domingo 23.9.2018
En Dublín
domingo 26 de Agosto de 2018

El Papa se despidió de Irlanda ante 500 mil personas con un mea culpa por los abusos

El Sumo Pontífice pidió perdón "por el tiempo que pasó sin que se mostrara compasión con los supervivientes". "Esta herida abierta nos desafía a ser firmes y decididos en la búsqueda de la verdad y la justicia", había señalado el sábado durante una recorrida.
El papa Francisco durante el discurso ante 500 mil personas.

El papa Francisco durante el discurso ante 500 mil personas.

El papa Francisco volvió a pedir perdón este domingo por todo tipo de abuso de poder por parte de miembros de la Iglesia católica y todas sus instituciones.

"Pedimos perdón por el tiempo que pasó sin que se mostrara compasión con los supervivientes [de abusos sexuales]", dijo el papa durante la misa de cierre de su visita de dos días a Irlanda, oficiada a cielo abierto ante unas 500.000 personas en Dublín.

"Pedimos perdón para las personas responsables en el seno de la jerarquía eclesial que no presentaron cargos contra este tipo de abuso", afirmó el jefe de la Iglesia católica.



El Encuentro Mundial de Familias, principal objetivo de la visita papal, también terminó este domingo.

Al mismo tiempo que la misa papal, tuvieron lugar diferentes actos con la participación de miles de personas para defender a las víctimas de abusos.

Poco antes de comenzar la misa, el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, había reconocido que "hay personas que han sido heridas en la profundidad de su ser por clérigos" y que "su fe ha sido puesta a prueba".

"Hoy nos reunimos alrededor de (...) la cruz con la esperanza de que haya una primavera para la Iglesia irlandesa", dijo Martin. "Nuestras miradas buscan un sol primaveral que no quiera encubrir la crudeza de días oscuros", señaló el arzobispo irlandés.

Previamente, Francisco dijo en el segundo y último día de su visita a Irlanda que los escándalos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero son "una herida abierta" que tiene que ser tratada con acciones "firmes y decididas".

"Esta herida abierta nos desafía a ser firmes y decididos en la búsqueda de la verdad y la justicia", señaló Francisco durante el rezo del Ángelus en el santuario mariano de Knock, en el noroeste de Irlanda, generando un intenso aplauso de los asistentes.

"Pido el perdón de Dios por estos pecados y por el escándalo y la traición que sienten tantos en la familia de Dios. Le pido a nuestra Santa Madre [María] que interceda por todos los supervivientes y para confirmar a cada miembro de nuestra familia cristiana la determinación de no permitir que estas situaciones ocurran nunca más", añadió.

Pese al mal tiempo, decenas de miles de fieles -45.000 según el Vaticano- acudieron al santuario para ver y escuchar al papa, que saludó con la mano a la multitud cuando se dirigía en el papamóvil al acto.

La visita del papa a Irlanda, la primera desde que Juan Pablo II viajó a la isla en 1979, ha estado dominada por el historial de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica irlandesa.

La irlandesa Marie Collins, una prominente víctima de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica, se mostró decepcionada con la visita del papa a su país.

Collins, quien causó revuelo el año pasado al abandonar la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, criticó en una entrevista con dpa el hecho de que el papa no quiera introducir nuevas estructuras para hacer frente al sistemático encubrimiento de los abusos en el seno de la Iglesia.

"Estoy decepcionada por la negativa a introducir más estructuras para la rendición de cuentas", afirmó Collins, quien junto con otras siete víctimas de abusos sexuales se reunió el sábado en Dublín durante una hora y media con el jefe de la Iglesia católica.

No obstante, calificó como señal positiva el hecho de que Francisco haya reconocido claramente el sistemático encubrimiento.

Durante estos dos días, el papa se entrevistó con el presidente Michael D. Higgins, el primer ministro Leo Varadkar y la ministra de Asuntos de la Infancia, Katharine Zappone. Todos los interlocutores del papa hablaron con él sobre el enorme impacto que han tenido en Irlanda los escándalos de abuso sexual a niños.

Los abusos en Irlanda son sólo parte de un problema más amplio al que se enfrenta la Iglesia católica. A mediados de agosto causaron consternación los resultados de investigaciones realizadas en Estados Unidos. Según la Fiscalía del Estado, más de 300 sacerdotes católicos abusaron de miles de niños en el estado de Pennsylvania en los últimos 70 años. Francisco reaccionó con un escrito a todos los católicos, en el que condenó los abusos.

La última visita de un papa a Irlanda se remonta a hace casi 40 años. Juan Pablo II fue recibido en 1979 con enorme júbilo. En ese entonces, la Iglesia católica no era controvertida y la mayor parte de la población irlandesa asistía regularmente a misa los domingos. Aún hoy muchos irlandeses defienden la fe católica, pero el país cambió sustancialmente.

En mayo pasado, los irlandeses votaron a favor de relajar la estricta legislación que prohibe el aborto. En 2015, Irlanda fue el primer país del mundo que introdujo el matrimonio entre personas del mismo sexo a través de un referéndum.

El jefe de Gobierno Varadkar, que mantiene abiertamente una relación con un hombre, dijo poco antes de la visita del Papa que está feliz de que la Iglesia católica ya no tenga tanta influencia en Irlanda. En reunión con el papa, se pronunció a favor de un "nuevo capítulo" en la relación entre su país y la Iglesia católica, en el que la Iglesia ya no esté en el centro de la sociedad, pero siga tienen un "papel importante".

Este domingo, un exalto funcionario del Vaticano en Washington, Carlo Maria Vigano, aseguró en un escrito de once páginas que el papa sabía hace tiempo de las graves acusaciones contra el excardenal estadounidense Theodore McCarrick, quien renunció hace poco, y sin embargo lo protegió.

El escrito fue publicado, entre otros, por el diario conservador católico "National Catholic Register". Vigano fue nuncio en Washington entre 2011 y 2016 y es considerado un crítico del argentino. El Vaticano no hizo comentarios respecto de esta acusación.

Francisco aceptó la renuncia a McCarrick en julio y además le ordenó arresto domiciliario. El religioso es acusado de acoso sexual a menores de edad.

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