No es para menos: se trata del cofundador de Auth0 (léase “Auth Cero”), el quinto unicornio argentino. El escenario es Innovation Lab, el centro de innovación para desarrolladores que posee La Maquinita en la calle Niceto Vega, pleno Palermo Soho. Se trata de una cadena de espacios de coworking, que hoy tiene 10 sedes diferentes.

Pero en aquel lejano 2013 todo era muy distinto: a dos cuadras de acá, Woloski y su grupo ocupaban poco más que un escrito-

rio, dos termos y algunas pantallas. Eran los comienzos heroicos: el futuro unicornio era apenas una minipyme, y La Maquinita hacía honor a su nombre en diminutivo: contaba con una única sede y debía hacer docencia sobre los servicios que ofrecía.

El caso Auth0

En mayo de este año Auth0 se sumó al selecto club de las nuevas empresas argentinas de IT cuyo valor supera los 1.000 millones de dólares (así se definen los unicornios), podio ampliable que fueron ocupando sucesivamente las archiconocidas Mercado Libre, Despegar, OLX y Globant. ¿Cuál es su foco? En síntesis, apuntan al problema de la autenticación, una zona sensible en el océano de datos, passwords de servicios pagos o información sensible para muchas empresas, apps y plataformas.

La evidencia muestra que los fundadores no se equivocaron ni en el momento ni en el problema. Porque de aquel grupo minúsculo crecieron a una actualidad de presencia global, con más de 500 empleados y oficinas en Seattle, Londres, Tokio, Sidney y Buenos Aires. En paralelo, las diferentes capitalizaciones de los últimos años les permitieron desarrollar sus operaciones, hasta que los u$s103 millones que cosecharon como refuerzo de aportes a principios de 2019 empujaron su valor-empresa más allá del “one billion”, mítica suma que no entraba siquiera en sus sueños en los comienzos esperanzados.

Al ritmo del coworking

La exposición de Woloski en La Maquinita, entrevistado por un exsocio y con múltiples preguntas por parte de un público ávido, excede largamente el espacio de esta crónica. El salto de la relación de dependencia al proyecto propio, la búsqueda de talentos, el rol del Gobierno, la inestabilidad argentina, la creatividad argentina… todo forma parte del menú de la audiencia, y podría extenderse varias horas más.

Sin embargo, el escenario es quizás el mensaje, que de tan obvio pasa tal vez desapercibido por los protagonistas. ¿Serán acaso los espacios de coworking la cuna ideal de los próximos gigantes, con sus fertilidades cruzadas entre diversos emprendedores que conviven, se contratan y se unen, mientras todos los servicios que las startups precisan, son cubiertos por la empresa-hospedaje que los cobija? En seis años lo veremos. O quizás antes.

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