El interventor de la Administración General de Puertos (AGP), Gonzalo Mórtola, disertó el jueves último en el Centro de Navegación Argentina. Lo escucharon los titulares de las principales agencias marítimas que operan en el país, gerentes de las filiales locales de las compañías marítimas internacionales y directivos de terminales portuarias. El puerto de Buenos Aires está sufriendo revolucionarios cambios en su configuración, en un contexto en el que el Gobierno puso en venta un predio portuario clave (las parrillas ferroviarias de Empalme Norte, en la zona de Catalinas, en Retiro) mientras que el Paseo del Bajo impone la mudanza de hecho de prácticamente la totalidad de los depósitos fiscales aledaños a las terminales de contenedores de Puerto Nuevo. Mientras Mórtola había sugerido que los depósitos se radicarían en un predio conocido como el "relleno" (contiguo a la planta termoeléctrica Central Puerto), la realidad impuso que el nuevo lugar sea el Mercado Central. Lo más importante es que ya están los borradores para el llamado anticipado a licitación de dos terminales de contenedores (en reemplazo de las tres existentes) para los primeros meses de 2017: mientras la terminal 1 demandará una inversión de US$ 350 millones, la terminal 2 requerirá US$ 500 millones. "Firmamos convenios con los puertos de Rotterdam y Barcelona para que validen el nuevo diseño", señaló
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