8 de noviembre 2001 - 00:00

Purificación y envasado de agua y bebidas: un negocio con buen futuro

ESCRIBE CHRISTIAN DANERI

Innumerables publicaciones periodísticas nos bombardean diariamente con diversos problemas relacionados con la calidad del agua que llega a nuestras viviendas. Muchos lugares del país ni siquiera cuentan con redes de agua potable y los habitantes se ven en la obligación de abastecerse de pozos realizados en sus domicilios o bien juntando el agua de lluvia en aljibes. Por otro lado, son conocidos los inconvenientes que acarrea el consumo de cloro para la salud humana.

Además, el cloro sólo ataca los gérmenes y no actúa sobre otros contaminantes producidos por los barros tóxicos, solventes diluidos y metales pesados que se vierten en los ríos. Gran parte de nuestro país se abastece de agua de origen subterráneo que excede los límites permitidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud) en lo que hace a arsénico, sulfatos, hierro, manganeso, nitratos, etc. ya que no se cuenta con los equipos sofisticados que se requieren para eliminar este tipo de contaminantes. Toda esta problemática se va asimilando día a día en la mente de los habitantes y aumenta la conciencia colectiva respecto de la necesidad de consumir agua en buen estado. En el mundo, entre todos los productos sin alcohol listos para tomar, exceptuando la leche, el agua constituye la segunda categoría líder, afirma Michele Bellas, presidente de Beberage Marketing, una empresa de investigación. Por otra parte, la moda de las dietas y el ejercicio físico de las últimas décadas hizo que aumentara el consumo de agua. Esto explica el interés demostrado por las grandes compañías internacionales como Coca-Cola, Pepsi Cola y Nestlé, etc. por entrar y afianzarse en el mercado del agua.

Negocio promisorio

Este contexto hace que la purificación y el envasado de agua, sodas y bebidas gaseosas se perfile como un negocio interesante y con un futuro promisorio en nuestro país. Ahora bien, Daniel Cecotti, presidente de Cotti SA, empresa radicada en el parque industrial de la ciudad de Paraná, con 40 años en el rubro de fabricación de equipos purificadores y envasadores de agua en diversas presentaciones (sifones retornables, sifones descartables, botellas descartables y bidones de 3 a 20 litros), advierte que antes de elegir el tipo de máquinas con las cuales trabajará, el fabricante, «tiene que determinar cuál será la fuente de provisión de agua (red, pozo, etc.), para hacer un análisis fisicoquímico y bacteriológico. Recién después se puede estar en condiciones de aconsejar cuál es el equipo de purificación más adecuado para cada ocasión».

Asimismo, Cecotti opina que en caso de que se trate de agua de red, «hay un equipo compacto que realiza 5 funciones (filtración de partículas, eliminación del cloro y contaminantes orgánicos, microfiltración y esterilización con rayos ultravioletas).

Y en caso de que el agua sea de origen subterráneo habrá que analizar si no contiene exceso de algunos minerales disueltos como arsénico, nitratos, cloruros, sulfatos, dureza, etc. ya que en estos casos el equipo debería desmineralizar total o parcialmente el agua, utilizando tecnologías de ósmosis inversa o nanofiltración, que son los métodos actualmente usados en todo el mundo para solucionar estos problemas».

El proceso se podría completar con el tratamiento con mineralización (agua mineralizada artificialmente ). Si el agua es de perforación o vertiente, previo análisis fisicoquímico y bacteriológico, podría ser considerada agua mineral natural según el Código Alimentario Argentino. La autorización la otorga la dependencia de Bromatología de cada provincia.

Tipos de mAquinas

Hablando de modelos, Cecotti informa que «en estos momentos, la máquina principal que denominamos Hidrocash es única en el mundo. Se fabrica en varias versiones según el producto que el cliente quiera elaborar.

El modelo LS-2S posee carbonatador y 2 válvulas para el llenado de sifones (retornables y descartables). El modelo LS-2B posee carbonatador y 2 válvulas para llenar botellas descartables de Pet entre 250 cc y 2,5 litros para agua con o sin gas. También esta versión puede llenar bidones descartables entre 3 y 10 litros y retornables de 10, 12 y 20 l. Como un kit opcional se ofrece un sistema para dosificar jarabes concentrados para producir bebidas gaseosas.

La versión más completa, modelo LS-2SBG, permite llenar sifones, botellas Pet con agua, soda y gaseosas y también con agua bidones descartables y retornables en todos los tamaños usuales (una verdadera fábrica). La máquina está construida en casi su totalidad en acero inoxidable y sus mecanismos están diseñados para un funcionamiento confiable y duradero. Todos los componentes neumáticos y eléctricos son de marcas reconocidas. Los productos que se obtienen de esta máquina podemos asegurar que en calidad nada tienen que envidiar a los producidos por los equipos de gran producción».

Asimismo, el director de Cotti informa que esta máquina tiene incorporados los enjuagadores para los envases descartables y el tapador roscador para las botellas y bidones. Como equipos complementarios se ofrecen, además, lavadoras de botellones retornables, lavadoras de sifones, enfriadores de agua y cintas transportadoras que serán necesarias o no según el tipo de producto que se desee elaborar. Por lo general, las máquinas requieren la supervisión de un solo operador y otro ayudante, lo que conformaría un plantel de dos personas en la planta de operación.

Las producciones por hora de trabajo

•Sifones: 360 por hora

•Botellas Pet agua
con gas 1 1/2 l: 300 por hora

•Botellas Pet agua
sin gas 1 1/2 l: 450 por hora

•Botellas Pet
gaseosas 2 1/4 l: 200 por hora

•Bidones descartables
de 5 l: 200 por hora

•Bidones retornables
de 10 l: 80 por hora

•Bidones retornables
de 20 l: 50 por hora

Asesoramiento

Las máquinas tienen manuales de operaciones y además las empresas brindan asesoramiento técnico, cuya aplicación varía según cada compañía. Por caso, Cecotti afirma «Nosotros instalamos los equipos y nuestros técnicos capacitan al operador para las distintas funciones de cada máquina. Son máquinas de fácil manejo y mínimo mantenimiento.» Los costos en maquinaria dependerán del equipo de tratamiento de agua que se requiera y del modelo de máquina que se desee. A grandes rasgos, el equipo más económico ronda los u$s 18.100,00 más IVA, mientras que el precio del equipo más completo se ubica en el orden de los u$s 48.000,00 más IVA. El IVA que se paga es de 10,5% por ser bienes de capital.

Por otra parte, suele haber varias alternativas de financiación y será tarea del inversor analizar cuál es la que mejor se adapta a sus capacidades. «Para nuestros clientes, la más conveniente es la del Banco de la Nación Argentina, ya que Cotti tiene firmado el convenio de financiamiento de bienes de capital de origen nacional. Es un crédito a 7% anual, a cinco años de plazo y financia 80% del total sin IVA.» Pero también otros bancos ofrecen líneas de créditos convenientes, muchas de ellas mediante el sistema de leasing, bastante útil para estos casos.

Ahora bien, uno de los aspectos más trascendentes en este negocio es el registro de la marca y el trámite de habilitación de la planta potabilizadora. Para el registro de la marca, el inversor tiene dos opciones: hacer el trámite personalmente o bien contratar los servicios de un estudio especializado.

En cualquier caso, la diligencia se lleva a cabo en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Respecto de la habilitación de la fábrica, lo primero que hay que hacer es la habilitación municipal. Posteriormente, el inversor deberá hacer los respectivos trámites ante la Dirección de Bromatología de la provincia correspondiente, presentando los formularios preimpresos para inscribir tanto los productos por elaborar como el establecimiento. Contra lo que suele pensarse, ésta es una actividad que no demanda un espacio físico muy amplio. Según fuentes consultadas por SU DINERO Personal, lo más indicado es que la sala de elaboración sea de aproximadamente 15 a 20 m². En la misma irá ubicada la máquina llenadora y el equipo purificador de agua. Esta debe contar con un buen piso y las paredes deben ser de material lavable (azulejos o baldosas cerámicas). La zona de lavado de envases debe quedar en el exterior de la sala de elaboración por lo que los envases ingresan y egresan mediante cintas transportadoras. El mayor espacio requerido es el destinado a acumular los envases vacíos y el producto terminado.

Consumo en aumento

El consumo nacional per cápita de agua se va desplazando hacia aguas de mayor calidad, mineral o tratada, eludiendo el consumo del líquido de red (de canilla) debido a la presencia de cloro y a la desconfianza generalizada en los sistemas públicos de tratamiento y distribución. Indudablemente, el mayor crecimiento de los últimos años se registra en el sector de agua en botellones, donde los grandes embotelladores que pertenecen a empresas multinacionales han visto aparecer paulatinamente la competencia de las soderías que agregaron este producto para aumentar su facturación.

«La distribución tradicional de soda va cambiando ya que además de soda el vendedor puede llegar a los domicilios con agua en bidones descartables de 5, 6 u 8 litros o bien con bidones retornables de 10, 12 o 20 litros o con gaseosas con precios muy competitivos.

La pequeña empresa si bien vende volúmenes muy reducidos en comparación con las marcas líderes, tiene la ventaja de manejar todo el espectro (producción, distribución y venta), obteniendo márgenes de utilidad muy superiores» afirma Cecotti.

Además, el pequeño productor no tiene que enfrentar los elevados gastos de publicidad, marketing, distribución, promociones que forman la mayor parte del costo de un producto de marca líder. Lo mismo ocurre con la oferta de agua en botellones de 20 litros, orientada mayormente al mercado institucional (fábricas, comercios, consultorios, oficinas, escuelas, etc.) ya que el costo de producción es exiguo y lo que se paga es fundamentalmente un buen servicio de atención.

El tradicional sifón, si bien ha perdido participación en el mercado en los últimos años debido a la aparición de otros productos y envases sustitutos, compras en supermercados, etc., sigue estando todavía vigente y aún continúa siendo el envase en que más agua se consume en el país. La aparición de modernos sifones y un costo que se amortiza en varios años, hacen que este envase sea el más rentable para la venta de agua gasificada. Los nuevos sifones descartables constituyen otra alternativa con distintos canales de comercialización

InversiOn

El monto de la inversión dependerá de la opción seleccionada pues esto definirá el equipamiento, el tamaño del local, la cantidad de vehículos, la cantidad y tipo de envases, el personal necesario, etc.

Si sumamos equipos, gastos de instalación, vehículos y envases, el capital total se ubicaría en el orden de los $ 60.000, aproximadamente (ver recuadro). El equipamiento está diseñado para resolver problemas de producción con diversidad de productos, lo que implica contar con alternativas en la segmentación de mercados.

En consecuencia, el retorno de la inversión dependerá en gran parte de la capacidad de comercialización y de la rentabilidad obtenida. La optimización del beneficio también estará condicionada por diversos factores; entre ellos, podemos nombrar: la competencia, la actitud comercial del emprendedor y sus precios, el poder adquisitivo, la promoción y la publicidad, el control de los costos de producción y comercialización, el sistema de distribución, etcétera.