La imagen de la Catedral de La Rioja deja claro por qué esta bella ciudad se impone no sólo por su paisaje, sino también por su arquitectura.
Conjugando rasgos típicos y modernos a la vez, La Rioja presenta un centro comercial activo, un parque industrial y una vasta gama de atractivos culturales que se inician en la plaza principal, que, como en la mayoría de las ciudades del interior, es el centro neurálgico de su actividad. La Plaza Fundacional, que actualmente lleva el nombre de Plaza 25 de Mayo, se conserva exactamente en el lugar donde el colonizador español Juan Ramírez de Velasco le dio nombre a la provincia. Alrededor de ella se desarrolla la mayor parte de la actividad administrativa y comercial. En las calles que rodean al paseo principal se encuentran edificios que por su arquitectura e importancia histórica y cultural son considerados como lugares de atracción para el visitante. Así, se consideran puntos turísticos la Casa de Gobierno, también conocida como «Casa de las Tejas», corazón de la actividad gubernamental; a la Catedral, Basílica de San Nicolás de Bari, Iglesia Matriz, que comenzó a construirse en 1899; el área peatonal, sobre la calle 25 de Mayo, donde se ubica el Casino; el Paseo San Ignacio, donde se concentra la actividad comercial; el Palacio de Tribunales, y el Club Social, típico café de la ciudad. TURISMO RELIGIOSO Y CULTURAL
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Son innumerables los sitios para recorrer y conocer en la ciudad que confirman que La Rioja es tierra de fe y tradiciones. Frente a la plaza principal se encuentra la Catedral Basílica de San Nicolás de Bari, patrono de la ciudad. En su atrio contiene un mausoleo con los restos del Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros, representante riojano en el Congreso de Tucumán. El Templo de San Francisco, que custodia las imágenes del Niño Alcalde y San Francisco Solano, y el Convento de Santo Domingo, el más antiguo de la Argentina, construido en 1623 por los indígenas pobladores del lugar bajo la dirección de la Orden Dominicana y costeado por el hijo del fundador de la provincia, son dos de los grandes exponentes de la tradición católica del pueblo.
Los museos contienen interesantes colecciones de todas las culturas aborígenes que se desarrollaron en la zona (Diaguita, Aguada, Belén y Condorhuasi), además de fósiles de dinosaurios encontrados en los yacimientos de Talampaya-Los Colorados, representaciones mitológicas de ancestros, colecciones de arte, enseres de la faena diaria rural, imágenes devotas y representaciones de las celebraciones más típicas de la provincia, más otros elementos de la intimidad del hogar provinciano, tales como fogón criollo, ollas de barro cocido, telares y tejidos, coches y carruajes, vestimentas antiguas y ornamentos de arte sacro, aerolitos y material cósmico.
La Capital también es referencia histórica: en ella se libró la famosa batalla del Pozo de Vargas entre federales y unitarios comandados por Felipe Varela y Antonio Taboada, el 10 de abril de 1867. Cada año, en el lugar donde se desarrolló el combate, se recuerda el suceso, con el objeto de mantener vivo en la memoria el sacrificio de riojanos que dejaron su vida por defender los intereses de la Nación.
DEPORTES Y TRAVESIAS
Los deportes de alto riesgo también encuentran lugar en la singular ciudad. A 15 kilómetros de la capital se encuentra el dique Los Sauces, espejo de agua que constituye un excelente atractivo para aquellos que eligen la práctica de deportes náuticos. Para los amantes del aladeltismo y parapentismo, la rampa del cerro de la Cruz es el punto que no se puede pasar por alto. En el lugar se realiza anualmente el Campeonato de Nivel Internacional, y los expertos insisten en afirmar que se registran allí las mejores «térmicas» de Sudamérica para la práctica de sus habilidades y destrezas.
En la Ruta 75 continúan el Club Náutico, la pista de motocross de Bosquecillo y el Puente de la Virgen India con su pista de enduro, en los límites con el departamento Sanagasta y rumbo a la Costa Riojana.
La ciudad es la anfitriona de casi todos los que llegan a la provincia, por todas las comodidades y servicios dispuestos para su estadía: alojamientos y hotelería con una oferta que va desde 5 estrellas hasta hosterías; campings, balnearios y casas de familia; excursiones guiadas, entretenimientos, restoranes; telefonía celular -DDI- DDN; Internet, y todas las comodidades de las grandes urbes.
En La Rioja la vorágine de la vida moderna no impide que sus habitantes continúen manteniendo vivas tradiciones centenarias. La celebración del Tinkunaco, cada 31 de diciembre, y el festejo de la Chaya en febrero marcan la idiosincrasia riojana. Su mágica conjunción entre lo colonial y lo moderno confieren a la ciudad una atmósfera mística que atrae a propios y extraños.
CONDORES Y MUCHO MAS
Quebrada del Cóndor es un paraje donde la paz se respira y disfruta sin restricciones, y donde decenas de cóndores americanos hacen gala de su imponente vuelo a escasos metros del ras del suelo.
A sólo 150 kilómetros al sur de La Rioja, en Santa Cruz de la Sierra, Departamento Angel Vicente Peñaloza, se encuentra una de las áreas protegidas más bellas de la provincia, que debe su nombre a la maravillosa presencia de cóndores andinos. Gracias a su remota geografía y a su gente, preocupada por esta especie al borde de la extinción, la zona fue declarada Reserva Natural, asegurando la supervivencia de los cóndores americanos, cuya población -estimada en 150 ejemplares- habita en los pliegues de desfiladeros y precipicios de granito negro, rosa y gris de la Sierra de los Quinteros.
Para vivir la experiencia hay que correrse hasta el paraje denominado El Morro de los Cóndores, a 1.800 metros y donde la vista es de una belleza casi indescriptible. Allí se siente la cercanía de los cóndores, que advierten la presencia humana y sobrevuelan la zona en señal de bienvenida a los visitantes. Pero los cóndores no son el único atractivo de la reserva. Los viajeros descubren, entre las sierras, extrañas formaciones que asemejan a paisajes lunares, pinturas rupestres y vestigios indígenas.