23 de abril 2018 - 22:35

Estiman que tarifas de luz cubren ya el 73% del costo de generación

Con un 27% se completaría el proceso de reducción de subsidios. Pero a eso habría que agregarle el aumento de la inflación, advirtió Invecq.

Estiman que tarifas de luz cubren ya el 73% del costo de generación
El ajuste en los valores de las tarifas de los servicios públicos requería aún un alza del 27% más el aumento de la inflación para llegar a un punto de equilibrio. Según un informe de la consultora Invecq ese serie el porcentaje que debieran incrementarse las facturas de los servicios en general y en todo el país, para completar el proceso de reducción de los subsidios que inició el Gobierno de Mauricio Macri. El dato parte de comparar la situación heredada desde 2015 hasta el primer trimestre de este año, con el costo de generar y distribuir energía. Los principales puntos del informe presentado ayer por la consultora son los siguientes:

• A partir de este mes, las facturas de gas se harán con un nuevo cuadro tarifario que implica aumentos importantes, de la magnitud de los que tuvieron las facturas de luz en los meses del verano.

• El Gobierno aún no ha terminado de normalizar el atraso tarifario heredado de la gestión anterior, aunque ya ha recorrido la mayor parte del camino. Estimamos que luego de esta ronda de aumentos, al menos en cuanto a la tarifa eléctrica y de gas, solo quedaría un nuevo shock de precios y luego, los aumentos acompañarían al incremento de precios promedio de la economía, es decir que no subirían más que la inflación general.

• El atraso tarifario respecto del resto de los precios de la economía (y respecto al costo de generar la energía) fue mayúsculo. En 15 años, mientras que la inflación acumuló casi un 1.300% de aumento y los salarios casi un 1.600% de aumento, el precio que pagaba un usuario (la demanda) de la Capital Federal por su consumo de electricidad solo aumentó un 15% y lo que pagaba un usuario en Entre Ríos aumentó un 328%. Es decir que el precio pagado por la demanda fue congelado por completo o tuvo aumentos imperceptibles frente a lo que aumentaron todos los precios de la economía.

• El costo de generar esa energía consumida, a su vez, se incrementó muy por encima al promedio de inflación. Como consecuencia del aumento general de precios y por el incremento de los commodities en dólares a nivel internacional, la generación de energía eléctrica en el mismo período aumentó casi un 2.300%. Es decir que la brecha entre el precio que pagaba la demanda por consumir y la que necesitaba la oferta para generar esa energía era cada vez mayor.

• Parte de esta brecha fue cubierta con subsidios del Estado Nacional, que llegaron a representar un 5% del PBI en el año 2015, y otra parte no se cubrió y pasó a desincentivar la inversión en el sector. Así, la Argentina pasó de ser un país exportador de energía (en el año 2006 se exportaron 6.000 millones de dólares por este concepto) a un país importador (llegando a importar más de 10.000 millones de dólares), y el consumo promedio de los hogares pasó a ser dos veces mayor que lo que ocurre en países vecinos, como Uruguay y Chile.

• El actual Gobierno comenzó a regularizar la situación de forma gradual pero permanente con el objetivo de cerrar el déficit fiscal generado, en parte, por los subsidios al consumo de energía. Pero también con el objetivo de dar las señales de precios necesarias para recuperar la inversión en el sector y detener el crecimiento de las importaciones de energía.

• En cuanto a la generación de energía eléctrica, y en el precio pagado por la demanda, comenzó a cerrase esa brecha desde 2016.

• En el año 2015, lo que pagaban los usuarios llegaba a cubrir apenas el 15% del costo de generación de la electricidad mientras que en la actualidad llega a cubrir el 73% del costo. Es decir que es mucho lo que se avanzó, pero la tarea no está completa aún.

• Hasta 2015 los aumentos en el precio pagado por la demanda habían sido muy inferior al del costo de generación y al de los salarios. Es decir que, en términos de energía, los salarios podían comprar mucho más consumo de energía en el año 2000. Este aumento de los salarios por encima de la evolución de todas las tarifas generó un exceso de ingresos que se destinó al aumento del consumo de otros bienes.

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