- ámbito
- Secciones Especiales
Sigue la controversia por el dragado de la hidrovía
«En caso de que la autoridad no encuentre una salida, veremos qué recursos legales tenemos», advirtió el presidente del Centro de Navegación, Patricio Campbell.
A fin de hacer conocer su posición al respecto, el Centro de Navegación, la Cámara Naviera y la Cámara de Exportadores, entre otras entidades, brindaron la semana pasada una conferencia de prensa para explicar su situación y enviaron una carta al presidente de la Nación.
Consecuencias graves
«Esto está en discrepancia con el discurso de que el comercio exterior era uno de los pilares de la economía y con los planes de competitividad. Fue un mazazo sin previo aviso. Esto acarrea consecuencias muy grandes porque involucra a los costos privados. La carga argentina está pasando por un momento muy sensible. La Argentina no es un formador de precios, se lucha día a día en los commodities y cada centavo influye muchísimo», se lamentó el presidente del Centro de Navegación, Patricio Campbell, con su habitual dote de orador.
Siguen las firmas
Como bien se mencionó, el Centro de Navegación no está solo en esta puja de intereses. El reclamo de Campbell fue acompañado por el presidente de la Cámara Naviera, Jorge Alvarez, quien señaló que frente a la nueva política de déficit cero, «los funcionarios están atados a una situación económica del país muy limitada para su accionar. Se le debe a la empresa concesionaria el aporte del Estado. En estos momentos, Hidrovía SA tiene un contrato y se aferra a sus derechos adquiridos. Le deben dinero y no saben cómo se lo van a pagar».
En este contexto, se prevé que muchas cargas paraguayas y brasileñas se deriven hacia los puertos cariocas, mientras que las argentinas seguirían perdiendo en competitividad.
«La Hidrovía es una obra de infraestructura de suma importancia para el país y nuestro desarrollo regional, en razón de ser la vía hacia el exterior para la producción nacional. En los países cuya actividad de transporte por agua necesita importantes obras de dragado, el Estado participa económicamente para morigerar los costos resultantes», argumenta la carta enviada al presidente Fernando de la Rúa. Lo cual, en verdad, no cambia demasiado las cosas: que un Estado aporte o no dinero a una obra de infraestructura necesaria y vital, pasa a ser secundario cuando el Estado no tiene la suma disponible.
Por lo cual, si el dinero fuese destinado a la hidrovía, debería sacarse de otras áreas, bastante afectadas, como salud, educación o seguridad.
En realidad, la solución es muy simple y la pregonan los más prestigiosos economistas: es inevitable una reducción en el gasto político y burocrático innecesario, para destinar esos fondos a áreas que realmente los necesitan.
Por otra parte, (y éste es un tema que involucra a todos los actores sociales), es fundamental la lucha contra la evasión y el contrabando. En este aspecto, los privados, que en forma justa reclaman fondos para áreas desatendidas, quizá puedan darle al Estado una ayuda, denunciando y señalando a quienes frecuentan estos delitos.

