El origen de la cría de ganado este presente en nuestro pais desde antes de la conformación del Estado Argentino. Las primeras vacas descendieron desde el epicentro del Virreinato del Perú hacia el actual territorio argentino a mediados del siglo XVI. A partir de entonces, se inició un proceso de desarrollo y expansión ganadera en nuestra región, donde la zona centro cobró gran protagonismo llegado el siglo XIX con las mejoras de las razas británicas Angus, Hereford y Shorthorn, entre otras.
Expo Rural: la ganadería busca crecer en producción
En el marco de la Exposición Rural, Ámbito dialogó con los referentes de las principales razas ganaderas del país.
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Esa evolución sigue presente en la pasión ganadera de miles de productores que año tras año buscan mejorar sus ejemplares e incluso lograr una “cucarda” en la Exposición Rural de Palermo, que a pesar de contar con múltiples actividades, es reconocida por ser la muestra “ganadera” por excelencia.
En este contexto, referentes de las principales razas bovinas dieron su mirada acerca del presente y futuro de una actividad que no sólo es determinante por lo que representa el consumo de carne para los argentinos, sino porque además es uno de los sellos que nos distinguen en el mundo.
Alfonso Bustillo, Presidente de la Asociacion Argentina de Angus, describió la situación actual que vive la ganadería, que lógicamente se vio perjudicada por la sequía. “Afectó toda la cadena de producción, desde lo que son recursos forrajeros, producción de granos de forraje, todo lo que es receptividad de los campos. Esto trajo aparejado pérdidas de pasto, de kilos de destete y posiblemente en datos de preñez que se verán en los destetes del 2024”.
Sin dudas, las variables de la macro y micro economía atraviesan por completo a cada una de las actividades productivas y la ganadería no es la excepción.
Desde la Asociación Argentina de Brangus, Hernán Magaz, explicó a Ámbito que “la ganadería necesita reglas claras para crecer, porque es un negocio de largo plazo”. Según el Gerente de la entidad que agrupa a los criadores de la raza, “sin reglas claras, si bien la ganadería va a continuar, va a ser muy difícil que los impactos que genere sean cuantificables en el tiempo. Cuando la ganadería o el negocio esta intervenido, el desarrollo a nivel pais se ve ralentizado”.
En la misma línea, Jorge Collinet, Presidente de la Asociación de Criadores de Hereford, señaló que existe en la ganadería “una pesada carga impositiva desde las retenciones hasta las exportaciones, pasando por los impuestos al trabajo, la energía y todos los que pesan en los insumos y servicios que contratamos”. Collinet explicó además que ordenar la macro economía permitiría dejar atrás “impuestos indirectos como la brecha cambiaria que nos siguen extrayendo una parte importante del dinero que podríamos reinvertir”.
Es indudable que las intervenciones en los mercados son una variable criticada por todo el sector ganadero. Desde Angus, Bustillo aseguró que se necesita “previsibilidad para saber que lo que hacemos hoy no va a estar intervenido en el futuro, no va a haber ni cuotificaciones ni impuestos distorsivos como las retenciones, ni intervenciones estatales”.
Esa “previsibilidad” de la que se habla tanto, la explica con hechos Collinet, quien al ser consultado detalló que “el ganadero permanentemente mira el largo plazo porque cuando el criador decide comprar un toro que va a servir una vaca en octubre de este año, va parir en agosto del próximo, destetará en marzo del 2025 y se va a vender en el 2026, esta decidiendo a 3 años”. Por eso se piden constantemente reglas claras para poder tomar decisiones que son clave para el negocio ganadero.
La radiografía que ofrece el sector es sin duda compleja, puesto que en un mercado interno marcado por una situación económica acuciante, la exportación muestra precios muy bajos respecto de los que se obtuvieron en los últimos dos años, por lo tanto pensar la ganadería que se viene tiene mucho mas de deseos que de realidades.
Mientras tanto, la ganadería también tendrá que afrontar desafíos que son intrínsecos a la actividad. Al ser consultada sobre este punto, Mónica Schmale, Presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Limousin, aseguró a Ámbito que a futuro se deberá mejorar en sanidad ya que “es fundamental para aumentar los porcentajes de preñez, que todavía tienen mucho para mejorar. El punto es que para todo se necesita dinero y es lo que no sobra en este sector. Por otro lado, mejorar la conectividad sería fundamental. Internet te conecta con el mundo. Si queremos que los jovenes se queden en el campo y aprovechar toda la tecnología que ellos traen, no podemos seguir aislados”.
A pesar de todo, los productores también piensan en la ganadería que viene. Desde Brangus, Magaz detalló que el sector tendrá que adaptarse a las exigencias del mercado global, “mas aun cuando es señalada como causante del cambio climático. Tendremos que comunicar mas y mejor, porque aquí producimos de una manera amigable con el medio ambiente, pero además tendremos que demostrarlo con mediciones y trazabilidad en toda la cadena de valor”.
El mensaje de la cadena en su conjunto es concreto: hace falta previsibilidad, una mejor situación macro y microeconómica y si hay un repunte de precios internacionales, nuestra ganadería podría tranquilamente comenzar un proceso real de desarrollo y crecimiento como lo tuvo Brasil en las últimas décadas.
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