Por expreso mandato de Néstor Kirchner cuidaron las espaldas del gobernador Carlos Alberto Sancho; su vice, Judit Selva Forstmann de Papousek; y los ministros de Gobierno, Daniel Varizat, y de Economía y Obras Públicas, Juan Antonio Bontempo (dos ex hombres K en el gobierno nacional), además de la ministra de Acción Social, Nélida «Nelly» Alvarez de Campo (estrecha colaboradora de Alicia Kirchner), y el secretario de Hacienda, Juan Manuel Campillo (ex hombre de Sergio Acevedo y uno de los pocos que conoce el destino de los fondos de Santa Cruz en el exterior). Tamaño derroche de ejecutividad estaba destinado a anunciar una mejora no remunerativa. En la vereda de la Casa de Gobierno hacían fila para exigir un diálogo con el gobierno sanchista los integrantes del frente estatal gremial: UPCN, Luz y Fuerza, ATSA, Fentos y ATE, que se quejan porque «un trabajador cobra un básico de $ 381 y un monto adicional en negro de $ 820». Los sindicalistas están furiosos porque, dicen, «estos futuros pasivos cobrarán un haber jubilatorio mínimo».
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