12 de febrero 2004 - 00:00

A lo Castells, en Jujuy

Tantean los estatales así la posibilidad de una actitud pasiva en el mandatario local, en sintonía con el presidente Néstor Kirchner. La situación era grave en la capital jujeña, ya que luego de una marcha en la que participaron unos 1.500 estatales, una veintena de trabajadores de varios gremios locales se instaló en las escalinatas internas de la Casa de Gobierno, impidiendo el acceso al primer piso del edificio.
Temprano, los estatales rechazaron la propuesta oficial de subir los salarios $ 50 a partir de los haberes de marzo, que se cobran en abril. Este ofrecimiento había sido expuesto por el ministro de Gobierno, Justicia y Educación,
Armando Berruezo, quien recibió a la conducción del Frente de Gremios Estatales, que se limitó a exigir un mínimo de $ 100, y a partir de febrero.
Berruezo dijo que el ofrecimiento de $ 50 forma parte de la previsibilidad del gobierno y «será incluido en el presupuesto» de este año, pero la respuesta de los activistas insistía en que la suma restante para llegar a $ 100 podía acreditarse en cuotas.
Ayer los trabajadores seguían en actitud hostil, en espera de ser recibidos por Fellner, que se encontraba anoche en Buenos Aires.
Entre los estatales que ocupaban el edificio de gobierno se encontraban
Fernando Acosta, titular de la CTA y ATE; Oscar Tapia y Alberto Maigua, de docentes; y Graciela Medina, de profesores. Paralelamente, decenas de activistas acampaban en la plaza Belgrano, lugar donde hace 16 días se instaló la llamada Carpa de la Dignidad.
El frente de estatales jujeños está integrado por la ATE, el Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM), la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), la Asociación de Educadores Provinciales (ADEP), el Centro de Docentes de Nivel Medio y Superior (CEDEMS) y la Asociación de Profesionales de la Administración Pública.

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