8 de agosto 2008 - 00:00

Buenos Aires es muchas ciudades

«Uno sabe de partida que el tema atrae, a la gente le interesa y le gusta viajar, y más aún en avión. Lo difícil de nuestra labor es hacer que el mensaje sea interesante», sentencia Rick Wilbins.
«Uno sabe de partida que el tema atrae, a la gente le interesa y le gusta viajar, y más aún en avión. Lo difícil de nuestra labor es hacer que el mensaje sea interesante», sentencia Rick Wilbins.
Quien la semana pasada haya caminado por la zona sur de Puerto Madero habrá sorprendido por el despliegue de técnicos y equipos cinematográficos, y acaso haya pensado que estaba Francis Ford Coppola allí filmando su película «Tetro». Pero todo ese gran despliegue era por algo más breve y, sin embargo, de una gran altura. American Airlines había elegido Buenos Aires para realizar sus próximos dos comerciales. Ambito del Placer estuvo con quienes los llevan adelante. En primer lugar, con Rick Wilbins, director de imagen de marca, publicidad e investigación de American Airlines, dijo que en cada jornada de realización de comerciales se invierten 250 mil dólares.

Periodista: ¿Conocía Buenos Aires?
Rick Wilbins: No, es la primera vez que vengo, y esta ciudad es fantástica.

P.: ¿Pudo recorrer la ciudad?
R.W.: Sí, un poco, y me encantó, fui de La Boca a Belgrano, y en muchos barrios estuvimos filmando.

P.: ¿Por qué American eligió filmar en Buenos Aires?
R.W.: Buenos Aires es una ciudad que es a la vez muchas ciudades del mundo. Hoy filmamos escenas como si estuviéramos en Caracas, en Moscú, en Alemania. Además, está la gente. Esta es una ciudad que tiene buenas producciones para películas, y eso facilita la logística de una realización. Acá al hacer un rodaje se cuenta con mucha gente de experiencia, ingenio y capacidad, con profesionales muy capaces en todo lo que es cinematografía. Y además, hay buenos actores y actrices. Y la gente en general es muy linda; acaso eso surja de que provienen de muchas nacionalidades diversas. Y alguien que hace un film busca que los rostros comuniquen emociones y pasiones, y eso se da mucho en esta ciudad.

P.: ¿Cómo es hacer comerciales para una aerolínea?
R.W.: Una de las cosas más interesantes para un publicitario es hacer cortos para una línea aérea, especialmente para American. Uno sabe de partida que el tema atrae, a la gente le interesa y le gusta viajar, y más aún en avión. Eso les otorga ya un atractivo a nuestros comerciales. Lo difícil de nuestra labor es que el mensaje sea interesante, y que al espectador le guste verlo una y otra vez. Hace cinco años, American comenzó a hacer comerciales diferentes a partir del concepto central «sabemos por qué volás». La idea que contiene esa frase es que la compañía sabe que no se nos elige por volar en un avión, sino porque se tiene un objetivo: volver a casa, ir a visitar a la familia, negociar un contrato, ir a hacer negocios o decidirse a conocer un lugar que siempre se soñó ver.

P.: ¿Esta tarea lo llevó a estar en filmaciones por diversos lugares del mundo?
R.W.: En los últimos cinco años he estado en París, Madrid, Los Angeles, Chicago, Nueva York, Londres, Tokio, entre otras ciudades que fueron locaciones para films. Por otra parte, el que estamos haciendo es el segundo comercial que se realiza en la Argentina en los últimos siete meses. Y en este momento, estamos filmando aquí dos comerciales al mismo tiempo.

P.: ¿Cómo se hacen dos comerciales en paralelo?
R.W.: Con un director brillante (risas). Como en una película, como en un largometraje, el comercial parte de un plot, tiene que contar una historia. Por lo tanto, se necesita un director que pueda contar buenas historias en unos pocos segundos. Para los que estamos realizando ahora, hemos contratado a Jim Jenkins, uno de los grandes directores de cine publicitario en los Estados Unidos, un profesional celebrado, premiado, consagrado y reconocido internacionalmente por su talento. Una de las habilidades que tiene Jim es que elige con su equipo lugares para las diversas escenas y las hace aparecer como si se hubiera estado en otras partes del mundo.

P.: ¿Con cuántos directores distintos ha trabajado?
R.W.: Más de 12 en los últimos cinco años, la mayoría de ellos son profesionales publicitarios. Hemos contado en ciertas producciones con algunas celebridades, como James Gandolfini, el Tony de «Los Soprano».

P.: ¿A qué directores admiró y a cuáles odió?
R.W.: Me gustaron todos (se larga a reír). Algunos directores, como están concentrados y a la vez haciendo montones de cosas, a veces se vuelven un poquito temperamentales (vuelve a reír). El anterior comercial que filmamos aquí lo hicimos con dos directores jóvenes que trabajan juntos, Julián Castro y Alejo Rosemberg. Se llamó «Destinos» y fue muy especial por varias razones. Fue narrado en español, pero tenía música en inglés. Somos la primera compañía aérea en hacer ese tipo de comerciales en los Estados Unidos. Además nos enorgullece que nuestras producciones ganen premios. En el 55º Festival Internacional de la Publicidad Cannes Lions 2008, que para los publicitarios es el equivalente al Oscar, conquistamos uno de los Lions con el film «Team Building» (que se suele traducir por «trabajando en equipo» o «construyendo un equipo»), que es el tema del comercial.

P.: De los comerciales que lleva hechos ¿cuál es su favorito?
R.W.: Los que estamos haciendo ahora creo que van a estar entre los mejores que hemos hecho porque tratan de gente que busca superarse y tener éxito en la vida. Entre mis favoritos está «Destinos», porque une el destino personal con el destino como aquel lugar al que se quiere llegar. Es muy contemporáneo. El otro de mis favoritos fue el realizado juntamente con TM Advertising, y cuenta la historia de un mecánico que sabe lo importante que es su trabajo porque al hacerlo con todo rigor y a conciencia, como lo hacemos en American, la gente viaja segura.

P.: ¿Cómo hacen para elegir los actores del comercial?
R.W.: El casting se hace para buscar la gente perfecta para lo que se quiere contar. Uno de los comerciales que estamos filmando en este momento es la historia de un basquetbolista. Nuestra búsqueda fue para tratar de encontrar a un actor joven, con características deportivas, y cuya estatura estuviera por encima de los dos metros diez. Lo rastreamos por todas partes y finalmente lo encontramos en la Argentina. Dado que el comercial tiene un toque de humor, al mismo tiempo encaramos la búsqueda del representante de ese jugador, que tenía que ser un comediante, y lo encontramos en un teatro de Chicago. Siempre estamos a la caza de gente con la que de algún modo, por sus cualidades, el espectador se pueda identificar.

P.: ¿Cuál es la técnica que utilizan para filmar dentro de una aeronave? ¿Es simple o difícil?
R.W.: Es imposible. No se puede filmar dentro de un avión si se quiere que eso salga bien. Lo que en American hacemos es reconstruir el interior como una escenografía, como una gigantesca maqueta; sobre ese escenario podemos poner los actores, los extras, las luces, las cámaras, los técnicos. Lo que mostramos es la simulación de un avión que en las imágenes del comercial se vuelve verosímil, real.

P.: Es lo mismo que en «Plan de vuelo», la película con Jodie Foster, y tantas otras de aviones y aeropuertos.
R.W.: Para poder hacer tomas dentro de un avión que pareciera real se contrató un estudio donde se construyó una cabina cuyo techo era muy alto, tenía cerca de 18 metros; eso nos permitió colocar todo lo que se precisaba: luces, audio, etcétera.

P.: ¿Cómo se hace para concentrar toda una historia en un comercial de unos pocos segundos?
R.W.: La clave en un comercial es ofrecer una pequeña historia que contenga un gran mensaje, un mensaje fuerte. Es como ofrecer la serie de instantáneas de un álbum, que al concluir han entregado al espectador una historia. Otro elemento esencial, la mayoría de las veces, es que el final sorprenda.

P.: ¿Cuánto sale producir un comercial de esas características?
R.W.: El costo de producción tiene que ver con el número de locaciones, de actores, los extras, los equipos, las escenografías y demás. En los dos comerciales que estamos haciendo participan más de 100 personas. En la industria de la aviación, un comercial similar filmado en los Estados Unidos puede costar unos 250 mil dólares por día.

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