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Los que se van

En las filas de los que se van se perciben distintos humores que van desde la “sorpresa” por la pérdida de trabajo, que para la mayoría de primerizos del todavía oficialismo es toda una novedad, hasta la tristeza y frustración por el fracaso electoral, incluyendo el malhumor. De ahí que los “pases de factura” y los enfrentamientos hasta en el seno íntimo de los despachos estén a la orden del día, en especial, dentro del grupo gobernante. Por supuesto que las palmas, por lejos, se las lleva el “inefable” Marcos Peña, a quien la mayoría (dentro y fuera del Gobierno) le endilgan la mayor responsabilidad por haberse quedado sin reelección, pero hay muchos otros casos, en distintos niveles y por causas muy variadas. Por caso, gran malhumor están provocando los que, intentando aferrarse al cargo, aceptan “públicamente” que están dispuestos a quedarse “si Fernández le pide” y/o hacen campañas indirectas pidiendo por ellos. Un ejemplo es el del titular del Senasa, Ricardo Negri, que en un principio suponía que iba a ser el ministro de Agroindustria (cuando aún existía esa cartera como tal), y se fue devaluando a lo largo del tiempo de la mano de su jefe, el ex de Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, sin siquiera lograr que Macri lo incorporara al tercer círculo. En contraposición, un transformado Juan Curutchet del Bapro, ahora distendido, reconoce que volverá a la actividad privada, como asesor jurídico de empresas, y reservará “un poco de tiempo” para la política. Algo parecido, aunque con diferencias, sería el caso de Luis Miguel Etchevehere, de Agricultura, que mudó familia con hijos chicos de Paraná a Buenos Aires y que ahora estaría volviendo, dice, a su sitio de “rematador en la consignataria familiar”. Por el lado del malhumor, uno de los enfrentamientos más celosamente guardados, porque casi llegó al pugilato, habría tenido como personajes centrales al titular de Producción, Dante Sica, y a Etchevehere que, aunque es público que nunca se llevaron nada bien (y hasta esto se sindica como una de las causas del debilitamiento progresivo de la cartera agrícola por pase de funciones a Sica), tampoco habían llegado al nivel de que tuvieran que mediar terceros para separarlos. Esto parece que sucedió por diferencias respecto al tratamiento -históricamente protectivo- que reciben los cueros/curtiembres y tal fue la escalada que el propio canciller Jorge Faurie se habría interpuesto ante el ruralista, mientras que una Subsecretaría de Producción lo hacía con su jefe, para impedir lo que en un momento llegó a parecer inevitable. Lejos de esos problemas, el argentino Rafael Grossi asumirá hoy en Viena la jefatura de la International Atomic Energy Agency. La ceremonia será a las 10 de la mañana hora austriaca y allí será puesto en funciones el hombre que desde ahora ocupará el cargo más importante que Argentina tenga en uno de los organismos internacionales clave, como es esa agencia de control nuclear mundial.

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