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El PRO entre conquistas y outsiders, Adorni en el pozo, Kicillof con Serrat y el riesgo de otro Botnia
Alberto Fernández en un reportaje que dio a C5N: “Yo no entendí muy bien si estaba en una terapia de grupo o si, seriamente, un expresidente les decía a los argentinos que él sabía que estaba destruyendo la economía, pero que siguió adelante con su lógica destructiva”.
Semana atípica con un frente político más “calmo” por el viaje presidencial a Israel, lo que dejó a Cristina de Kirchner a cargo del Ejecutivo (aunque casi no se dejó ver, ni física, ni mediáticamente), mientras que la economía volvió a recalentarse, en parte, por los dichos del exministro y actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Definiciones anoche de Alberto Fernández sobre deuda y también guiños a la diplomacia. Igual, y alentados por la ola de calor, los quinchos siguieron a pleno a ambos lados del Río de la Plata, y hasta hubo margen para encuentros menos informales, como el agasajo que tuvo lugar en el Palacio San Martín de la Cancillería, y que reunió a “la Biblia y al callejón”, al decir de un diplomático allí presente. Movimientos, definiciones y algunas anécdotas que sorprendieron a embajadores Veamos.
Los comentarios y revelaciones del estratégico viaje de Alberto Fernández a Israel siguieron alimentando quinchos y medios el fin de semana. El propio presidente ayer en un reportaje de C5N sumó datos sobre deuda, relaciones internacionales y algunos nombramientos pendientes. Uno de ellos fue la confirmación personal que ya se decidió por Luis María Kreckler como embajador en China. En tren de novedades diplomáticas en varios quinchos se comentó la entrevista que le hicieron ayer en Radio 10 a Felipe Solá y en la que relató el almuerzo de Alberto F. con Benjamín Netanyahu y sus esposas con una precisión sobre el diálogo íntimo pocas veces revelado en materia de encuentro entre mandatarios. Allí, siempre según Solá, el premier israelí le preguntó a Alberto F. en qué podía ayudar y el argentino le habló del FMI: “¿Con quién tengo que hablar?”, le respondió Netanyahu y le preguntó a su esposa: “¿Quién está a cargo del FMI?”. Sara, la esposa de “Bibi”, respondió: ‘Kristalina Georgieva”. ‘La semana que viene voy a Estados Unidos, donde estamos citados por el presidente Trump. Voy a hablar con ella, ¿Qué le digo?”, lanzó el premier. Más allá de la intimidad que alcanzaron en ese almuerzo, al punto de declararse “nuevos amigos” (un acierto para la Argentina de continuarse en esa línea), sorprendió a diplomáticos de carrera la efusividad del Canciller en contar ese encuentro reservado.
Otro frente completamente distinto fue el que rodeó la reaparición del expresidente Mauricio Macri, desde La Angostura, ahora convertida en la nueva Meca, por el peregrinaje de muchos de su equipo, aunque no se vio a otros, entre ellos el ex “chico de oro”, o “mis ojos”, el otrora jefe de Gabinete, Marcos Peña, al que tampoco se escucha nombrar en el entorno de Macri. Más allá de esto, “aparentemente Mauricio estaría volviendo a Buenos Aires entre el 7 y el 10 de febrero, pero se autodefinió como un futuro ‘coordinador’, y no como el jefe de la oposición”, dejaba trascender un cercano, aunque no está muy claro que la totalidad de la tropa esté dispuesta a seguir verticalizándose con él. Mientras tanto, y como muchos exfuncionarios de rango, se estaría conformando a su alrededor una fundación para cobijar a muchos de los que ahora quedaron dispersos. Macri habló con dirigentes del PRO en una breve salida del Country Cumelen y no quedó claro si lo que les dijo allí fue un sincericidio o si el expresidente no estaba claramente en sus cabales. Esa declaración sobre sus supuestas advertencias al propio gabinete de Cambiemos frente al peligro de tomar endeudamiento sin límite y la posibilidad que éste se cortara, tal como sucedió, le sirvió ayer a Alberto Fernández para levantarlo como argumento esencial en el reportaje que dio a C5N: “Yo no entendí muy bien si estaba en una terapia de grupo o si, seriamente, un expresidente les decía a los argentinos que él sabía que estaba destruyendo la economía, pero que siguió adelante con su lógica destructiva”, dijo el Presidente. La frase de Macri en Neuquén, según los textuales reproducidos, había sido un poco más elocuente: “Yo siempre les decía a todos, cuidado que yo conozco los mercados, los mercados un día no te dan más plata y nos vamos a ir la mierda. ‘No, tranquilo, hay que seguir’, me decían”. Como mínimo irracional. Sobre la deuda también pidió Alberto F. ayer que “hay que dejarlo andar a Axel, está bien lo que está planteando, hay que dejarlo hacer y esperar”, porque “Argentina no quiere entrar en default, pero tampoco pagar a costa de los argentinos”. Sobre la deuda llegaban ayer noticias de quinchos neoyorkinos. Hoy a las 9 Martín Guzmán hablará en la sede de 68 y Park Avenue del Council of the Americas. Esa reunión que le organizó Susan Seagal con todo el mundo financiero y empresarial de Nueva York y Argentina ayer estaba colapsada. “No entra un alfiler más”, describían ayer sobre las reservas que había para escuchar al ministro de Economía argentino que va a EE.UU., para mantener además otras reuniones y avanzar sobre la estrategia de Axel Kicillof por la deuda bonaerense que hasta ahora actuó como punta de lanza pero que aún no tiene final claro.
Entre tanto convite diplomático se deslizó la bronca que gira en torno al fallido intento por colocarlo a Luis Bellando como embajador ante la Santa Sede. Más allá de los argumentos sobre su condición de divorciado, otros temas impactaron con más eficacia sobre esa candidatura ahora trunca. Por ejemplo, no haber chequeado antes no sólo con el Vaticano sobre la candidatura, sino también con la verdadera opinión de Cristina de Kirchner sobre el candidato. Y en esto no tiene que ver el poder de la expresidenta para elegir embajadores, sino la historia pasada de Bellando con la propia Cristina. Quedó, por ahora, sólo rozado con esta situación Gustavo Béliz, que lo había impulsado a la legación frente al Papado. En tren de broncas no se pueden obviar las que estallaron adentro de Juntos por el Cambio frente al reportaje que dio Jaime Durán Barba, donde, con mayor o menor confusión, terminó alabando a Cristina de Kirchner. Para algunos, el consultor no pegó un giro, sino que finalmente acusó a la expresidenta de controlar a piqueteros en contra del Gobierno de Macri, por ejemplo, pero en el saldo final de ese reportaje muchos cambiemistas vieron una falta de lealtad hacia Macri, que lo vino contratando por años, que no perdonaron. Uno de ellos fue Diego Guelar, exembajador en China, que se dedicó a destruir al ecuatoriano vía a Twitter.
La trabajosa designación del empresario Hugo Sigman, CEO del Grupo Insud, como nuevo “Embajador de Buena Voluntad” del Instituto IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, que preside el argentino exagregado agrícola en los Estados Unidos, Manuel Otero, se hizo coincidir con el nombramiento del nuevo representante local del organismo, el brasileño Caio Rocha, lo cual no pasaba de ser un acto protocolar, que bien podía llevarse a cabo en los inigualables salones del Palacio San Martín. Ni el hecho de la fuerte actividad empresarial de Sigman (principal accionista de Biogénesis, forestador, etc.), ni su política de lanzarse a promocionar su página web (como se comentó allí) para presentarse como empresario innovador argentino, ni el inocultable currículum político del exviceministro brasileño de Seguridad Alimentaria llamaban la atención, hasta que comenzaron a llegar invitados de distintos sectores de ambos países, que despertaron la curiosidad de muchos de los asistentes. La incertidumbre y las especulaciones por el “peso” de algunos de los presentes no duró demasiado, ya que poco después irrumpió en el Salón de los Espejos el nuevo embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli (que consiguió el plácet en tiempo récord) donde recibió un homenaje de despedida por su designación, convirtiendo el acto diplomático en un hecho de alta política, con cantidad de datos, rumores y hasta intrigas. Y si bien esto no enmascaró los currículums de sus compañeros de tribuna, sin duda a muchos les cambió el orden de prioridades. Visiblemente más delgado y muy bronceado, el exgobernador bonaerense atendió a todos los medios, saludó uno por uno a los asistentes, se sacó todas las fotos (profesionales y selfies) que le solicitaron, y se quedó el tiempo suficiente para compartir buena parte del cóctel posterior al acto formal, con discursos de los tres (Scioli, Sigman y Rocha) que no todos atendieron, tanto era el “intercambio” de datos entre los presentes. Se dice, por ejemplo, que el empresario Gerardo Werthein fue quien tuvo una participación especial para que el acto finalmente se completara, así como para lograr el acercamiento entre ambos países. Para esto el “contacto” fue su propio primo, Jorge, exUnesco en Estados Unidos, exIICA (actualmente asesor directo de Otero) y residente desde hace muchos años en Brasil casado, incluso, con una brasileña. A su vez, se escuchó allí que el canciller argentino, Felipe Solá, se reunirá con su par, en los primeros días de febrero, en Brasilia a fin de “cerrar” detalles para la cumbre entre los presidentes Bolsonaro y Fernández, que sirva para limar las rispideces entre ambos. Esto constituiría, sin duda, un logro importante para Solá, que no llegó al cargo con demasiado crédito por parte de la gente, pero que parece convencido sobre un frase famosa del propio Perón : “La política es la exterior, el resto es solo administración…”, y eso es lo que el exministro de Agricultura y exgobernador bonaerense parece haber estado buscando desde hace tiempo. El hecho es que Brasil sigue siendo el principal cliente de la Argentina, y mejorar la relación entre ambos países siempre aparece como una prioridad debido al peso del gigante sudamericano, que es cinco veces la Argentina.
“Ni el Papa acepta que se aproveche un viaje con otro objetivo para verlo a él, por eso Alberto tuvo que retornar desde Israel para volver a partir a Roma en unos días más”. Con este argumento, un miembro de la escueta comitiva oficial intentaba explicar la falta de reuniones formales (bilaterales) que resultaron del reciente viaje, y hasta la marcha atrás del presidente ruso, Vladímir Putín, tras una aparente media palabra sobre un eventual encuentro. El aprendizaje no fue lo único que quedó del viaje, también la perfomance (negativa) de Kicillof con los bonistas que, dicen, estaría complicando la negociación del propio ministro Guzman, ahora disparado para los Estados Unidos. “Japón no tiene Ministerio de Economía y no les va tan mal, por eso Saburo Okita, el inventor del famoso plan que lleva su nombre, siendo economista, fue destinado a la cancillería nipona”, comentaba un exdiplomático, sagaz observador, aunque los que escuchaban pensaron inmediatamente en los resultados que podría tener un Kicillof canciller… Esto, y el hecho de que los economistas locales “no entienden” a los productivistas, lo que ya se vio con Kulfas y la UIA; o con Guzman y Basterra, entre otros varios casos en apenas 5 semanas, está llevando a una excesiva expectativa sobre la reactivación económica a partir de un incremento del consumo local, con epicentro en la Tarjeta Social, aunque no pocos creen que el movimiento será muy desparejo, en rubros acotados de consumo masivo, y que no se va a extender lo suficiente como para descomprimir el malestar por la caída de los índices. Para el titular de Desarrollo Social, y gestor de la tarjeta alimentaria, Daniel Arroyo, por ahora los problemas son otros, como lograr una red transparente de abastecedores (varios de los cuales ya formaban parte de las redes de Guillermo Moreno), y que no le “perforen” la seguridad de la tarjeta, algo para lo que ya habrían encontrado, al menos, 2 sistemas.
Vamos a terminar con un chiste de la línea dura, de esos que nos piden nuestros lectores.
Un joven aprendiz de paracaidista se prepara para su primer salto, y poco después su padre lo llama por teléfono para saber cómo le fue.
- Bueno, cuando alcanzamos la altura reglamentaria el sargento se acercó a la puerta del avión, la abrió, y pidió voluntarios para saltar. Una docena de hombres fue hacia allí y fueron saltando uno tras otro...
- ¿Y vos saltaste?
- No todavía. El sargento, entonces, fue llamando por su nombre al resto de los hombres, que a medida que se acercaban a la puerta los fue empujando.
- ¿Y vos saltaste?
- No, yo quedé último, y le dije al sargento que tenía mucho miedo de saltar. El trató de empujarme pero yo me aferré muy fuerte a sus piernas y le supli-
qué que no me hiciera saltar. Él estaba cada vez más furioso. Se bajó el cierre del pantalón, me mostró su pene, y me dijo que si no saltaba me lo iba a clavar por detrás.
- ¿Y vos saltaste?
- Bueno, al principio un poquito, pero después me fui acostumbrando.




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