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Diez años del modelo económico nacional: balance y desafíos
Ariadna Somoza y Gonzalo Flores Kemec.
En cuanto al sector externo, el saldo comercial ha sido positivo durante todo el periodo 2003-2012. Logró acumular 114.152 millones de dólares. Lo interesante de destacar es la composición de las exportaciones: al 2012, las Manufacturas de Origen Industrial crecieron un 243,7% con respecto al 2003, seguidas de los Productos Primarios con un 202% y con un 174,6% las Manufacturas de Origen Agropecuario, a diferencia de lo que se suele decir acerca de que a este modelo económico lo sostiene el viento de cola de la exportación de soja. Las Manufacturas de Origen Industrial fueron creciendo constantemente, en porcentaje de las exportaciones, de un 26,9% en el 2003 a un 34% en el 2012, a diferencia de los Productos Primarios, que solo crecieron de un 21,6% en 2003 a un 24% en 2012, con muchos altibajos en el periodo. Las Manufacturas de Origen Agropecuario mantuvieron su importancia en porcentaje de exportaciones: 33,4% en 2003 y 33,8% en 2012.
Por otro lado también encontramos un superávit fiscal primario. El resultado fiscal primario nos da un promedio de 4,92% como porcentaje del PBI, lo cual significa un saldo positivo de $170.070 millones para todo el periodo 2003-2012. Asimismo, en dicho periodo, el gasto público creció un 694,1%. Esto muestra como uno de los pilares del modelo es la inversión pública. Es decir, que el superávit de las cuentas públicas no se consiguió con políticas de ajuste; sino todo lo contrario, en un contexto de política fiscal expansiva.
Una de las políticas económicas más importantes del kirchnerismo es el desendeudamiento en general, y en particular el hecho de que la mayor parte de la deuda del estado nacional es en pesos. En el año 2003 la deuda pública era igual al 139% del PBI nacional. Iniciado el proceso de desendeudamiento, este porcentaje comenzó a descender, logrando una gran reducción a través de los exitosos procesos de renegociación y canje de la deuda realizados por Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Así, para el año 2012 la deuda pública representaba, tan sólo, el 37% del PBI argentino. Sin embargo, este resultado no sólo fue consecuencia de la quita alcanzada sino también del crecimiento del PBI a "tasas chinas". Así mismo, la deuda pública externa paso de un 81,7% del PBI en 2003 a un 15,2% en 2012.
Analizando también el desarrollo del mercado de trabajo y los indicadores sociales podemos observar los logros de este modelo. En el primer semestre de 2003, la población bajo la línea de pobreza alcanzaba el 52% -una de cada dos personas era pobre-, mientras que la indigencia trepaba al 25% y la desocupación en mayo del 2003 llegaba a un 15,6% mientras que la tasa de empleo registraba un valor cercano al 36% y el subempleo al 19% .
En cuanto a la pobreza, se pasó de un 52% en el 2003 a un 5,4% en 2012, observándose durante todo el periodo una baja constante de la misma. Lo mismo ocurrió con la indigencia, que pasó de un 25% en 2003 a un 1,5% en 2012. Esta caída de la pobreza e indigencia es imposible de explicar sin analizar la recuperación del empleo. El mismo registraba una tasa del 36,9% en 2003, mientras que en el 2012 la misma se encontraba en el 42,9%, observándose así un crecimiento constante del mismo, lo cual se condice con una disminución del desempleo de un 15,6% en 2003 a un 7,2% en 2012. Estos datos constituyen un breve resumen de los efectos sociales que tuvo la recomposición de las capacidades de gestión estatal sobre la economía, gestión que estuvo guiada por el objetivo político de consolidar un modelo económico de desarrollo industrial con inclusión social.
Lo anteriormente mencionado nos lleva a pensar cuáles son los desafíos que el propio proceso de desarrollo pone sobre la mesa, para continuar y consolidar el desarrollo nacional. En primer lugar resulta necesario señalar que para profundizar el desarrollo con inclusión resulta necesario profundizar todas aquellas políticas que permitan evitar llegar a la "restricción externa", quizás el mayor de los desafíos con los que se encontró la economía nacional a lo largo de su historia. Esto implica redoblar los esfuerzos en la sustitución de importaciones (como es el caso del sector automotriz y el trabajo que viene realizando la gestión estatal de YPF), para quitar presión sobre la necesidad de divisas que impone el propio crecimiento económico. En este mismo sentido de acrecentar la sustitución de importaciones, se vuelve necesario también profundizar la industrialización pesada, ya sea de bienes de capital e insumos industriales.
Asimismo, debe continuar administrándose el mercado de divisas, para evitar que un grupo de especuladores logren manipular las expectativas de devaluación (y el posible impacto que éstas tienen sobre la formación de los precios). También resulta necesario continuar con la coordinación entre sindicatos y empresarios para evitar la "espiralización" de la puja entre salarios y precios, en la medida en que esta puja puede tener efectos nocivos sobre la apreciación cambiaria del peso argentino. Por otro lado, son muy positivos los avances que se vienen dando en la canalización de la inversión desde el sector financiero hacia la producción, y sin lugar a dudas es un camino que debe continuarse.
Por último, es también importante señalar que quedan tareas pendientes en términos sociales. Siento el trabajo la única manera de combatir la pobreza, es necesario poder seguir reduciendo el desempleo, así como también mejorar la calidad del empleo reduciendo el trabajo no registrado. Mas trabajo de calidad, menos desempleo, menos trabajo no registrado, significan directamente menor pobreza e indigencia, y mayor justicia en la distribución del ingreso.
Todo lo expuesto permite concluir que es el refuerzo de la gestión del Estado nacional sobre la economía lo que permitirá superar con éxito todos los desafíos que el propio proceso de crecimiento va generando, y que, pese a lo que algunos sectores mediáticos afirman, permitirá consolidar lo logrado hasta el momento e incluso ir más allá y avanzar definitivamente hacia el desarrollo industrial con inclusión del país.


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