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Relaciones laborales, desafío con trabajadores de APPs

La cuestión a dilucidar, en este tipo de tareas recientes, es determinar cuales son los derechos que asisten a estas personas ante el singular desempeño para la entrega a domicilio.

En todo el mundo se están dando novedosos fenómenos en materia da relaciones de trabajo, nuevas formas de empleo, de producción y de distribución, hacen que se deba repensar en el modelo actual de derechos laborales.

Tal como sucedió a lo largo de los tiempos, desde el modelo agrícola -ganadero, la revolución industrial, el fordismo, etc. Hoy hay un nuevo fenómeno, que es la inclusión de la tecnología en la vida cotidiana, el acceso a internet, la comunicación y las APPs con su modelo de “supuesto” intermediario entre el usuario y otro “servicio”, quedando atravesado por esa relación un delivery, un chofer, un telemarketer, en definitiva, un trabajador.

Hay algunas cosas que todos tenemos claro, el que va en la bici, el que maneja, el que te atiende on line, etc. es una persona que trabaja. Ahora bien, el tema es qué derechos tiene. ¿Es un autónomo, es un personal dependiente, un emprendedor? ¿Las empresas (la APP y el restaurante que los usa, por ejemplo), son sus empleadores? ¿Las empresas deben pagar cargas sociales (obra social, ART, jubilación, etc.)? ¿Están protegidos sus derechos contra la discriminación, igualdad de trato, dación de tareas, etc.?

1| NO ES UN INVENTO ARGENTINO

En América y Europa, nos estamos preguntando lo mismo y por suerte… no es un invento argentino. Ahora bien, espero que podamos tratarlo con responsabilidad y que no se convierta en una viveza criolla.

Para simplificar el tema, tratare solo los casos de delivery (Rappi, Glovo, Pedidosya, etc.) y de Uber. Me parece que son los más cercanos y los más visibles en la vida cotidiana. Los trabajadores en bici, moto con sus enormes mochilas y sus uniformes, han invadido al menos las principales ciudades del país y acaparan la atención de todos. Uber ha irrumpido (sin nada que los identifique), en repensar el sistema de taxisy su controvertido mundo interno y de relación (empleo no registrado, alquiler de taxis, peones que no tienen derechos, grandes empresas que dominan el mercado, etc.).

Esta claro que los taxis no brindan un servicio acorde a lo que la gente pretende, que tienen una enorme cantidad de empleados no registrados o parcialmente registrados, detrás de la figura del “peón de taxis” pero en realidad alquilan los autos a valores exorbitantes y los trabajadores no tienen los derechos que deben tener (vacaciones, aguinaldo, días por enfermedad, jubilación, etc.) y el Estado no recauda lo que debería en concepto de seguridad social (jubilación). Este negocio no se quiere blanquear, no es transparente y por eso se niegan al uso de nueva tecnología, pagos con tarjetas, entrega de facturas, etc. Etc. Lo que visibilizaría las horas extras, el trabajo por encima de lo permitido y el pago por debajo de lo legal.

Ahora, bien, está claro que Uber utiliza a los dueños de autos como choferes de taxi, con un modelo absolutamente transparente, y no paga un centavo de Obra social, jubilación ART, licencias por enfermedad, embarazo, vacaciones ni nada de nada. Es transparente, se sabe todo, y evade todo. Si una empresa de taxis pretendiera hacer lo que hace Uber, la condenarían en casi todos los fueros judiciales existentes.

El caso de los deliverys o cadetes para todos, es, si se quiere, un poco más complejo. Su enorme cantidad de personal hace, la poca calificación que se requiere para su ingreso, hace que se haya transformado en un modo de ingreso de quienes no tienen, hoy, ninguna posibilidad de ingresar en el mercado formal de trabajo. Asimismo alberga a compatriotas latinoamericanos que por diversas razones, creen que nuestro país está mejor del que ellos provienen.

Debo decir que todos los trabajadores de ambos sistemas, le ponen un empeño impresionante en conservar y hacer bien su tarea. Debo destacar que la gran mayoría, no son emprendedores que con ese segundo o tercer empleo cubren alguna necesidad del hogar, sino que ese es su único empleo, su única posibilidad ya que el sistema no les permite ingresar en ningún otro o al menos no por ahora. No hay emprendedores, hay personas que no tienen nada y necesitan ganar algo de dinero.

En ese panorama, es que todos nos debemos imponer pensar en cómo protegerlos, como lograr que tengan algunos derecho y que las empresas sigan ganando y los consumidores consumiendo.

Esta claro que irrumpen en forma abrupta con un sistema simpático, novedoso, bueno y que no paga lo que otras empresas si lo hacen, no tiene empleados en relación de dependencia, sino gran cantidad de trabajadores que les facturan mes a mes sus tareas.

Ahora si, volviendo a nuestro país, eso está prohibido. Eso es empleo en negro y eso ataca a todo el sistema actual de seguridad social y de derechos empresarios ya que las empresas APP, tienen costos ínfimos que si estuvieran dentro del sistema, no podrían funcionar o lo harían con una ganancia muy inferior.

Destaco que no se trata de “derechos laborales” solamente, sino de impuestos que evaden. Ni siquiera pagan lo que se paga en el nuevo sistema de Trabajadores de Casas Particulares, no pagan ni un centavo.

2| ¿QUÉ REGLAS DEBEN APLICARSE?

No es correcto y eso rompe las reglas del mercado. Ahora bien, nadie se ha hecho cargo en Argentina del hecho. Están a la vista, celebran contratos con restaurantes donde les proveen de personal “independiente”, “colaboradores”, etc. que cumplirán un horario, pondrán sus motos, bicis, etc. y realizarán tareas normales y habituales del servicio de delivery. Hoy, insisto, están a la vista en muchas grandes cadenas de restaurantes. Hoy la policía del trabajo tiene a la mano todo, puede hacer todo y parece que no los ha visto.

Los restaurantes, pagan el 20/30% de cada pedido y el empleado solo cobra parte de lo que paga el usuario ($35?) más propina y debe facturar a la APP para cobrar. En nuestra legislación laboral se encuentra el art. 30 de la Ley de Contrato de Trabajo, que hace solidariamente responsables a ambas empresas (la APP y el Restaurante) por todo lo que ocurra con ese delivery y todo es, aportes y contribuciones, ART, licencias por enfermedad, accidentes, indemnizaciones, etc. todo.

Mientras en los medios irrumpe graciosamente un sindicato de APPs que no tiene personería gremial ya que no tiene trabajadores afiliados, los gremios que sí la tienen (UTHGRA, ASIMM, etc.) han comenzado a enviar cientos de cartas documento advirtiendo a los restaurantes de dicho problema. Pronto irán a por los aportes omitidos de obra social, sindicales, etc. Falta aun, que el sindicato de Comercio (SEC) y otros comiencen con la campaña.

Se han ensayado diversos proyectos de ley en los que se ha intentado introducir la figura del “Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente”, pero no se ha tratado en el Congreso. No ha habido proyectos de ninguna índole en materia laboral que los incluya, tampoco reclamos fuertes, ni alguien que los visibilice o trate de incluirlos en el sistema. Son cientos de miles de trabajadores que no tienen derechos y cientos de empresas que pagan impuestos y aportes que se ven perjudicadas por competencia desleal.

En todo el mundo y en OIT, también se están desarrollando teorías sobre la necesidad de que todos los trabajadores (dependientes o no) tengan un mínimo de derechos. Que tengan cobertura de salud, accidentes, jubilación etc.

Parece que hay buenos motivos para pensar que se requiere legislar en forma distinta para casos distintos. Lograr incluir en el sistema a todos estos trabajadores, lograr que no se los discrimine, que no haya diferencias de género, etc.

Nadie parece hacerse cargo, nadie lo quiere discutir en serio, hay elecciones y mezquindades de todos lados, mientras van a tener accidentes sin cobertura, juicios por empleo no registrado, reclamos sociales, etc. etc.

Esperemos que los legisladores y en las plataformas de los partidos, existan ideas concretas para incluir a todos los trabajadores y lograr que haya empresas fuertes con empleo digno.

(*)Director de Derecho del Trabajo en PLAN – A

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