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12 de septiembre 2010 - 21:51

Cayó hasta 40% el consumo de carne en las provincias

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Los consumidores optan por los cortes de cerdo y carne aviar frente a la suba de precios en las carnicerías que se viene registrando desde principios de año.

La caída de hasta un 40% del consumo de carne vacuna en las provincias por el aumento de precios en las góndolas enciende la alerta en todos los eslabones de la cadena productiva, que no encuentra alternativas para salir del estancamiento que perciben desde hace más de cinco años.

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Por caso, en Chubut, la caída en el consumo alcanzó el 40% en agosto. Se debe a la poca cantidad de cabezas por fuertes cambios climáticos, sequía y nieve, que provocaron cuantiosas pérdidas. Así explican, en parte, por qué algunos cortes sufrieron aumentos de hasta un 100 por ciento.

En la otra punta del mapa, los tucumanos también están preocupados por el complicado panorama que atraviesa el consumo de carne. Para el consignatario de ganado de Tucumán, Gonzalo Tapié, «el mercado ha tendido a normalizar su demanda, en función de escasez de la oferta, siempre hablando de la oferta histórica que teníamos los argentinos».

Asimismo, en La Pampa se vuelve a registrar una drástica caída en el consumo de carne similar a la padecida a principios de año, cuando alcanzó un 30%. Esa baja es cada vez más evidente y acompaña otra tendencia, que va de la mano, y es el incremento de otros productos alternativos, como el pollo y la carne de cerdo.

«En la provincia de Corrientes, esa baja (de stock) fue de 250 mil cabezas», recalcó ayer en la apertura de la Exposición Rural de Mercedes, en la provincia mesopotámica, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati. «El consumo de carne por habitante cayó un 20% y hoy comemos menos carne que Uruguay», agregó uno de los referentes de la Mesa de Enlace.

Hay varios argumentos para explicar los aumentos de precios, según la posición que se tenga en la cadena productiva. Para los productores, se debe a la falta de hembras que fueron faenadas en 2008 y 2009 por la sequía y porque el negocio de la ganadería dejó de ser rentable de la mano de la intervención de la Secretaría de Comercio Interior en el mercado.

Por su parte, los carniceros apuntan al sector industrial, mientras que en el Gobierno nacional entienden que el buen clima (lluvias y calor) mejora las condiciones de alimentos para el ganado y los productores retienen los animales.

Más allá de las causas, se trata de una tendencia que ya se ha instalado y cada vez cuesta más revertir: entre 2006 y 2009, se observó un aumento general del precio de la carne a nivel consumidor del orden del 77% en todo el país.

Si bien el aumento fue generalizado para todos los cortes, se encontraron diferencias entre cada uno de ellos y esto incide directamente en las cifras que se registran del lado de los consumidores. «Los cortes populares, de mayor demanda en el mercado interno, fueron los que más aumentaron, mientras que en los «de lujo» el aumento fue menos significativo», destaca un informe realizado por Diego Contreras, especialista del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA. «Esto tiene especial importancia debido a que la carne tiene una gran influencia dentro de la canasta básica de alimentos», sostuvo el agrónomo.

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