Los argentinos tendremos la oportunidad de elegir un nuevo presidente/a este año. Se celebran y consolidan 40 años de democracia; la mejor forma de gobierno conocida, consagrada en nuestra Constitución y abrazada por el pueblo.
Los argentinos tendremos la oportunidad de elegir un nuevo presidente/a este año. Se celebran y consolidan 40 años de democracia; la mejor forma de gobierno conocida, consagrada en nuestra Constitución y abrazada por el pueblo.
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Una de las “deudas” de nuestra democracia es el bienestar económico de sus habitantes; cuatro de cada diez argentinos son pobres.
Las elecciones presidenciales siempre ofrecen la oportunidad de iniciar una nueva etapa, con apoyos políticos y expectativas renovadas. Esto no debe distraernos del presente, ya que es desde ahora cuando construye el futuro.
Reducir en forma sostenida la pobreza requiere mantener un robusto crecimiento de la actividad económica durante muchos años. Las oportunidades a nivel internacional y las numerosas potencialidades de nuestro país y su gente permiten ser optimistas al respecto.
Una de las condiciones necesarias para generar crecimiento sostenido es el aumento del crédito.
La relación crédito bancario con respecto al PBI de Argentina es la más baja del continente, en torno al 8%, mientras que el promedio Latinoamérica es superior al 50%.
Las estimaciones de ADEBA relevan que, con las condiciones adecuadas, en dos años la bancarización (créditos/PBI) puede aumentar del 8% actual a niveles de entre el 12% y 15%. Esto equivaldría a un aumento de los créditos de hasta $9.000 miles de millones, equivalente a más de u$s30.000 millones. A cinco años se puede aspirar a una bancarización del 25% del PBI.
Los bancos en general y la banca privada nacional en particular, cuentan con el capital para duplicar el nivel de bancarización. La banca también tiene la liquidez para la parte inicial de dicho proceso de expansión del crédito y el resto surgirá del aumento progresivo de los depósitos.
Por otro lado, los bancos poseen equipos altamente capacitados y la tecnología necesaria para la generación y distribución de créditos en forma masiva. El sistema financiero ha logrado en los últimos años una altísima “capilaridad digital” (existen más de 94 millones de cuentas bancarias, prácticamente todas las personas tienen al menos una cuenta) a lo que se suma su accesibilidad física, a través de una red de 5.000 sucursales y más de 26.000 cajeros automáticos y terminales de autoservicio distribuidas en todo el país.
Para lograr que el desarrollo del crédito potencie el crecimiento económico, es necesario que el Estado, en el ámbito de sus funciones, ofrezca las condiciones necesarias para que la banca despliegue todo su potencial. Estas condiciones pueden resumirse en cuatro grandes temas:
Tenemos lo principal: la democracia. Es deber de los sectores políticos generar las condiciones adecuadas para el crecimiento económico y responsabilidad del sector privado llevarlo adelante.
(*) Presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA)
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