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3 de noviembre 2026 - 13:15

¿Enviar olores por Internet? Este sistema basado en Inteligencia Artificial lo hace posible

El desarrollo incorpora sensores químicos, algoritmos de aprendizaje automático y dispositivos para identificar fragancias y reproducirlas a distancia.

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El sistema Scentronic reconoce cinco categorías de aromas y transmite instrucciones digitales para liberar fragancias en otro dispositivo conectado.

Un equipo de investigadores de Estados Unidos y China desarrolló una tecnología capaz de detectar olores, transmitir información a través de Internet y reproducir fragancias en otro lugar. El sistema se llama Scentronic, basado en una nariz electrónica asistida por Inteligencia Artificial y dispositivos que liberan sustancias aromáticas mediante impulsos eléctricos.

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Participaron en el trabajo especialistas de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, y del Laboratorio Zhejiang, en China, junto con investigadores de otras áreas vinculadas con la medicina, la ciencia de los alimentos y los materiales. El objetivo es incorporar el sentido del olfato a las comunicaciones digitales, que hasta ahora se concentran exclusivamente en textos, imágenes, sonidos y videos.

En las primeras pruebas, Scentronic consiguió reconocer cinco categorías de aromas: café, cerveza, vino tinto, naranja y torta. Después de identificar cada fragancia, el dispositivo envía una señal a través de la red para que un receptor active los componentes necesarios y genere un olor similar.

Cómo funciona Scentronic, el sistema que transmite olores por Internet

El procedimiento empieza con una nariz electrónica equipada con seis sensores que reaccionan ante los compuestos químicos presentes en el aire. Cada sustancia produce una respuesta particular en los sensores y genera un patrón con el que el sistema reconoce el aroma.

La información recopilada pasa por un algoritmo de aprendizaje automático, entrenado para distinguir las categorías de olores. Una vez que identifica una fragancia, el software transforma el resultado en una instrucción digital y la envía mediante Internet al dispositivo receptor.

Ese segundo aparato tiene depósitos que contienen líquidos aromáticos. Cuando recibe la señal, activa el compartimento que corresponde y libera la fragancia en el ambiente. Para hacerlo utiliza un mecanismo de atomización piezoeléctrica, es decir, las vibraciones generadas por impulsos eléctricos convierten el líquido en gotas diminutas que se dispersan en el aire.

La tecnología permite regular tanto la intensidad como la composición de los aromas. También puede activar distintos canales de manera independiente o simultánea, una característica necesaria para generar combinaciones de fragancias. Los investigadores desarrollaron diferentes formatos del dispositivo, entre ellos versiones portátiles para llevar en la muñeca, sostener con la mano o usar como un collar.

¿Para qué podría usarse la nariz electrónica con Inteligencia Artificial?

Una de las aplicaciones que proyectan los investigadores está vinculada con la realidad virtual y las experiencias inmersivas. Actualmente, estos entornos pueden reproducir imágenes y sonidos, pero no incorporan estímulos olfativos. Con un dispositivo como Scentronic, una persona podría percibir el aroma de una comida o un espacio virtual.

El comercio electrónico también aparece entre los posibles usos. Una marca podría ofrecer muestras de fragancias a distancia antes de comprar un perfume u otro producto aromático. En el caso de los alimentos y las bebidas, la tecnología permitiría sumar información sensorial a una experiencia de compra online.

Otra línea de investigación apunta al campo de la salud. El sistema podría utilizarse para evaluaciones olfativas a distancia, con el objetivo de estudiar las respuestas de una persona ante diferentes estímulos químicos. Esto tendría potencial para analizar alteraciones o pérdidas del sentido del olfato.

Qué limitaciones tiene el invento

Pese a los resultados iniciales, Scentronic todavía es un prototipo de laboratorio. Su capacidad de reconocimiento se limita a cinco categorías de olores y depende de los sensores y algoritmos entrenados para identificarlas. No puede detectar y reproducir de manera universal cualquier fragancia que encuentre en el ambiente.

También existe una diferencia entre reconocer un olor y conseguir que otra persona perciba una reproducción equivalente. Aunque el sistema clasificó las cinco categorías con una precisión superior al 96%, los ensayos con voluntarios mostraron porcentajes menores cuando tuvieron que identificar las fragancias generadas por el receptor.

En las pruebas de combinaciones de dos aromas, el reconocimiento fue cercano al 71%. Esto indica que reproducir mezclas es más complejo que identificar sustancias individuales y que todavía hay margen para mejorar la precisión del dispositivo.

Además, el receptor necesita contar previamente con los líquidos aromáticos que va a usar para generar cada estímulo. Por eso, la tecnología no transmite físicamente el olor original, sino que envía datos que permiten recrear una fragancia mediante sustancias disponibles en el equipo de destino.

Los autores presentaron el desarrollo como una plataforma que puede ampliarse a nuevas aplicaciones y categorías de estímulos. Por ahora, no anunciaron una fecha de comercialización ni la llegada de una versión destinada al público. Su avance consiste en demostrar que es posible conectar sensores químicos, algoritmos de Inteligencia Artificial y dispositivos portátiles para incorporar el olfato a las comunicaciones digitales, una posibilidad que hasta ahora parecía de ciencia ficción.

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