29 de agosto 2008 - 00:00

''Sospecho que pasé por la puerta del Paraíso''

«Los viajes son como hitos que han ido marcando etapas fundamen-tales de mi vida», sostiene Adriana Salgueiro.
«Los viajes son como hitos que han ido marcando etapas fundamen- tales de mi vida», sostiene Adriana Salgueiro.
"Los viajes abren la cabeza, y eso no tiene precio», dictamina Adriana Salgueiro, que de modelo pasó a comediante, en películas del estilo de «Rambito y Rambón» con Alberto Olmedo y Jorge Porcel, y espectáculos teatrales populares como «Aero Risas Argentinas» o «Más loca que una vaca». La televisión la hizo actriz de telenovelas (en este momento, está grabando una) y conductora de programas de televisión. Junto a su hermano Marcelo Salgueiro publicó hace una década el libro muy new age «Una nueva forma de vivir», donde plantearon la idea de alejarse de las grandes urbes para tener mayor calidad de vida. Ahora acaba de sumar un nuevo rol, el de «relacionista pública y de comunicación», así le gusta definirse, del club privado Terrazas al Lago en El Calafate. Sobre todos esos temas dialogó con Ambito del Placer.

Periodista: ¿Cuáles considera sus viajes más significativos?
Adriana Salgueiro: Los viajes han ido marcando etapas de mi vida. Cuando chica, el más importante fue el típico, el que a los cinco años me llevó con mi familia de veraneo a Mar del Plata. Después, le siguieron cuando empecé a viajar como modelo, cuando fui Miss Argentina, cuando fui a Londres a participar del Concurso de Miss Mundo. Luego cuando tuve la suerte y el placer de trabajar en el programa de «Telefé» «Cuando calienta el sol» que conducían Néstor Ibarra y «Pichuqui» Mendizábal. Yo hacía notas internacionales, entrevistaba a artistas que venían del exterior o partía con una cámara viajera a los más diversos lugares del mundo. Eso me ayudó mucho. El viaje abre la cabeza, se conocen otras culturas, otras comidas, otras formas de comportarse, de ver la vida. Y eso no tiene precio.

P.: Señala como cruciales sus viajes como modelo. ¿Cómo entró en el mundo de la publicidad y la moda?
A.S.: De forma absolutamente casual. Yo tenía 16 años y estaba estudiando en el colegio Carlos Pellegrini. Un día me vieron de «Gente» bailando con unos amigos en un boliche, y me preguntaron si quería ser tapa de la revista. Dije que sí, por supuesto. Tuve la suerte de que saliera, y a partir de ahí no dejé nunca de trabajar. A los 18 me dijeron de participar en el Concurso Miss Televisión, y lo gané. A los 19 fui Miss Argentina. No es que me hubiera propuesto ser modelo, yo soñaba con ser médica, y todo eso se me fue dando casi como una diversión. Tomé conciencia de su trascendencia cuando tuve que viajar a Inglaterra. En la competencia de Miss Mundo no sólo se mide el aspecto físico, la belleza, sino que se evalúa la educación y uno es una representante, una embajadora de su país. Después, cuando comencé a actuar en televisión y en películas, fue otro salto, ahí me di cuenta de que ésa era mi verdadera vocación.

P.: Y ahora ha vuelto a la telenovela.
A.S.: Estoy grabando «Valentino, el argentino», una tira que Pol-Ka produce con Vista-RCN de Colombia. Una mitad del elenco es colombiano; la otra, argentino. En el elenco están Pablo Alarcón, Segundo Cernadas, Matías Santoianni, Cristina Alberó, Héctor Calori, Alejandro Fiore, Diego Díaz, Gisela Van Lacke, entre los colombianos Julián Román y Liliana González. Somos un montón. Cuando se termina acá, se va a Colombia a hacer unos 16 capítulos para terminar la telenovela. Después de que se emita allá, sale acá; supongo que en el verano de 2009. Bueno, aparte, en cable sigo con mi programa «Mundo científico».

P.: De todos los viajes, ¿qué lugar ganó un sobresaliente?
A.S.: La Polinesia. Estando en Bora Bora me encontré con una mendocina que había ido a grabar una película, se enamoró de uno de los técnicos y se quedó a vivir allí. Me dijo algo que no olvidaré nunca: «Si el paraíso existe, la puerta debe de estar por acá». Y yo pasé por ahí. Bora Bora es así, un lugar paradisíaco, como para tener una gran vida interior, no es recomendable para quienes tienen demasiadas cosas en la cabeza porque hay demasiada paz, demasiada tranquilidad, demasiado bienestar.

P.: ¿Les escapa a las ciudades?
A.S.: Para nada, me encantan. Roma, Milán, Venecia..., en fin, Italia me fascina. Lo mismo Cuba, La Habana. No he perdido mi capacidad de asombro, y las ciudades me llenan de curiosidad, me sorprenden siempre. Esto hace que me sea difícil elegir una ciudad, porque en todas busco descubrir su atractivo.

P.: ¿De la Argentina qué le atrae?
A.S.: Yo la valoré más integralmente a partir de mis viajes. Me di cuenta de que tenemos todos los paisajes, todos los climas, de que es un país para pasarse recorriéndolo. Quedé deslumbrada con el cerro de los Siete Colores; Salta es maravillosa; en Mendoza estuve trabajando y me sentí feliz. A Rosario la amo, porque amo a los rosarinos. Tenemos la suerte de tener en la Argentina un poco de todo, pero la Patagonia es lo más, algo que nadie se puede perder de conocer.

P.: ¿Qué piensa del boom turístico que estamos viviendo?
A.S.: Me resulta fantástico que turistas de todo el mundo estén descubriendo el extraordinario país que tenemos. Tengo trato personal, por trabajo, por conocimiento o por simple amistad, con muchísimos turistas, y están absolutamente fascinados con la Ciudad de Buenos Aires, con Salta, con San Luis, con Jujuy, con las Cataratas, con Bariloche, Tierra del Fuego, toda la Patagonia, con el lugar que visiten, por donde anden paseando. Se están dando cuenta de lo que se perdieron por no habernos visitado antes.

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