14 de febrero 2023 - 00:01

Violeta Urtizberea volvió a su “casa llena de agua”

La actriz, en cuarta temporada, retoma su exitoso personaje en cuya composición la ayudó ser madre.

Urtizberea. “Como el pulpo, adaptarse a lo nuevo de un hábitat”

Urtizberea. “Como el pulpo, adaptarse a lo nuevo de un hábitat”

“Si esta obra me hubiera llegado antes de ser madre hay millones de cosas que no habría entendido, o entendería de otro modo. En cambio, ahora pude comprenderla y sentir emotividad con el asunto”, dice Violeta Urtizberea sobre su personaje en “Una casa llena de agua”, dirigida por Andrea Garrote que volvió el jueves en su tercera temporada al Met. El unipersonal escrito por Tamara Tenenbaum está producido por la compañía de Mariano Tenconi Blanco y se presenta los jueves a las 22.15. Urtizberea además integra el elenco de “Inferno”, de Rafael Spregelburd, que se repone mañana en el Astros con actuaciones de Garrote, Guido Losntos y el propio Spregelburd. Dialogamos con Urtizberea.

Periodista: ¿Como es su personaje en “Una casa llena de agua”?

Violeta Urtizberea: Tiene veintipico, va a la facultad, estudia biología y está entusiasmada con los pulpos. Y le cuenta a Angie, la bebé que cuida, sobre esa fascinación y sobre su vida personal, de novia hace dos años. Le habla sobre la relación con sus amigas y lo que empieza a vivir con los padres de Angie. Milena, mi personaje, trabaja en la casa de otras personas cuidando al hijo de este matrimonio, donde uno es testigo de la cotidianeidad de esta familia, forma parte de alguna manera pero es una empleada con poder adquisitivo más bajo que los dueños de casa y eso se pone en juego. Se ve la relación de patrón y empleado con la particularidad de ser testigo de su vida más íntima, entonces la obra relata eso a través de una historia concreta que ella tiene con estos padres.

P.: ¿Como se enlazan la metáfora de la vida de la protagonista con el océano?

V.U.: Ella hace una descripción de los pulpos que se adaptan a lo que viven por una cuestión biológica que ella explica, dice que esos bichos no replican lo heredado sino que se adaptan a lo que hay. Este personaje es alguien que va más allá de su vida, de sus padres, de su historia, es una luchadora. Eso es algo esperanzador de la obra, ella de algún modo tiene herramientas y se va a salvar de las contingencias.

P.: ¿Cómo se gestó el proyecto?

V.U.: Me llamó Mariano Tenconi Blanco, con quien había trabajado y confío, y me contó que la autora había escrito su primera obra de teatro y él la iba a producir con su compañía, siendo la primera que él no había escrito. Cuando leí la obra me sentí muy cómoda con el texto. Acababa de ser madre, Lila tenía cuatro meses y me tocaba en lo personal porque es una chica con un bebé y era lo que yo estaba haciendo en ese momento.

P.: ¿Hay algo en común con los diversos personajes que interpreta en “Inferno”, de Spregerburd?

V.U.: Hay uno que hago varias veces y es la catequista Berenice, ambas son chicas rebeldes, desamparadas, pero Benerice es más oscura. Esa obra refleja la sensación de estar en el infierno, es como entrar en una pesadilla, no se entiende bien, hay muchas cosas que suceden y las querés agarrar y no podés, tiene esa sensación de los sueños de entender pero no, saber que algo es pero no es. Los personajes son difíciles de describir porque son eso y mucho más.

P.: ¿Cómo responde el público a ambas propuestas?

V.U.: En “Una casa llena de agua” el público acompaña estoicamente, tenemos mucha suerte de que siempre haya mucha gente en la sala, la obra gusta, la pasan bien. Es una obra accesible, agradable, para todo público, pensé que era más acotado y después me di cuenta que le gusta a todos. Con “Inferno” la hicimos solo dos meses, es más compleja, más larga, tiene muchas capas, es laberíntica, pero eso la hace maravillosa, especial, todos lo que la vieron quedaron maravillados, hay un trabajo y una maquinaria que tiene que funcionar perfectamente y el público sale impresionado de todo lo que tiene desde las interpretaciones. No hay otra obra así en cartel, es una experiencia diferente.

P.: ¿Cuánto incidió su padre en el hecho de que hoy sea actriz?

V.U.: Inevitablemente soy actriz por haber nacido en una casa rodeada de arte, cuando era chica papá era músico, mamá actriz; estaba con un actor, mi tío Gonzalo es actor, pero después uno hace su propio camino. Empecé trabajando con papá y a los 20 años le dije que no quería trabajar más con él, decidí no hacer notas con él, fue necesario para poder hacer mi propia historia y despegarme. Esa etapa ya pasó y desde que tuve a Lila hago cualquier cosa con él. Mis trabajos los elijo sola, me guío por la intuición y por las ganas de hacer algo. Y si algo me aleja lo rechazo. Intento que no sea el miedo lo que me impida hacerlo, si es el miedo lo hago igual porque no es muy buen motivo para dejarse llevar. Ahora, si siento que no la voy a pasar bien o no me hallo ahí digo que no.

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