7 de mayo 2026 - 11:01

Cómo fue la salida de Elon Musk de OpenAI, según Greg Brockman

El actual presidente de la compañía relató algunos de los episodios que desencadenaron en la salida del magnate sudafricano. Las declaraciones fueron hechas en el marco del juicio que lleva el CEO de Tesla contar su exempresa, que podría reconfigurar el tablero de la inteligencia artificial.

Brockman apuntó contar Musk y aseguró que quería tomar el control de la unidad comercial él solo.

Brockman apuntó contar Musk y aseguró que quería tomar el control de la unidad comercial él solo.

Silicon Valley continúa siendo testigo de uno de las causas judiciales más resonantes de los últimos tiempos: Elon Musk vs OpenAI. El CEO de Tesla lleva adelante un litigio a raíz basado en el argumento de que la empresa creadora de ChatGPT desvió de su propósito original de operar como organización sin fines de lucro. Sin embargo Greg Brockman, actual presidente de la compañía, dio detalles de cómo se dio la salida del magnate sudafricano luego de una reunión en 2017 donde se diagramó el futuro de la compañía.

Brockman ya lleva dos jornadas testificando y, en sus últimas palabras, el verdadero conflicto no sucedió por el "robo de una organización benéfica" como acusa Musk, sino porque el sudafricano quería tomar el control total de la filial comercial. En este escenario, todavía se espera por la declaración de Sam Altman, actual CEO de OpenAI

Elon Musk vs OpenAI: la reunión sobre el futuro de la compañía que provocó el quiebre

El testimonio de Brockman puso especial foco en fines de agosto de 2017, cuando OpenAI todavía era un pequeño laboratorio de investigación sin fines de lucro. En ese entonces, sus principales referentes se reunieron para discutir un cambio que terminaría redefiniendo el futuro de la compañía: cómo crear una estructura comercial capaz de financiar el desarrollo de inteligencia artificial general.

En el centro de esa discusión apareció Elon Musk. Según el relato de Brockman, el empresario reclamaba control absoluto sobre la organización. Parte de su estrategia fue regalar un Tesla Model 3 a cada uno de los cofundadores en un gesto que el actual presidente de OpenAI interpretó como un intento de ganar respaldo interno en medio de una disputa cada vez más marcada con Sam Altman sobre el rumbo de la empresa.

El punto de inflexión interno llegó cuando uno de los modelos de OpenAI venció al mejor jugador humano de DOTA II. Según Brockman, ese avance convenció a todos de que la capacidad computacional sería el recurso decisivo en la carrera por la inteligencia artificial y que una estructura puramente sin fines de lucro no podría sostener el nivel de inversión requerido.

A partir de ahí comenzaron las discusiones sobre la creación de una filial comercial. Musk quería control total —al menos inicialmente—, mientras que el resto de los fundadores proponía una estructura más equilibrada, con participaciones similares y eventuales diferencias atadas al aporte de capital. También se discutió una posible integración con los proyectos de inteligencia artificial de Tesla. Shivon Zilis, asesora cercana al proceso, afirmó que circularon más de 20 variantes distintas del plan.

En algún punto del encuentro de agosto de 2017 - y en medio del escenario de debate sobre el futuro de la empresa -, el CEO de Tesla entendió que el resto de los fundadores no aceptaría cederle el control total de la organización, lo que generó que la situación se tense rápidamente. El hombre más rico del mundo permaneció varios minutos en silencio y luego reaccionó con furia: "Me niego", recordó Brockman que dijo Musk.

Elon Musk Sam Altman
Altman deberá declarar ante el jurado durante los próximos días.

Altman deberá declarar ante el jurado durante los próximos días.

Sobre el momento, Brockman recordó: “Se levantó y dio la vuelta a la mesa furioso… Pensé que iba a pegarme. Agarró un cuadro y salió corriendo de la habitación. Luego se dio la vuelta y me dijo: '¿Cuándo te irás de OpenAI?'".

La ruptura fue progresiva, pero definitiva. Ni Brockman ni Sutskever se alinearon con la visión de Musk, quien poco después dejó de financiar regularmente las operaciones de OpenAI. Menos de seis meses más tarde abandonó el directorio, aunque continuó pagando el espacio de oficinas que la organización compartía con Neuralink hasta 2020.

Parte del testimonio de Brockman surge de un diario personal que terminó convirtiéndose en una pieza central del proceso. “Es muy doloroso”, dijo sobre la difusión pública de esos textos, que describió como 'escritos profundamente personales' que nunca estuvieron destinados a ser vistos por el mundo. Pero no hay nada ahí de lo que me avergüence”.

Pero la negociación colapsó cuando los demás cofundadores se negaron a entregar el control absoluto a Musk. “No debería existir una sola persona con control total y absoluto sobre OpenAI”, sostuvo Brockman durante el juicio.

En ese contexto surgieron anotaciones privadas que hoy son utilizadas por la defensa de Musk. En una de ellas, Brockman escribió: "No veo cómo podríamos convertir esto en una empresa con fines de lucro sin una pelea muy fea".

Y continuaba: "Solo estoy pensando en la oficina y estamos en la oficina. Y su versión, con razón, será que al final no fuimos honestos con él sobre nuestro deseo de seguir con la empresa con fines de lucro, pero sin él... Por cierto, otra conclusión a la que llegamos es que sería un error robarle la organización sin fines de lucro, convertirla en una corporación B sin él. Eso sería moralmente reprobable. Y él no es ningún idiota".

Para los abogados de Musk, esa frase prueba que existió una maniobra deliberada para desplazarlo. Brockman, sin embargo, sostuvo que el contexto era otro: debatían si debían expulsarlo o no del directorio. Finalmente nunca avanzaron con esa idea. Musk dejó OpenAI voluntariamente en febrero de 2018, convencido de que la organización “se dirige hacia un fracaso seguro”, mientras planeaba concentrarse en la IA dentro de Tesla.

Las anotaciones del diario también dejaron expuestas las dudas personales de Brockman en medio del conflicto. “Esta es la única oportunidad que tenemos de desvincularnos de Elon”, redactó en su diario personal . “¿Es él el ‘líder glorioso’ que yo elegiría? Realmente tenemos una oportunidad de lograrlo. Financieramente, ¿qué me llevará a alcanzar los mil millones de dólares?”.

Ese último pasaje fue utilizado por la defensa de Musk para cuestionar las motivaciones económicas detrás de la transformación de OpenAI. Brockman respondió que hoy su participación vale cerca de u$s30.000 millones, lo que derivó en un duro cruce con Steve Molo, abogado principal de Musk.

Durante el proceso, los abogados de Musk intentaron retratar al empresario como alguien con mayor comprensión sobre cuestiones de gobernanza. Brockman rechazó esa idea y fue más allá: aseguró que Musk nunca entendió realmente el potencial de la inteligencia artificial.

"No la conocía ni la conoce", afirmó, al recordar que Musk desestimó una primera demostración del software que años después evolucionaría en ChatGPT. "No creíamos que fuera a dedicar el tiempo necesario para dominarla".

Y agregó: “El hecho de que Elon viera esta versión tan temprana de la investigación, que realmente puso todo en marcha, y no reconociera esa chispa, era precisamente el tipo de cosa que era fundamental evitar que sucediera en este entorno”.

Finalmente, en 2019 OpenAI concretó la creación de su estructura comercial y selló una inversión inicial de u$s1.000 millones con Microsoft. En los cuatro años siguientes, el gigante tecnológico aportaría otros u$s13.000 millones, consolidando a OpenAI como el laboratorio líder en inteligencia artificial avanzada y multiplicando tanto el patrimonio de la organización como la fortuna de sus ejecutivos y empleados.

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