El mundo financiero se integra con el gaming con simuladores que permiten vivir el ecosistema de las inversiones sin el riesgo de la pérdida de capital. Así, muchas empresas apuntan al desarrollo de estos videojuegos con el objetivo de captar nuevos clientes.
La gamificación de las inversiones y el potencial de un mercado de casi 26 millones de argentinos.
Antes eran tableros como Monopoly —o, en clave más local, El Estanciero— los que permitían simular un mundo de inversiones y compraventa. Hoy, ese universo se trasladó a las pantallas, apps y simuladores con la gamificación del mundo financiero. Sin embargo, el objetivo es el mismo: probar estrategias, asumir riesgos y tomar decisiones.
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En ese cruce entre entretenimiento, tecnología y finanzas es un fenómeno que trata de incorporar mecánicas propias del universo gamer al aprendizaje financiero para volver más accesible un terreno que históricamente resultó técnico, intimidante y, muchas veces, excluyente. Además, aparece como un nuevo mercado: distintos estudios revelan que en argentina hay 26 millones de gamers activos.
Distintos relevamientos sobre innovación aplicada al mundo de las inversiones, este enfoque se apoya en simuladores, metas personalizadas, rankings y desafíos que permiten explorar escenarios sin exponer capital real, de acuerdo con datos relevados por la Agencia Noticias Argentinas.
Una de las principales diferencias es que hoy los activos de entrenamiento y simulación ya no giran en torno a campos o propiedades ficticias - como en el Monopoly -, sino a acciones, bonos, ETFs y hasta criptomonedas.
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Sin perder dinero, los simuladores permiten un acercamiento al mundo de las inversiones.
Depositphotos
En la práctica, eso se traduce en herramientas que responden preguntas concretas —como qué pasaría si una persona invierte $10.000 por mes durante un año—, objetivos vinculados a planes personales como un viaje o la compra de un auto, visualizaciones de progreso, comparaciones entre perfiles de riesgo y “misiones” pensadas para que usuarios principiantes aprendan a armar una cartera equilibrada e identifiquen errores frecuentes.
Este tipo de dinámicas simplifica la comprensión de conceptos financieros complejos y acompaña el proceso de aprendizaje de manera gradual, especialmente entre usuarios jóvenes o personas con poca experiencia previa. Sin embargo, también ponen en contacto un ecosistema riesgoso con una porción de la sociedad - jóvenes - sin experiencia ni, en muchos casos, capital propio.
Además de facilitar la entrada al mercado, la gamificación de las inversiones está cambiando la forma en que bancos, fintech y plataformas de inversión diseñan sus productos y se vinculan con potenciales clientes.
En ese marco, la gamificación dejó de ser un recurso decorativo o una moda de producto para empezar a ocupar un lugar más estructural dentro de la estrategia comercial y educativa del sector.
“No es una capa lúdica aislada, sino una decisión estratégica sobre cómo las entidades financieras acompañan, educan y contienen al usuario en la toma de decisiones, especialmente en las primeras etapas de su vínculo con el mercado”, explica Joaquín Díaz Vélez, Business Manager en Flux IT.
Desde esa mirada, no solo importa qué producto se ofrece, sino también de qué manera se presenta, se explica y se prueba.
Fintech, brokers y el puente entre gaming e inversiones
En la Argentina, esta convergencia entre gamers y finanzas empieza a expresarse a través de fintech especializadas como n1u, proyectos vinculados a criptojuegos y metaverso, y también desarrollos locales del ecosistema gamer.
Quienes buscan dar el salto desde la lógica del juego hacia instrumentos reales pueden operar tanto mediante brokers locales o a través de plataformas internacionales.
Ese universo no es menor: se trata de un mercado potencial de 26 millones de gamers argentinos, que hoy podría entrar en contacto con portafolios sofisticados, fondos comunes de inversión locales, ETFs registrados dentro y fuera de Estados Unidos y otros activos financieros vinculados, directa o indirectamente, a Wall Street.
Dentro de este nuevo ecosistema, uno de los fenómenos más visibles es el crecimiento del llamado GameFi, una combinación entre gaming y finanzas descentralizadas que habilita a usuarios a obtener recompensas en criptoactivos mientras juegan.
Este modelo impulsó el desarrollo de plataformas play-to-earn —o “jugar para ganar”—, donde los participantes pueden recibir tokens o criptomonedas que luego, en ciertos casos, pueden convertirse en dinero fiat y utilizarse en billeteras virtuales.
En América Latina —y particularmente en la Argentina— este fenómeno encuentra un terreno especialmente receptivo. El crecimiento de las fintech, la mayor apertura al mercado de capitales y la necesidad cada vez más visible de educación financiera empujan este tipo de iniciativas.
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