Entretenida, envolvente, veraniega, actual, “Los reyes de la casa” es el modo que Delphine de Vigan encontró de escapar de la autoficción, esa escritura que la había convertido en la versión popular de Emmanuel Carrera, Annie Ernaux y Joan Didon. De Vigan recupera a la estudiante que se graduó en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias de la Información y la Comunicación de la Sorbona, para pasar a dirigir el sector sondeos en empresas de estudios de mercado. Esa experiencia ahora le sirve para seguir profundizando en la conducta de los seres banales. Lo ocurrido desde el primer Gran Hermano al hoy con las redes, youtubers, instagramers, influencers, videobloggers, le sirve para una atrapante mezcla de thriller y novela social.
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Mélanie vio con sus padres el primer reality show televisivo. Y quedó fascinada con Gran Hermano, y la fama de sus participantes. Ella también quería ser famosa así. A los 26 años tiene la gran oportunidad. Logran entrar en la convocatoria para la historia de tres chicas y tres muchachos que se van a conocer en una casa y resulta elegida. Pero por apocada, tímida, es la primera en ser expulsada de la mansión. Vuelve a ser una empleada y allí conoce a Bruno, que será su marido, y tendrá a Sammy y Kenny. Mélanie no abandona sus sueños de fama. Le han hablado de las redes. Comienza a grabar su vida con el arisco Sammy, de 8 años, y la preciosa Kimmy, de 6. Sube al canal de YouTube “Happy Break”. Cada vez tiene más visitas, más likes, más seguidores, más patrocinadores. Más regalos, más canjes, más ofrecimientos. Cuando llegan a 5 millones de seguidores también llegan a los millones, crece el dinero cash. No importa que la felicidad sea impostada, ficticia. Las redes sociales han permitido que cada uno desarrolle su propio reality show. Todo ha cambiado para la familia, y va a cambiar más. Un día, Kimmy, que juega a las escondidas con sus amigos en el parquecito del barrio privado en que viven, desaparece. No hay pistas. No se la logra encontrar. La secuestraron. Kimmy, la estrella de “Happy Break”. Se teme a extorsionadores, pedófilos, proxenetas, traficantes. Mélanie desesperada, usa las redes clamando ayuda. Clara Roussell, calificada policía de la Brigada Criminal de París de la que se ha sabido su vida como una mujer absolutamente opuesta a Mélanie, se hace cargo del caso, justo cuando comienzan a llegar extrañas peticiones. El policial no concluye del modo clásico, tiene un bonus track que traslada a 2031 con la distópica revancha de los que han sido sobreexpuestos o sufrido las redes o han servido al lucro de sus padres. La novela social de De Vigan solo sirve para volver a un debate que no deja de estar presente, lo mejor es que con habilidad lleva por seres que uno puede sentir que de algún modo conoce.
=Delphine de Vigan, “Los reyes de la casa” (Anagrama, Bs As, 2022, 339 págs.)




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