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Figuras políticas fuertes suelen estar detrás de las candidaturas electorales. Un estilo de «padrinazgo» del que pocos están exentos aunque intenten negarlo, incluido Néstor Kirchner, con su compleja relación con Eduardo Duhalde. Claro que esta relación se da en muchos casos sin complejos visibles, como sucede en Córdoba, donde el gobernador José Manuel de la Sota representa con orgullo el rol de «mentor» de su vice Juan Schiaretti como candidato a sucederlo. Esta relación es pregonada como una suerte de garantía de votos -más allá del «invalorable» apoyo que implica contar con el aparato del Estado- y se hizo más que evidente este sábado, con motivo del lanzamiento oficial de la fórmula Schiaretti-Héctor «Pichi» Campana. «Yo no soy candidato», aclaró constantemente un muy sonriente De la Sota durante el acto realizado en el estadio Córdoba, pero ante cada mención de su nombre de boca del agradecido candidato a gobernador -que hoy inicia la licencia en su cargo de vice-, el obediente público reunido por el oficialismo se encargaba de explotar, rompiendo con la gélida temperatura y como si se tratara de la hinchada de algún equipo de fútbol cordobés.
Junto a Schiaretti y Campana, la tercera pata electoral fuerte del oficialismo cordobés es Roberto Chuit, el candidato a intendente de Córdoba. Al igual que sus colegas, Chuit deja claro su vínculo sanguíneo con De la Sota, al tomar la posta del ataque al eterno rival del gobernador, el actual intendente Luis Juez, asegurando que se encargará de los problemas y no se va a «esconder detrás de los chistes», en alusión al histriónico estilo del actual jefe comunal. Pero Chuit fue más allá: «Voy a encarcelar y a enjuiciar a todos los responsables, sea el secretario de Transporte o el mismo (Luis) Juez», dijo este fin de semana, en referencia a los problemas y al déficit que sufre la empresa municipal de transporte TAMSE. La amenaza hizo recordar a las frases que también lanzó Juez tiempo atrás con motivo de su campaña por la gobernación, prometiendo prisión nada menos que para De la Sota. Mientras tanto, siguen las especulaciones en torno al compañero de fórmula de Chuit, ya que circula -aunque no se confirma- como posibilidad Olga Riutort, la ex esposa del actual mandatario provincial.
Compañera en Mendoza
La cuestión de definir acompañante de fórmula también aqueja al radicalismo mendocino. En su carácter de UCR concertadora y con la inminente denominación de Julio Cobos como vice de Cristina Fernández de Kirchner, el gobierno local siente la presión por parte del PJ aliado de ungir a un peronista como aspirante a la vicegobernación. Caería así Patricia Gutiérrez, la radical que había sido elegida en principio por Cobos como aspirante a vice. César Biffi ya está inamovible como candidato a conducir al Ejecutivo y la danza por elegir al número dos apunta ahora a la senadora nacional María Perceval. Entre las cualidades que se atribuye la legisladora se encuentran la de ser parte de la mesa chica de negociación entre radicales y peronistas mendocinos y -tal vez la más importante- tener muy buena relación con la senadora Kirchner, con quien integra un grupo de legisladoras denominado «Las Generalas» -«porque paramos en un bar que se llama El General», aclara Perceval- y, años atrás también compartió el espacio El Calafate, donde también estaban Néstor Kirchner, Daniel Filmus, y Rafael Bielsa, entre otros, y ya se mentaba la posibilidad de Cristina presidente. Todas estas características inclinarían la balanza en detrimento de Enrique Thomas, diputado nacional del FpV que también suena como posible compañero de Biffi. Por las dudas, Perceval ya se encargó de hacer manifiestas sus ganas. «Me gustaría ser vicegobernadora», aseveró en una entrevista al Diario Uno.
Brizuela contraataca
Luego de que se confirmara el alineamiento del senador nacional y ex gobernador Oscar Castillo con el lavagnismo, el actual mandatario Eduardo Brizuela del Moral decidió ratificar lo que se preveía: que no apoyará en octubre la fórmula presidencial conformada por Roberto Lavagna y el presidente de la UCR nacional, Gerardo Morales. «No nos van a asustar con una intervención. Vamos a resistir hasta las últimas consecuencias», desafió el domingo el mandatario y titular del radicalismo catamarqueño durante un acto de inauguración de obra públicas en Fiambalá. Brizuela estuvo reunido con Morales el jueves pasado y afirma que Lavagna «no es radical» y que fue «puesto a dedo» por el Comité Nacional de la UCR. Además, destacó el «crecimiento» del radicalismo provincial y reivindicó al Frente Cívico y Social que integra como proyecto político. Hecho el descargo del mandatario, los radicales catamarqueños se preparan para recibir el embate del Comité nacional que buscará la intervención. Por lo pronto, ya se habla de una «resistencia cívica al atropello que se pretende perpetrar desde el comité nacional», según dijo el presidente del radicalismo de la localidad de Tinogasta, Carlos Pico. La jugada de defensa incluirá reuniones con intendentes, concejales y legisladores radicales, consultas con los distintos comités departamentales y un plenario para que la Juventud Radical elija sus cinco representantes para la convención partidaria. Se trata de un búsqueda de la mayor cantidad de avales posibles de «sectores representativos» antes de convocar a la Convención, para confrontar los movimientos lavagnistas que opera el intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, en sintonía con el auditor general de la Nación Horacio Pernasetti y, ahora, Castillo.
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