Esta dependencia económica conlleva en muchos casos la subordinación de las decisiones regionales a las voluntades del poder central, habida cuenta de que la oposición muchas veces repercute en las cuentas públicas provinciales. Sobran los ejemplos: Neuquén, con un gobernador francamente enfrentado a Néstor Kirchner, llevó ante la Justicia su denuncia por discriminación en el reparto de fondos de origen nacional. También está el caso de Chaco, donde el mandatario radical, Roy Nikisch, a diferencia de sus pares de Río Negro, Mendoza, Catamarca, Santiago del Estero y Corrientes, ha decidido hasta ahora no sumarse a la concertación lanzada desde Balcarce 50, resistencia que le cuesta constantes tironeos en materia de fondos. Esta menor autonomía fiscal fue reflejada en un estudio del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Libertad, que señala a Formosa como el Estado provincial con mayor necesidad de financiar sus gastos con recursos nacionales, con sólo 4,9% de ingresos de origen local, contra la Ciudad de Buenos Aires, que apenas depende en 10% de esos fondos. Pero no sólo Formosa está en esa lista: hay seis distritos donde la recaudación provincial representa menos de 10% de los ingresos corrientes. Por caso, en este grupo se encuentran La Rioja (5,7%), Catamarca (7,8%), Santiago del Estero (9%), Jujuy (9,1%), Chaco (9,8%) y Corrientes (10,2%). En otro orden, las provincias que exhiben una mayor participación son, además de Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires (47,5%), Santa Fe (30,2%), Córdoba (28,3%) y Mendoza (26,4%). «Una mayor participación de los recursos tributarios nacionales sobre los ingresos corrientes totales de una provincia demuestra claramente una menor autonomía fiscal de la misma», explica el estudio privado. «Esta mayor dependencia hacia los fondos que envía el gobierno nacional no estimula el uso eficiente de los recursos públicos y, por lo tanto, genera condiciones para incrementar erogaciones de distinta índole sin que esto represente una mayor carga para el contribuyente local», precisa el informe. Dentro de los ingresos corrientes que perciben las provincias se encuentran los de índole tributaria y los que no lo son. En promedio, los primeros representan 81% de los recursos que entran a las arcas públicas de las diferentes jurisdicciones. Sólo en aquellas provincias donde existen ingresos por concepto de regalías, los de carácter tributario tienen una participación inferior a la observada en el resto de los distritos, tal como sucede en Chubut, Neuquén y Santa Cruz. Por su parte, los ingresos tributarios comprenden aquellos que corresponden a la órbita de la recaudación provincial y los que son provenientes de la Nación. Entre los impuestos que recaudan las jurisdicciones se destaca el Impuesto a los Ingresos Brutos, que representa en promedio 60% de la recaudación para cada distrito de este nivel. Sobre el total de ingresos corrientes que ingresa a cada provincia, los tributos de origen provincial representan en promedio tan sólo 20% de aquéllos. Por otra parte, 8 provincias ostentan una participación de los ingresos tributarios provinciales sobre el total de recursos corrientes entre 10% y 20%. Ellas son: Chubut (14,6%), La Pampa (15,4%), Misiones (15,8%), Neuquén (17,6%), Salta (19,1%), San Juan (13,4%), Santa Cruz (12,9%) y Tierra del Fuego (17,9%). «A partir de esto, se desprende la necesidad de que los Estados provinciales recuperen su autonomía y puedan definir sus funciones elementales en materia de impuestos y gastos, para lograr una mayor eficiencia en el gasto público, reducir su endeudamiento y cumplir con el principio de correspondencia fiscal», señala a modo de conclusión el relevamiento de la Fundación Libertad.
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