6 de diciembre 2017 - 00:00

Analizan contenido de las últimas llamadas satelitales entre el submarino y la base

Fueron ocho comunicaciones que figuran en las planillas de la Armada giradas a la Justicia. Serán clave para saber por qué tras alerta, la nave siguió rumbo a MDQ.

Sigue la búsqueda. El ARA Malvinas ensamblando el equipo proveniente de Rusia con el que se continuará en la búsqueda de la nave desaparecida desde el miércoles 15 de noviembre.
Sigue la búsqueda. El ARA Malvinas ensamblando el equipo proveniente de Rusia con el que se continuará en la búsqueda de la nave desaparecida desde el miércoles 15 de noviembre.
El contenido de las 8 llamadas satelitales de la madrugada del 14 al 15 de noviembre que el ministro de Defensa y el jefe de la Armada no dieron a conocer a pesar de que sabían de su existencia son la clave para dilucidar qué sucedió con el ARA San Juan y sus 44 tripulantes. Inexplicable política del silencio en una tragedia que trascendió los familiares, todos somos San Juan.

Las planillas giradas a la Armada -que también conoce el ministro Oscar Aguad- por la empresa Tesacom, prestadora del servicio de comunicación de voz y datos Iridium, contienen el ida y vuelta entre el comandante del submarino, capitán de fragata Pedro Fernández y su superior directo, el capitán de navío, Claudio Villamide. Es la comunicación más extensa que se observa en el registro, casi 15 minutos de conversación. También hay otra comunicación extensa previa cursada por el jefe de operaciones del San Juan para coordinar el contacto entre las dos autoridades. Qué se dijo y cuáles fueron las novedades comentadas por el capitán Fernández son materia de la investigación que lleva adelante la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez en la causa "averiguación de ilícito" que se inició por denuncia de la propia Armada Argentina. Y también en el sumario interno que abrió la Armada. El meollo es saber si el comandante de la Fuerza de Submarinos, capitán Villamide, tras conocer el episodio del principio de incendio en las baterías, ordenó al San Juan que se dirija "en superficie" a su base de Mar del Plata. Al menos hasta tener plena certeza de que el foco quedó extinguido y suficientemente ventilado el "interno del submarino", más claro, la eliminación de los gases entre ellos el hidrógeno altamente explosivo o los clorados de la atmósfera interior del sumergible. A esta altura sólo Aguad y el almirante Srur, jefe de la Armada saben a ciencia cierta si tales órdenes se dieron. De allí saldrán las responsabilidades sobre el presunto ilícito. La suerte del San Juan podría haber sido otra si en lugar de continuar la navegación y corregir la falla sumergido hubiera estado en superficie. Pruebas al canto, la nave sufrió una avería similar en 1995 amarrado en la base de Mar del Plata y se incendió. Hasta se agotaron los matafuegos en los negocios de la ciudad pero no hubo explosión. Eso se debió a que el submarino estaba en superficie y pudo "ventear" todos los gases peligrosos de su interior. Es cierto que ardió por dos días pero no se registraron explosiones. La política del silencio adoptada acerca de lo que hablaron el comandante del San Juan y su superior, el comandante de la Fuerza de Submarinos no se compadece con el levantamiento del secreto militar que ordenó el propio ministro de Defensa. La directiva supone que todo lo relacionado con las operaciones del San Juancomunicaciones inclusive- pueden liberarse sin que esto signifique vulnerar un secreto de Estado (art.222 del Código Penal) sobre medios de defensa. Es claro que la dispensa del Poder Ejecutivo se ordenó para que la Justicia federal pueda actuar sin ningún impedimento. Pero el caso ARA San Juan tomó una envergadura nacional que el Ejecutivo no puede ignorar, saber qué pasó es un derecho de los familiares de los 44 y de todos los argentinos.

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