Nueva escalada en la guerra comercial entre China y EEUU: las dos potencias aplicaron más aranceles importadores
El gobierno de Trump anunció más gravámenes de 10% a productos chinos por un valor de u$s 200.000 millones. En respuesta, Xi Jinping restringe importaciones de bienes estadounidenses por u$s 60.000 millones.
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Donald Trump y Xi Jinping
Si se llega a esta fase serán todas las importaciones desde China que estarán sujetas a medidas proteccionistas de Estados Unidos.
La administración Trump, que cerró a principios de septiembre las consultas públicas, decidió excluir algunos productos de consumo masivo del arancel de 10%, como los relojes conectados, productos textiles y agrícolas o las sillas de autos para niños así como los cascos de protección para los ciclistas, explicaron responsables estadounidenses en conferencia telefónica.
Trump dijo que China se ha negado a cambiar prácticas comerciales injustas que perjudican a las empresas estadounidenses y a sus trabajadores.
"Durante meses hemos urgido a que China cambie estas prácticas injustas y que dé un trato justo y recíproco a las empresas estadounidenses", dijo Trump en un comunicado.
Según Trump, los nuevos aranceles harán que "ingrese mucho dinero en las cajas de Estados Unidos".
Trump estima que los aranceles -no sólo a productos chinos- colocan a "Estados Unidos en una posición de negociación muy fuerte, con miles de millones de dólares y trabajo fluyendo a nuestro país. Y aún así, el aumento de costos ha sido casi imperceptible".
Su asesor económico Larry Kudlow aseguró no obstante que Estados Unidos está abierto al diálogo "en todo momento".
Los responsables estadounidenses subrayaron además que el objetivo no era limitar el crecimiento económico chino.
Donald Trump exige de Pekín que reduzca de 200.000 millones el déficit comercial con Estados Unidos abriendo aún más su mercado a los productos estadounidenses.
Imponer aranceles de 10% en un primer momento -en vez del 25% que Donald Trump había pedido a su administración que estudiara- podría percibirse como un gesto de apertura relativo luego de que el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, contactara a sus homólogos chinos para reanudar las negociaciones.
Los mercados no reaccionaron y la bolsa de Shanghái, que perdió mucho terreno los últimos meses, ganó 1,82% al cierre del martes.
Además de los aranceles al acero y el aluminio, de respectivamente 25% y 10% impuestos en nombre de la protección de la seguridad nacional, Washington impuso durante el verana aranceles de 25% a 50.000 millones de dólares de productos chinos para compensar un "robo" de propiedad intelectual.
La administración Trump lamenta que a cambio de un acceso al mercado chino, las empresas estadounidenses se vean obligadas a compartir con sus socios locales una parte de sus conocimientos tecnológicos.
Para cambiar esta práctica, Donald Trump ya había amenazado con imponer aranceles a la totalidad de los más de 505.000 millones de dólares de importaciones chinas.
"Esperemos que esta situación comercial se resuelva, en última instancia por mí mismo y por el presidente Xi (Jinping) hacia quien tengo un profundo respeto y afección", declaró Trump.
Este conflicto parece de momento tener poco efecto en la primera economía mundial aunque las medidas de represalia se sienten en algunas regiones y sectores de actividad.
El Tesoro estadounidense advirtió en varias ocasiones que la mayor amenaza para el crecimiento económico estadounidense era una guerra comercial.




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