Charlas de quincho

Secciones Especiales

Tres embajadas, un estadio y un teatro fueron los escenarios más significativos de las charlas de esta semana. En una de las representaciones diplomáticas se habló extensamente de lo que sucede entre el Presidente y su candidato para la elección porteña: «No sé ser agresivo», se habría disculpado el hoy ministro, que también estuvo en el estadio en el que su club se consagró campeón. No fue el único: Ricardo López Murphy compartió pasión y platea con él y otras variopintas figuras de la política y la economía. Otra embajada (nórdica), otro tema: el escándalo de una empresa de ese país. En la tercera, el embajador habló de la venta de parte de YPF, pero en los pasillos se comentaban las impensables prebendas que están recibiendo los directores de una reestatizada. Finalmente, en un cumpleaños celebrado en un teatro de San Telmo se reencontraron dos médicos peronistas, hoy separados por imperio de sus pacientes principales. Veamos.

  • Cócteles triples como los sandwiches de miga, quincho único. Tres embajadas ( portuguesa, rusa y sueca) convocaron a sus festejos anuales sin la presencia de ningún funcionario del gobierno, como es tradición kirchnerista, salvo delegados de la Cancillería respetuosos de las invitaciones o con excusables tareas para postergar (Roberto García Moritán, Oscar Airaldi, Raúl Ricardez, Vicente Espeche Gil). Portugal alistaba nuevo embajador ( Joaquim Ferreira Marques), hombre de la línea diplomática impuesta por los Braganza -finalmente, Itamaraty es un sucedáneo de esa casa-, al revés de españoles o franceses, más dispuestos al clientelismo del partido político que los gobierna para ubicar personalidades con escaso trabajo. No se gastaron en bocaditos, sí en bebidas -siempre es recomendable el vino y el porto de esas tierras-, y hasta proveyeron una emocionada cantante y un guitarrista de nota, ejemplos de que Amália Rodrigues vive (como diría un argentino simpatizante de Evita) en fados y versos.
    Razonable concurrencia en la calle Ocampo, más preciada cuando alguno de ellos juraba relatar detalladamente un diálogo entre Néstor Kirchner y Daniel Filmus tres días después de las últimas elecciones.
    «Bueno, Daniel, yo cumplí: te metí en el ballottage. Ahora es de ustedes el tema y que las cosas se desarrollen como sea». Según esta presunta confesión, el Presidente va a retirarse de la campaña luego de asimilar últimas encuestas y su escasa influencia personal en el electorado. ¿Será así? Quien narraba, para que nadie le desconfiara como fuente, reveló que la noche de los comicios Kirchner había actuado de otro modo con Filmus: lo llamó por teléfono al hotel Panamericano y le dijo: «Ahora hay que ir contra Macri, con todo, no va a poder resistir». El candidato, con el asado atragantado, le replicó entonces: «Ocurre que a mí me cuesta ser agresivo, no me sale, no lo sé hacer». Desde el otro lado de la línea -siempre según el lenguaraz-, Kirchner lo apremió sonriendo: «Mejor que vayas aprendiendo porque este negocio es así».   

  • Rostros atónitos hacían que no escuchaban, otros se relamían. A saber, Jorge Asís, Hipólito Solari Yrigoyen, la todavía codiciada Carmen Yazalde, el almirante Jorge Godoy, Rosendo Fraga, Jorge Pereyra de Olazábal, Julio Werthein, Alfredo Piano -de origen portugués, claro-, Cristina Guzmán, Jorge Castro y una estela de embajadores, España, Italia, Grecia, Cuba, hasta algún adjunto de Gran Bretaña. Con el cabello al viento, algo desprolijo en la vestimenta, también observaba Juan Carlos Blumberg (ya lanzado como futuro candidato a gobernador bonaerense), siempre con una carpeta entre sus manos y el pecho; tal vez allí se esconda una copia de su título de ingeniero ya que algunos kirchneristas lo quieren atacar porque dicen que carece de esa graduación. Del otro lado, por la flojedad de papeles en la ciudadanía bonaerense de Daniel Scioli, ya trascendió que cualquier objeción será cancelada con un argumento: la validez de su domicilio anterior (Ramos Mejía) gracias a una norma legal que en su momento, en defensa de los derechos humanos, se otorgó a todos aquellos que debieron emigrar por la intolerancia y la persecución. En ese cuadro se inscribe Scioli a pesar de que nunca se lo reconoció demasiado cercano a las organizaciones de los derechos humanos. Pero tanto él como sus padres debieron mudarse de la provincia a la Capital luego de que fuera secuestrado uno de sus hermanos.
    Continuaba el informante de entretelones: ¿saben quién es el cantante que le enseñó a moverse en el escenario a Filmus? Público no demasiado atento a la farándula, incapaz de responder. El hombre entonces se replicó a sí mismo: León Gieco. Luego afirmó que hubo tensión entre Carlos Heller y Filmus, debido a que éste le reprochó a su vice la poco sutil frase «la Michetti es Macri en otro envase». El ministro de Educación pensaba que podía interpretarse como una burla de mal gusto ese juicio, mientras el banquero boquense se amparó en que él había escuchado la recomendación de pegarle a la mujer porque «era el escudo de Macri». Ni pensó, claro, en la parálisis que castiga a su rival por la vicejefatura. Un detalle pasajero frente a otra información: el Presidente ya le advirtió a su ministra, Felisa Miceli, que no hable más de la recreación del Banade. «Eso no va», le habría dicho frente a la versión de volver a activar aquel instituto que hizo ricos a tantos empresarios actuales que jamás pagaron sus deudas.

  • Fraga diagnosticaba el resultado del ballottage explicando que los votos de Jorge Telerman se repartirían en forma proporcional entre los dos aspirantes. «Como ocurre siempre», advirtió, y para que nadie imagine sorpresas, sostuvo que se mantendrá una diferencia a favor de Macri entre 20 y 30 puntos en la próxima puja porteña. Casi en paralelo, Asís se preguntaba si el reparto de pins y remeras con la inscripción «I love los noventa» es obra humorística del desaparecido de los lugares que solía frecuentar Armando Gostanian u obedece a una campaña del propio gobierno. Lo cierto es que esos emblemas de publicidad ofrecen un interesante diseño. Después, cuando empezó a sacar de los bolsillos pormenores de Skanska, amigos de Kirchner por doquier en negocios y empresarios repentinamente acaudalados, los posibles oyentes se dispararon para que ningún juez -como si eso alguna vez fuera a ocurrir- los llamara a declarar. Más que oír, lo leen en el blog: es menos comprometido, nadie los ve.   

  • Quien no dudó en hablar de Skanska fue el propio representante sueco, quien en la celebración de su embajada -para curiosidad de los invitados diplomáticos y políticos, entre ellos Hermes Binner, ya casi declarado triunfador en Santa Fe- abordó el caso de la empresa corrupta afirmando que rogaba por el esclarecimiento total de los hechos. No desea, dijo, que el episodio de evasiones y coimas perturbela relación entre la Argentina y su país. Ninguna información, salvo la prescindencia de la embajada.
    Más valía escuchar al moderado Binner, quien sostenía que en su provincia procede como Macri: sólo habla de gestión, poco de política. Así gana.
    Mucha gente de Derechos Humanos -recordar el caso Hagelin- y otros interesados en la conexión de Boca con Suecia, ya que el club de la ribera lleva los colores de ese país. Se precisó como anécdota, ya conocida, que los fundadores de la institución utilizaron para su escudo la identificación de esa bandera al copiarla de uno de los tantos barcos de ese origen que, en aquellos tiempos, llegaban cargados de adoquines y luego partían con cereales y carne. Igual, no se abundó por diplomacia sobre el tema: a ver si alguien del gobierno imagina que la plática sobre la azul y oro favorecía en la charla a Mauricio Macri.

  • Sobre un tema candente, menos conflictivo, habló en la recepción rusa el embajador de España, el socialista Rafael Estrella. Alabó las negociaciones de Repsol con empresarios locales por la venta de YPF, al menos frente a otros ásperos tratos de la compañía en Bolivia y Venezuela. ¿Cómo toma su gobierno la «nacionalización» a manos del Banco de Santa Cruz?, le preguntaron sin remilgos. Con cautela respondió que había otros bancos en la operación (¿UBS, por ejemplo, y otro internacional?). No aportó datos, ni siquiera dijo que la cotización de la empresa rondará los 13 a 15 mil millones de dólares, aunque advirtió que los capitales y los créditos deberán ser a prueba de balas (finalmente, la compañía es observada por la SEC de los Estados Unidos). Más de uno aceptó que la aparición de capitales privados ( aunque haya favoritismos obvios) era mejor que otras alternativas protagonizadas por el Estado: siempre se gasta mal desde ahí.
    A ver si ocurre lo de AySA, cuyo directorio ya adjudicó para cada miembro un Vento (automóvil) de 30 mil dólares, con chofer incluido, prebenda que jamás se les ocurrió a los franceses que estaban antes. Luego, otro preguntó al embajador: ¿es cierto que otra empresa española, vinculada a la energía, también dejará el país? El hombre, ni idea. Mientras, cuando más se pelean Putin y Bush, aparecieron en el agasajo autoridades de la Iglesia Ortodoxa Rusa: están incorporadas a la comunidad oficial de ese país, algo que no ocurría en los tiempos del comunismo y que a veces también se observa en países creyentes de otra religión.   

  • Como ni los hinchas pueden creerlo, la euforia ayer en el Nuevo Gasómetro de San Lorenzo por el campeonato de fútbol tuvo sus límites. Al menos, entre dos conspicuos simpatizantes: Ricardo López Murphy y Daniel Filmus. Ambos, como si debieran enfrentarse en otro campeonato, se saludaron con excesiva tibieza cuando la corona ya estaba en la cabeza del club. Al revés de otros celebrantes intensos: el radical Jesús Rodríguez, el economista Luis Secco, César Deymonaz, Alberto Alvarez Gaiani, el sindicalista Oscar Mangone o Mariano Ibáñez (CableVisión), quienes se vistieron de azulgrana como primos lejanos del Barça y celebraron casi con la misma intensidad de Marcelo Tinelli, quien todavía no resolvió sus cuitas con parte de la hinchada después de un programa en que se burlaron de una goleada padecida por el equipo. Aun cuando, se sabe, nunca como este año Tinelli colaboró económicamente con la institución para salvarla de ciertos aprietos (se sabe, por ejemplo, que al técnico ganador, Ramón Díaz, aún le deben salarios caídos). Más, cuando ya lo interesaron para que aporte fondos para repatriar a Romagnoli y a Coloccini, dos jugadores hoy en Europa.

  • Pero si más de uno lo castigó a Tinelli, López Murphy y Filmus posaron para la foto. Más de una vez y, en este aspecto, el líder de Recrear se contagió de ciertos hábitos peronistas y a los codazos llegó a la primera línea (en rigor, la comisión directiva lo había destinado a una platea más oculta). «Yo también estoy en campaña», se justificó.
    Sonrisas y lágrimas, recuerdos, anecdotario de todo tipo en las charlas, sobre todo aquellas referidas a un crack del club, Héctor Veira, hoy comentarista de TV. A él, como se sabe, le han atribuido todo tipo de romances -inclusive, hasta con estrellas más que veteranas de la TV-, situaciones sexuales diversas (de ahí el término que lo caracteriza, «es una manteca») y, en ese imaginario hasta relatan cuando una noche en un boliche de Mar del Plata se entusiasmó con una espigada dama que no era tal y que, cuando le advirtieron del futuro error, reconoció: «Ya es tarde». Ciertas o no, en el palco contaban historias de todo tipo, especialmente aquellas humorísticas que el jugador gustabaprotagonizar. Como la de un partido en Ecuador, con 50 grados de temperatura, asfixiante, en la que desapareció del vestuario en el entretiempo: regresó antes de volver a la cancha y enfundado en un sobretodo, diciéndoles a sus dirigidos: «No se preocupen por el calor, es psicológico».   

  • Antonio Cafiero no se rinde, sigue con sus almuerzos en «Chiquín», aunque en ocasiones se doblega por gripe, fiebre o porque alguna revista -seguramente por él convocada- se presenta para sacarles fotos a los integrantes de la logia. Y esta vez invitó al encuestador Julio Aurelio y al politólogo Vicente Massot (acaba de editar otro libro), quienes naturalmente expusieron sobre los futuros comicios capitalinos. Aurelio fue concluyente: Macri ya ganó, pues con restar el voto en blanco y el anulado, está en 52%. Por supuesto, él cree que sacará muchos más votos, que la irreversible diferencia -curioso, título de este diario al día siguiente de los comicios- se ampliará hasta tener un impacto, quizás, nacional.
    Hubo champignones de entrada, fideos a la putanescay un frío que hace desertar integrantes, la mayoría ya con una edad en que duelen las inclementes temperaturas. Estaban Mariano Mera Figueroa, el ex embajador Héctor Flores, Teresa González Fernández, Ana María Mosso, Lucas Marisi, Jorge Castro, Jorge Hugo Herrera Vegas, Santiago Lozano, Mariano Caucino, Guillermo Linares Lafontaine (abogado de Isabel Perón), interesados en la disertación de Massot y de un Aurelio que explicó cambios en Macri (ya no es el de 2004, tiene apreciaciones más positivas, se mueve en un modesto auto, siempre con la Michetti). Casi todos preguntaban lo mismo: ¿qué ocurrirá luego del triunfo del ingeniero boquense?, ¿quién heredará su legado en el orden nacional?, ¿se podrá hacer una interna general entre Carrió, Lavagna, López Murphy, Sobisch y Puerta para determinar la figura opositora? Si la derrota es amplia, ¿Cristina será igual candidata? Respuestas para todos los gustos: no hay ciencia que descifre esos enigmas de la humanidad argentina.

  • Cierta fronda hoy se respira en la peña contra su creador: le imputan demasiada proclividadhacia el kirchnerismo, a pesar de que son estos luego los que quieren llevarlo a juicio por la Triple A. Se quejan de que debieron soportar a León Arslanian con sus estadísticas sobre la inseguridad, algunas groserías de Aníbal Fernández -quien, además, los hizo echar de Gendarmería, donde originalmente organizaban los almuerzos- y hasta Carlos Kunkel y su revolución frustrada. Debe ser el avance de Macri el que genera estas inquietudes, ya que el propio Cafiero preguntaba: «¿Dónde está la boleta del justicialismo en los cuartos oscuros porteños?». Como no aceptan pequeñeces, a coro le respondieron: «En todas las boletas».
    Y es así: también en todas las boletas estaba Carlos Grosso (o acaso no estuvo con Macri, no estuvo con Filmus y no estaba con Telerman). Mucha envidia, además, por la llegada otra vez de Rafael Martínez Raymonda a Diputados (en lugar de Jorge Argüello, ahora embajador). Comentaban que había estado pícaro el nuevo legislador, ya que en su momento -al armarse la lista de Macri- le tocó el sexto lugar, el que por el cupo femenino debió cederlo a una dama. Entonces -cuentan-, colocó en ese lugar a una señora de 93 años, a la cual las malas lenguas dicen que le hizo firmar una renuncia, de modo que ahora se saltearon ese lugar para ubicarlo a él como reemplazante del borocotizado Argüello). Mientras, a la ex de Solá se la observó preocupada ante tanta peripecia: «Temo que lo acuesten a Felipe, entre un ministro de la provincia y la propia Casa Rosada». El aroma a traición, sin embargo, era despejado por otros: parece que finalmente Scioli llevará como segundo a Alberto Balestrini, y Solá, entonces, podría presidir la lista de diputados bonaerenses. Ni una palabra de nadie al respecto, ni del ausente Solá, quien por alguna razón guarda un silencio casi sospechoso en todos sus actos. Tan alejado del mundanal ruido parece el gobernador que ni siquiera fue al cumpleaños de su ex, hace 15 días, en un teatro de San Telmo, divertida reunión que en cambio supo de todo tipo de diálogos y encuentros, democrático al fin. Espléndida paella que permitió juntar peronistas de todas las layas, incluyendo a Antonio Cafiero, y a dos médicos que de los 90 ni siquiera discuten: el que mantiene a Carlos Menem de pie y con pocas píldoras, Alito Tfeli, y el que no atiende a Kirchner pero le sirve como ministro, Ginés González García.   

  • Dos quinchos más sosegados del extranjero, finalmente si el país carece de política exterior -o es tan previsible como la prédica antibritánica en la próxima reunión de Naciones Unidas- no deben los medios olvidarse del exterior. Ocurrió en el Grand Café de Oslo, cuando un mínimo grupo de abogados (Daniel Vítolo entre ellos) se cruzó con la comitiva chilena que acompaña a la presidenta Michelle Bachelet y a ella misma. Sea por la estatua de Ibsen, el ambiente finisecular o lo que fuera, lo cierto es que la mujer se brindó a una charla espontánea comentando sus visitas a países donde sí se producirán inversiones para Chile. ¿Está en los cálculos de Kirchner visitar Oslo o Caracas? Con responder esa pregunta, quizás, se contesten las razones por las cuales un país alcanza estándares de países desarrollados y otros no.
    Abundante conversación sobre energía, la cuenta bancaria de Chile en Noruega para evitar jaques a su banco central, las reelecciones indefinidas y los proyectos dinásticos , también una compulsa en medio del café sobre la memoria de los participantes: Vítolo descolló recitando de corrido la cueca «Chile lindo», cuestión que los trasandinos no lograban recordar,pero hubo en cambioun chileno que repetía completo el equipo argentino que ganó el Mundial del 78, incluyendo los cambios, mientras comentaban que Vítolo ni siquiera parece que se acordaba que en ese equipo no jugó Maradona y sí Kempes y Bertoni.

  • Otro quincho en Venecia, en la Bienal, este año despojada de esos atrevimientos fugaces y provocativos merced a un curador, el norteamericano Robert Storr, medianamente tradicional. De ahí que descollara, aún a los 87 años, León Ferrari, quien insiste en su campaña antirreligiosa también en estas tierras: leitmotiv de vida, también de ingresos, contento en los canales porque «aquí son más tolerantes que en Buenos Aires». Claro, allí lo dejaban hablar de lo que se le antojara, a pesar de que siempre se le antoja lo mismo: la religión.
    Sobraron las fiestas con Guillermo Kuitca como estrella -siempre con saco y jeans-, cenas importantes iluminadas con dicroicas y no con velas por temor a los incendios (el viejo episodio de La Fenice ya le costó cierto estilo a Venecia). Como si fuera carnaval, desfilaban quejándose por los precios (dicen que, después de Londres, es lo más caro del mundo) Diana Saiegh, Gloria Bender, Orly Benzacar, Adriana Rosenberg, Hugo Sigman, Magdalena Cordero, Aníbal Jozami, Marion Helft y las dos teresas infaltables como los caballitos del palacio: la Anchorena y la Bulgheroni. Banquetes en el Palazzo Rezzonico, fácil caída en la moda must de las mujeres más frívolas: sombrillitas al estilo Monet de las que se puede prescindir. Algunos preguntaban si era cierto que había renunciado el titular de arteBA y, otros, ahoraentusiasmados con el triunfode Mauricio Macri, se preguntaban si su ministro de Cultura será Ignacio Liprandi. Felices por el ascenso de alguien como ellos, pero quienes están en política suponen que le será complicado al ingeniero boquense colocar a Liprandi en ese cargo.   

  • Firmaban autógrafos Riquelme y Palacios, mientras el menos conocido Ever Banega comía papas fritas de bolsa, despreocupado. Era en el InterContinental, en una fiesta conjunta de Repsol, Banco Hipotecario y el Grupo Fiat, en la que abundaban en su día periodistas de colores diversos y especialidades más diversas que los colores. Por ejemplo, los de política estaban indignados con Alberto Fernández, quien alegó fiebre y gripe para no asistir al homenaje que en la Casa de Gobierno se les brindaba a los hombres de esta profesión. Piadosa mentira, decían, pues el jefe de Gabinete se fue a almorzar con un cronista de «Clarín», lo cual no pudo ser luego desmentido. Y Kirchner se molesta con la indiferencia de los medios. Otros, cercanos a la política sindical, comentaban el incidente entre Hugo Moyano y Roberto Fernández (transporte), que casi culmina a las trompadas, lo que no se produjo por falta de estado de los protagonistas, pues sacaron las manos, pero no llegaron a destino por la prominencia de sus vientres: unos entienden que la pelea es por la personería jurídica de la CTA, otros creen que la discusión responde a diferencias por fondos de las obras sociales.
    Igual, lo que más interesa del sector gremial es la pugna en los barcos casinos -hoy comenzarían a funcionar, luego de más de 30 días de paro-, en la cual el gobierno no osaba intervenir pues se muestra en debilidad para enfrentar al sindicalista Omar Suárez, quien en la reunión con los empresarios del sector (Achával, Cristóbal López) sacó a relucir una carpeta de conciliación preguntando: «Bueno, ¿cuánto cuesta esto?». Toda una joya.

  • Los jugadores de Boca, mientras, escuchaban que algunos sostenían que el técnico Miguel Russo manda en las prácticas, pero que en el vestuario y en la cancha, el jefe es Riquelme. Este nada decía, aunque se admite que la relación con el DT es compleja, y una muestra fue el encontronazo de Russo con el jugador Cata Díaz. Se entiende que Palacios ya no jugará más en el club (será vendido) y todavía se ignora quién será el representante de Macri en la próxima elección como aspirante a la presidencia del club: ¿Pedro Pompilio, Juan Carlos Crespi o Gregorio Zidar?Hay coincidencias sobre Pompilio. También se habló de River y de su pésima situación, y sobre el futuro de José María Aguilar: afirmaban que ya tiene un lugar en Suiza, en una dependencia de la FIFA, arreglado por el zar de todo el fútbol, Julio Grondona. Ya no habrá más gente juntando firmas para que Aguilar abandone la titularidad del club.   

  • Hombre de buen comer, el director Francis Ford Coppola permanece en la Argentina, distrae y, por supuesto, ejercita dientes y lengua en recomendables lugares. Como Oviedo, porteña guarida de los mejores pescados y mariscos, óptima bodega y especialmente una sólida preparación de platos. Allí desembocó Coppola, esperando a su hija Sofía -quien llega esta semana-, pues se lanzó obsesivo a la refacción de una casa en la calle Gorriti que convertirá en pequeño hotel, casi personalizado. Parte de su nueva actividad con arquitectos de diversos gustos -«¿Para qué hago esto?, ¿para ganar plata acaso?, si ya tengo plata, no me entiendo a mí mismo», es la cantinela casi judía que repite- son estos hoteles mínimos en distintas partes del mundo, lo que no le quita tiempo para pasear por Mataderos y encontrarse, de repente, con Carlos Heller, en plena campaña. Los juntaron, salieron en la foto y, naturalmente, Coppola se preguntaba: ¿Y quién es éste? Algo parecido a lo que interrogó Heller, quien apenas si sale de Boca, el Lerú ilustrado del socialismo y las explicaciones de que su banco no es una mesa de dinero, sino un servicio para una multitud de cooperativistas.
    Tanta adaptación porteña de Coppola casi lo deposita (se salvó) en el cumpleaños de Marley, en la disco Pachá, con 250 invitados y saturación de música electrónica. Allí aterrizaron Julio Bocca (ya en figura de cuarteto, quien bailó «Balada para un loco» cantado por «la Mona» Jiménez), ex habitantes de Gran Hermano, Reina Reech, Analía Maiorana, Carolina Papaleo y faltó Susana Giménez, demasiado seria para este tipo de boliches. Igual regaló un juego de té chino, como la experta « bolufrases» Karina Jelinek varios libros de sexo. Por si no alcanzaba esto, otra invitada acercó textos de autoayuda. ¿De qué se hablaba en Pachá? De nada, afortunadamente.

  • Vamos a terminar con un chiste levemente guaso. Un argentino, de paseo por Londres, se entera de que en el Támesis está por correrse una regata con la participación de un bote argentino. Va hasta el río y, para su sorpresa, ve que todos los remeros están vestidos igual, de blanco. Se sube a un puente y al rato pasan los dos primeros botes. El argentino grita:

    -¡Dale, pedazo de pelotudo! ¡Remá, poné huevos, inútil!

    Los remeros apenas levantan la vista para mirar al energúmeno. Un minuto después, pasan otros dos botes, y de nuevo:

    -¡Pero remen, imbéciles! ¿No ven, boludos, que se les escapan los de adelante! ¡No tienen cojones para esto, nabos!

    La reacción de los remeros es la misma que la de los anteriores. Finalmente, viene el último grupo de dos botes, y los gritos se repiten, con leves matices. Esta vez, desde una de las embarcaciones, los ocho remeros más el timonel levantan la vista hacia el puente y responden:

    -¡Más boludo serás vos, pelotudo! ¿Quién mierda te creés que sos para insultarnos? ¿Por qué no venís vos a remar, gordo de mierda?

    Y allí el argentino, con una sonrisa de oreja a oreja, empieza a gritar:

    -¡Ar-gen-tina! ¡Argentina! ¡Ar-gen-tina!
  • Dejá tu comentario