31 de julio 2026 - 13:43

La nueva apuesta del mercado corporativo: edificios icónicos renacen como oficinas premium

Edificios emblemáticos se modernizan con tecnología, sustentabilidad y nuevos servicios para atraer a la demanda.

La Torre Florida es un ejemplo de reconversión de oficinas. 

La Torre Florida es un ejemplo de reconversión de oficinas. 

El mercado de oficinas de Buenos Aires consolida su recuperación y comienza a mostrar una nueva tendencia. Mientras la demanda de espacios corporativos de alta calidad crece impulsada por sectores estratégicos de la economía, la limitada disponibilidad de oficinas premium y la escasa incorporación de nuevos desarrollos están acelerando la reconversión de edificios corporativos emblemáticos para adaptarlos a los estándares que hoy exigen las empresas.

Según el último informe de CBRE, durante el segundo trimestre de 2026 la absorción neta alcanzó los 25.660 m², por encima de los 19.405 m² registrados en el primer trimestre. Con este resultado, el acumulado del año asciende a 45.065 m², reflejando la consolidación del proceso de recuperación del mercado.

En paralelo, el inventario de oficinas Clase A y A+ permaneció estable en 2,3 millones de m², ya que durante el trimestre no se incorporó nueva superficie. La baja actividad constructiva continúa limitando la oferta disponible y favoreciendo la absorción del stock existente. Aunque existen nuevos desarrollos en planificación, su incorporación demandará todavía algunos años, por lo que se espera que la vacancia continúe descendiendo, especialmente en los corredores corporativos de mayor demanda.

En ese contexto, la reconversión de edificios corporativos con ubicaciones estratégicas aparece como una de las principales respuestas del mercado para ampliar la oferta de oficinas premium.

La falta de nuevos desarrollos premium está llevando al mercado a revalorizar edificios corporativos con ubicaciones estratégicas que, mediante procesos de reconversión, pueden volver a competir con los activos más demandados. Hoy la transformación del stock existente dejó de ser una excepción para convertirse en una estrategia de mercado”, afirmó Rafael Valera, vicepresidente Advisory de CBRE.

Según el ejecutivo, las empresas ya no priorizan únicamente la ubicación. Hoy buscan edificios que combinen eficiencia operativa, tecnología, sustentabilidad, amenities y una experiencia de uso acorde con los nuevos estándares corporativos.

“La calidad del activo pasó a ser un factor decisivo. Con pocos proyectos nuevos en el corto plazo, los edificios existentes con buenas características estructurales tienen una gran oportunidad de reposicionarse si incorporan las mejoras que demanda el mercado”, agregó.

Una tendencia con antecedentes globales

Buenos Aires no es la excepción. En los principales mercados corporativos del mundo, los propietarios vienen invirtiendo desde hace años en la modernización de edificios icónicos para mantenerlos competitivos frente a una demanda cada vez más exigente.

En Chicago, el Willis Tower fue objeto de una inversión cercana a los u$s 500 millones, que incorporó nuevos espacios comunes, amenities, tecnología y certificaciones ambientales para reposicionarlo dentro del segmento premium.

En Nueva York, el edificio MetLife, ubicado en 200 Park Avenue, mantiene un proceso permanente de renovación de su infraestructura, lobby y espacios de trabajo para preservar su competitividad frente a los desarrollos más nuevos.

La ubicación sigue siendo un atributo imposible de replicar. Cuando un edificio tiene una estructura sólida y una localización estratégica, la reconversión suele ser una alternativa más eficiente que desarrollar un nuevo proyecto desde cero. Es un proceso que ya consolidaron los principales mercados del mundo y que empieza a acelerarse también en Buenos Aires”, sostuvo Valera.

En ese sentido, uno de los ejemplos más representativos es la Torre ProUrban, más conocida como El Rulero. Ubicada sobre Avenida del Libertador y Carlos Pellegrini. El edificio, con más de 40 años de historia y 27 pisos de oficinas, atraviesa un proceso de actualización que incluyó la incorporación de nueve ascensores con sistema de llamada anticipada, acceso inteligente para visitantes mediante códigos QR, automatización del ingreso vehicular mediante lectura de patentes y nuevos espacios para bicicletas, entre otras mejoras tecnológicas.

Otro caso es la Torre Florida. Ubicada en la mítica esquina de Florida y Perón, la torre fue inaugurada en 1931 como sede del Banco Popular Argentino y, hasta hace pocos meses, funcionó como casa matriz de HSBC Argentina. En 2023 fue completamente refaccionada tras una inversión de u$s 25 millones, que le otorgó estándares de última generación en tecnología, sustentabilidad y bienestar.

Este edificio es un reflejo de la transformación que vive el Microcentro porteño, donde la reconversión de edificios patrimoniales abre espacio a nuevos usos y responde a una nueva necesidad del mercado. Hoy los propietarios buscan maximizar el valor de sus activos con una mirada estratégica y de largo plazo”, agregó Eduardo Di Buccio, Broker Senior de CBRE Argentina.

Para Marcos Villanueva, fundador y CEO de Waves, empresa especializada en inversión y gestión de activos inmobiliarios que acompaña procesos de reconversión de oficinas, el mercado comienza a privilegiar la actualización de edificios existentes por sobre la construcción de nuevos metros cuadrados. En ese sentido, sostuvo que la incorporación de tecnología, servicios y una gestión profesional será cada vez más determinante para mantener la competitividad de los activos premium.

Una tendencia que llegó para quedarse

Sin dudas, la combinación entre una demanda sostenida, la escasa incorporación de nuevos desarrollos y la disponibilidad cada vez más limitada de oficinas premium continuará impulsando la modernización del parque corporativo existente.

“La demanda está creciendo más rápido que la incorporación de nueva oferta. En ese escenario, la reconversión de edificios existentes será una de las principales fuentes de oficinas premium durante los próximos años. Más que reemplazar edificios, el desafío será transformarlos para responder a las nuevas necesidades de las empresas”, concluyó Valera.

La reconversión de edificios emblemáticos no solo permitirá ampliar la oferta de espacios corporativos de alta calidad, sino también extender el ciclo de vida de activos estratégicos, preservando ubicaciones que hoy serían imposibles de replicar y adaptándolas a las nuevas formas de trabajar.

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