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Guía para recorrer ''tierras de brujas''
Ese dramático suceso fue base de la famosa obra de teatro «Las brujas de Salem», que Arthur Miller escribió en 1953. Hoy Salem, gracias a esa historia, que fue llevada al cine y al teatro, sigue siendo de alguna manera «tierra de brujas».
El ritual de los turistas se repite durante todo el año, pero cobra especial brillo cada 31 de octubre. Porque justamente en esa fecha, en muchas partes del mundo se celebra Halloween, la fiesta que nació en los países anglosajones en la víspera del Día de Todos los Santos, y que conmemora el miedo, los fantasmas, las brujas, los vampiros, la muerte.
Otro de los destinos relacionados con la noche de brujas es la enigmática Nueva Orleans, que ofrece tours para conocer fantasmas y vampiros, «reales y de ficción», que habitan la ciudad. En visita nocturna, con guías caracterizados, se recorren lugares de interés turístico y sitios asociados con esas criaturas de la noche, como el Cementerio, con la tumba de la sacerdotisa vudú Marie Laveau, y las calles antiguas del Barrio Francés.
En Europa oriental, los espesos bosques oscuros y las colinas misteriosas en pleno corazón de los montes Cárpatos, en el centro de Rumania, está Transilvania, donde nació una de las leyendas de terror más escalofriantes del mundo. Allí dicen que vivió Vlad Tepes, volcánico e impredecible rey de Valaquia, uno de los gobernantes más crueles, protagonista de historias macabras; por caso, gustaba empalar a sus enemigos. El personaje sirvió de fuente de inspiración de Drácula, la novela del vampiro más famoso, que el irlandés Bram Stoker escribió en 1897. El castillo del conde Drácula, situado en Sighisoara, es uno de los mayores atractivos turísticos de la región. También conocida como fortaleza de Bran, es una mansión gótica del siglo XIII, en medio de una campiña con calles adoquinadas y doce torres medievales.
Todas las grandes ciudades tienen historias de fantasmas que ayudan a construir la identidad urbana. En Buenos Aires, el fantasma de Felicitas Guerrero de Alzaga sobrevuela la esquina de Pinzón y Brandsen. Viuda, joven, bella y millonaria, Felicitas fue asesinada por su pretendiente Enrique Ocampo -quien después se suicidó- cuando supo que la dama estaba enamorada de un estanciero. Otro espíritu que dicen que vaga por la ciudad es el de Rufina Cambaceres. En el cementerio de la Recoleta, en una estatua art nouveau, habita la joven que murió dos veces. Al parecer, la hija del escritor argentino Eugenio Cambaceres falleció de un infarto a los 19 años, después de conocer un prohibido secreto de amor. Sin embargo, no había sido un infarto, sino un ataque de epilepsia, es decir, que fue enterrada vida. Al despertar, víctima de desesperación, volvió a morir realmente de un ataque al corazón.
En la ciudad, algunas agencias de viajes y turismo se especializan en organizar circuitos con historias de crímenes y leyendas urbanas, recorriendo distintos barrios porteños que fueron escenario de historias escalofriantes. Los relatos más sangrientos son los de Virginia Donatelli, la joven descuartizada; el caso de Lauro y Salvatto, los últimos sentenciados a muerte en la ciudad; y el de Cayetano Santos Godino, más conocido como el Petiso Orejudo, quien a los 16 años confesó sin arrepentimiento el asesinato de cuatro niños y el intento de homicidio de otros siete. Llamativamente, había nacido el 31 de octubre de 1896, en un Día de Brujas.


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