Se podría decir que la vivienda está evolucionando hacia un modelo que prima la vida doméstica sustentable, cómoda y segura. Entre tantos avances que la tecnología ha generado para la comodidad de las personas, posiblemente las casas inteligentes y toda la industria a su alrededor sean las que protagonizarán la próxima revolución digital. Sobre todo a partir del consumo masivo que brindará el 5G, y la conectividad que asociará la internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) con la domótica, que es el conjunto de técnicas orientadas a la automatización de una vivienda.
“Con estos sistemas, que permiten ahorrar más de 30% en energía, se puede saber cuánto consume cada uno de los artefactos del hogar y evitar derroches, que son muy frecuentes”, asegura Sebastián Ikonicoff, CEO de Life2Better. “Además, esta tecnología permite también ahorrar en agua y gas”, concluye el especialista.
La rutina
Uno de los aspectos más interesantes de montar una casa inteligente es la programación de rutinas. El usuario maneja todo desde su smartphone o tablet. Puede, por ejemplo, encender el aire acondicionado y configurarlo de manera automática para que se prenda solo si hace demasiado calor afuera. Puede apagar o prender las luces con una app, abrir y cerrar cortinas, prender la calefacción central, encender el riego en el jardín un día extremadamente seco o interrumpirlo en caso de lluvia.
Respecto de los elementos técnicos, no hay cables ni aparatos que desentonen, ya que éstos pasan inadvertidos y pueden estar sobre la mesada de la cocina, como un adorno más en la biblioteca, en una esquina imperceptible de las paredes o en el techo. Son dispositivos que se van conectando de manera modular y utilizan un estándar que también usan otras grandes marcas como LG o Samsung, lo cual asegura compatibilidad. Son módulos que se pueden ir incorporando de a poco.
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