Ayer presentó en Avellaneda una tuneladora para llevar agua potable y servicios al conurbano. El lunes había ido a La Matanza con Vidal.
Dock Sud. Gladys González, Mauricio Macri y Rogelio Frigerio encabezaron el acto. Criticaron la “corrupción” pero sin mencionar a Cristina.
Mauricio Macri lanzó ayer la obra de infraestructura más grande de su Gobierno destinada a 13 municipios del conurbano bonaerense. El voto "cloaca" desembarcó así en plena campaña electoral con una inversión de u$s1.200 millones con financiación del Banco Mundial para llevar agua potable y servicios a un segmento de 5 millones de personas que habitan en los distritos donde el peronismo y Cristina de Kirchner tienen su principal mercado electoral.
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La inversión realizada en el conurbano bonaerense no tiene antecedentes ni siquiera en las gestiones peronistas que precedieron a Macri y María Eugenia Vidal. A la puesta en marcha de la tuneladora que realizará la red cloacal a través de AySA se suma un presupuesto de 49.438 millones de pesos para agua potable y servicios. Es la apuesta más tangible de la Casa Rosada para capturar el voto "cloaca" en barrios postergados de distritos del conurbano.
Cambiemos y Cristina comparten un mismo diagnóstico electoral: son los únicos con un piso de electores consolidado alrededor del 30% de los votantes bonaerenses. En el caso del kirchnerismo, el piso es muy similar al techo. Cambiemos, sin embargo, necesita romper ese piso/techo que se asienta en el voto antiperonista. De los 13 municipios beneficiados con la obra cloacal el oficialismo sólo gobierna en seis: Lanús (Néstor Grindetti), Quilmes (Martiniano Molina), San Isidro (Gustavo Posse), Morón (Ramiro Tagliaferro), Vicente López (Jorge Macri) y Tres de Febrero (Diego Valenzuela). En Avellaneda (Jorge Ferraresi), Almirante Brown (Mariano Cascallares), Lomas de Zamora (Martín Insaurralde), San Martín (Gabriel Katopodis), La Matanza (Verónica Magario), Hurlingham (Juan Zabaleta) y Esteban Echeverría (Fernando Gray) mandan jefes comunales del kirchnerismo, con la excepción randazzista de Katopodis.
La avanzada de Cambiemos sobre el conurbano kirchnerista comenzó el lunes con la presencia de Macri y María Eugenia Vidal en González Catán, La Matanza, para inaugurar un centro transbordador de trenes y colectivos para los vecino del distrito con más electores de la provincia de Buenos Aires. Magario se quejó de un presunto ninguneo presidencial, y provincial, al ser invitada al acto por WhatsApp. Ayer, en Dock Sud, Avellaneda, el intendente local, Ferraresi, uno de los ultracristinistas de la tercera sección, ni siquiera tuvo la suerte de su colega matancera. No fue invitado al acto donde el Presidente estuvo acompañado por Rogelio Frigerio y la candidata a senadora nacional por Buenos Aires, Gladys González. "Si lo invitábamos a Ferraresi teníamos que invitar a los trece intendentes que se van a ver beneficiados con la obra", fue la escueta explicación del oficialismo.
La centralidad la ocupó Macri. Ni siquiera estuvo Vidal, quien se excusó de participar del anuncio ya que tenía que inaugurar un jardín de infantes en provincia de Buenos Aires. Entre La Matanza y Avellaneda, el Presidente pisó así dos municipios ultra kirchneristas en menos de 72 horas. La presencia de Gladys González en Avellaneda tiene una doble explicación. La candidata posee domicilio en ese distrito y además asoma como una mejor arma de seducción de votantes peronistas que Esteban Bullrich, quien por ahora no logra protagonismo más allá de incursiones televisivas. La ex titular de ACUMAR se negó a ponerse el casco blanco que lucieron ayer Macri y Frigerio porque no quería descuidar su peinado.
En su discurso, el Presidente se puso la campaña al hombro y le habló directamente al votante del PJ: "El cambio comenzó porque es con la verdad, con la transparencia, con obras que comienzan y terminan en las fechas propuestas y comprometidas, sin corrupción. La verdadera grieta es la que generó la resignación, es que haya argentinos que tengan cloacas y otros que no las tienen. Esa grieta la curamos, la cerramos trabajando juntos".
El túnel de 12 kilómetros de extensión, a 40 metros de profundidad, pasará por debajo del Riachuelo, cruzará Avellaneda y CABA y llegará a un millón y medio de familias que aún no cuentan con el servicio de cloacas. Frigerio aprovechó los micrófonos para mandarle un mensaje tácito, casi explícito, a los votantes de Cristina de Kirchner y Sergio Massa. El ministro dijo que espera que la Justicia pueda determinar a los culpables de hechos de corrupción y recuperar los fondos mal habidos "para que podamos hacer más cloacas, más viviendas, más asfalto, que hacen falta, y mucho, en la Argentina".
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