22 de diciembre 2004 - 00:00

Hay que reorganizarse para poder competir

Estos elementos han sido fundamentales para que el nivel de exportaciones de 2004 supere los pronósticos previos. La clave de este año podría llamarse "efecto precios".

En términos de competitividad sistémica, no se avanzó demasiado; incluso quedó evidente que hay un cuello de botella en materia de provisión de energía que aún no ha sido resuelto. Y éste es un tema primordial.
En materia de negociaciones internacionales, los avances en la OMC, el ALCA o en la Unión Europea han sido escasos.

En el Sur-Sur es donde se avanzó con las negociaciones Mercosur-Perú y Mercosur-CAN, aunque las mismas no puedan considerarse satisfactorias. Miradas de cerca, son acuerdos bilaterales encapsulados con la marca "Mercosur".

Por su parte, el reconocimiento de China como economía de mercado en forma unilateral por Brasil y la Argentina es otra demostración internacional de la fragilidad del Mercosur comercial, donde se sigue avanzando en su deconstrucción.

Iniciativas

La CERA, en conjunto con el Consejo de Comercio Exterior del Mercosur, ha concentrado sus objetivos en "aquello posible".
Por lo tanto, lanzó una iniciativa de modernización de las aduanas del Mercosur y consideró que se las debía reconocer como un factor de competitividad.
En lo conceptual, se logró un éxito. El punto pasa por la capacidad de implementación.

Otra cuestión favorable es el proyecto de ALADI, de promover los sistemas digitales de certificación de origen, que venía fomentando la CERA desde hace años y que vemos realizable con los países que han implementado la "firma digital".

Escenario

Un centro de preocupaciones es el aumento de costos en toda el área de transporte, en parte por condiciones internacionales, en parte por aspectos de la gestión pública.

En relación con 2005, nuestro escenario básico es un crecimiento de las exportaciones de 3%.

Claro está que este escenario es muy sensible al comportamiento de las paridades cambiarias a nivel internacional, a las variaciones del precio de materias primas y al desarrollo de la economía de Brasil.

Nuestra principal preocupación es que prevalezca una política que favorezca las inversiones. Por ejemplo, un elemento decisivo, más allá de los aspectos fiscales, es transformar al BICE en un Eximbank. Para exportar más, es necesario impulsar un proceso inversor.

Asimismo, seguimos insistiendo con un sistema de control de cambios a la chilena, con la gestión de calidad de exportación y con la reforma del SENASA.
Esperamos que la Argentina salga del default en 2005 y se liberen energías para la construcción de una estrategia nacional exportadora. Hay que reorganizarse para competir.

(*) Presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA)
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