Sobre la Avenida Alvear al 1600, el Palacio Lawson quedó entre edificios de altura, que modificaron el perfil original de la cuadra en Recoleta
Gastón Hamra (@arquitecturabuenosaires)
La intervención sobre el Palacio Lawson, en Recoleta, volvió a encender el debate por el equilibrio entre desarrollo inmobiliario y preservación patrimonial. El Gobierno porteño dispuso frenar la demolición del edificio ubicado en la señorial Avenida Alvear 1628 y abrió una instancia de negociación con los desarrolladores para evaluar alternativas que permitan conservar al menos su fachada histórica.
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El inmueble, construido en 1916, forma parte de uno de los corredores más emblemáticos y aristocráticos de la Ciudad de Buenos Aires. En su entorno conviven piezas arquitectónicas de alto valor, lo que elevó la preocupación de vecinos, especialistas y organizaciones ante la posibilidad de perder un edificio que aporta identidad urbana a la zona.
La medida oficial llegó tras una serie de reclamos que apuntaron al impacto que tendría la demolición sobre el perfil histórico de la avenida. Desde distintos sectores plantearon que la pérdida del frente implicaría una alteración significativa en una de las áreas más representativas de Buenos Aires.
En ese contexto, desde Distrito BAFA (Buenos Aires Fashion & Arts), entidad que nuclea comercios de la zona, destacaron el rol de las gestiones realizadas ante el Gobierno porteño para frenar la intervención. Indicaron: “Gracias a la gestión directa de la Comisión Directiva se logró detener la demolición de la fachada del Palacio Lawson y garantizar su conservación”.
Además, remarcaron el valor simbólico del edificio dentro del corredor de avenida Alvear. “El Palacio Lawson, con más de 110 años de historia, es testimonio del paso del tiempo y parte esencial del carácter único de Buenos Aires”, señalaron.
Palacio Lawson Recoleta Construcción Propiedades
Vista frontal del inmueble antes de la intervención, con su fachada de estilo academicista francés aún en pie
El caso también expuso las limitaciones del sistema actual de protección. El edificio no cuenta con catalogación individual, aunque se encuentra dentro de un Área de Protección Histórica, lo que dejó abierta la puerta a su demolición bajo el marco normativo vigente (el actual Código Urbanístico de CABA se reformó a fin de 2024).
El edificio también tuvo un uso reciente vinculado al segmento premium. En los últimos años funcionó allí una tienda de Ermenegildo Zegna en la Argentina, lo que reforzó su posicionamiento dentro de una de las zonas más exclusivas de la Ciudad. El cierre de ese local abrió paso al proyecto inmobiliario que hoy quedó en discusión.
Patrimonio en debate y límites del sistema
El investigador urbano Alejandro Machado (quien en redes hace @cronistadetuciudad) puso el foco en las debilidades estructurales del esquema de protección. Explicó que dentro del sistema actual interviene un consejo asesor donde la mayoría de los votos suele inclinarse hacia la habilitación de nuevas obras.
También hizo referencia a criterios técnicos que se utilizan para justificar intervenciones en este tipo de entornos. “Se aplica lo que se conoce como la teoría de la muela cariada, donde se busca completar el tejido urbano cuando se pierde una pieza”, indicó, al describir cómo se habilitan nuevas construcciones en sectores con discontinuidades.
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Avenida Alvear a comienzos del siglo XX, en pleno auge aristocrático que dio origen a construcciones como el Palacio Lawson
A la vez, planteó la necesidad de crear una autoridad específica que concentre la protección patrimonial. Sostuvo: “Debería existir una entidad que reúna a todos los actores y permita resguardar estos bienes, incluso con mecanismos de compensación al propietario”.
Sobre el caso puntual del Palacio Lawson, señaló que el edificio sufrió modificaciones internas en el pasado, lo que limita las posibilidades de una preservación integral. “La fachada tenía valor, pero el interior ya fue transformado, lo que condiciona cualquier decisión”, explicó.
Machado también advirtió sobre la presión estructural que enfrenta el patrimonio frente al negocio inmobiliario. “Es muy difícil competir contra desarrollos que multiplican la capacidad constructiva de un lote”, afirmó, en referencia al cambio de escala que implican los nuevos proyectos.
La mirada imobiliaria y la necesidad de regulación
Desde el sector inmobiliario, Iuri Izrastzoff, de la Inmobiliaria Izrastzoff y experto en patrimonio porteño, consideró que, en este caso, la preservación de la fachada aparece como una alternativa razonable. Indicó: “No hay mucho para conservar en el interior, porque fue modificado en los años 90. La fachada es lo que tiene sentido proteger”.
Sin embargo, advirtió que el problema excede este caso puntual y responde a una tendencia más amplia. “Se ven demoliciones de patrimonio en toda la ciudad, muchas veces en zonas sin visibilidad o sin actores con capacidad de presión”, planteó.
En ese contexto, cuestionó el funcionamiento de los organismos actuales. “El consejo asesor no tiene un criterio orientado a la preservación”, señaló, y propuso avanzar en cambios estructurales.
Palacio Lawson Recoleta Construcción Propiedades
El edificio durante la noche, ya con el cerramiento de obra tras el inicio del proyecto inmobiliario
Entre las medidas necesarias, mencionó:
La catalogación completa del patrimonio urbano.
La conformación de un consejo con expertos independientes.
La revisión del Código Urbanístico con foco en la conservación.
También remarcó que el patrimonio constituye un activo estratégico para la Ciudad. “Es una riqueza no renovable, que además tiene impacto directo en la demanda, incluso internacional”, explicó.
Izrastzoff también advirtió sobre una tendencia más amplia que excede el caso puntual del Palacio Lawson. Planteó: “Estamos viendo demoliciones de patrimonio por toda la ciudad. La mayoría de estos edificios no están en avenidas emblemáticas o no tienen vecinos o instituciones con peso para hacerse oír, por lo que caen sin atenuantes”.
En ese sentido, cuestionó el rol del Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP). “El CAAP demostró no tener un criterio pro-preservación”, afirmó, y volvió a insistir en la necesidad de cambios estructurales.
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Detalle de la fachada original diseñada por Enrique M. Laspé, uno de los elementos que buscan preservar tras la polémica
Gastón Hamra (@arquitecturabuenosaires)
Entre las propuestas, mencionó la catalogación integral del patrimonio urbano y la creación de un consejo conformado por expertos independientes del poder político, con capacidad real de decisión.
El Palacio Lawson fue proyectado por el arquitecto francés Enrique Max Laspé, referente del academicismo que marcó el desarrollo de la avenida Alvear en las primeras décadas del siglo XX
El proyecto en disputa y la postura del desarrollador
El proyecto original contemplaba la demolición del edificio para dar lugar a un desarrollo residencial de alta gama. La iniciativa incluía una torre de nueve pisos, con unidades ultra premium que parten desde los u$s500.000 y un local comercial en planta baja.
Desde la desarrolladora Pride sostuvieron que el emprendimiento cumple con todas las normativas vigentes y cuenta con las aprobaciones correspondientes. Maximiliano Mustafá, chairman de Pride Developers planteó que la situación abrió interrogantes sobre el accionar oficial. Afirmó: “El proyecto fue aprobado bajo el Código Urbanístico, por lo que el Gobierno porteño debería explicar cómo se compatibiliza esa autorización con la decisión de frenar la obra”.
También remarcó que el caso ya tuvo instancias judiciales previas. Precisó: “La Justicia intervino en varias oportunidades y determinó que el edificio no cuenta con protección, en parte por las modificaciones que tuvo en el pasado”.
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Render de la fachada del proyecto: ¿Cambiará en algo y deberá conservarse el frente histórico?
Pride Developers
En relación con la preservación de fachadas, señaló que existen antecedentes dentro de la propia empresa. Recordó: “Tenemos desarrollos donde se mantuvo el frente histórico e integramos nuevas construcciones”.
El futuro del Palacio Lawson quedó abierto a negociación. La posibilidad de conservar la fachada y avanzar con un nuevo volumen en el resto del lote aparece como una salida intermedia.
Desde la desarrolladora informaron que el tema quedó en manos de los abogados y que esperan definiciones por parte del Gobierno porteño. Plantearon que, al tratarse de un proyecto aprobado bajo la normativa vigente, corresponde a la Ciudad dar explicaciones sobre la decisión de frenar la obra. También remarcaron que, hasta el momento, no hubo comunicación oficial directa con la empresa tras la medida.
Mustafá concluyó que "la situación exige definiciones claras por parte de las autoridades para garantizar reglas previsibles en el desarrollo urbano".
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