El levantamiento -en algunos casos, forzado- de parte de las protestas petroleras que complicaron en los últimos días a buena parte del país permitió comenzar a revertir ayer el desabastecimiento de gasoil y nafta que castigaba fundamentalmente a las estaciones de servicio de la Patagonia. Sin embargo, se mantenía ayer la embestida de la Federación Argentina Sindical del Petróleo y Gas Privados, que causa ya estragos en la distribución de gas envasado, sobre todo en el Nordeste. Anoche no llegaron a buen puerto las negociaciones llevadas adelante en el Ministerio de Trabajo de la Nación, en Buenos Aires, por el dirigente Alberto Roberti, en pos del cumplimiento de acuerdos previos con las empresas. Así, se agravó un conflicto que podría tener riesgosas derivaciones, teniendo en cuenta que hoy cerca de 16 millones de personas consumen gas en garrafa en el país. A este delicado escenario se sumó ayer un paro por tiempo indeterminado en Chubut de trabajadores pesqueros nucleados en el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, en reclamo de mejoras salariales. La protesta incluye piquetes en los accesos a las plantas de Puerto Madryn. Volviendo al terreno petrolero, dos de los gremios de paro en pos del cumplimiento de compromisos ya firmados con las empresas dieron marcha atrás con las huelgas, luego de la intervención de la cartera de Carlos Tomada. En paralelo, también los ex agentes de YPF que exigen el pago de acciones desbarataron el bloqueo de la planta de Repsol en Comodoro Rivadavia, ante la presión de una orden judicial de desalojo. La medida fue calcada luego por quienes bloqueaban una planta en Caleta Paula (Santa Cruz). Los manifestantes aseguraron que otorgarán una tregua de 72 horas en su embestida, pese a que desde Buenos Aires les advirtieron que el cobro de la indemnización se demorará al menos otros tres meses. El piquete -que impidió durante varios días la provisión de combustible a las estaciones- causó graves complicaciones en Chubut y Santa Cruz. Sin embargo, ayer la situación comenzó a normalizarse. El reclamo aglutina tanto a los ex trabajadores que cuentan con sentencia firme para cobrar sus acciones (unos 1.600), como a aquellos con causa aún en trámite y a quienes ni siquiera tienen liquidado el monto de lo adeudado. Todos esperaban con expectativa ayer el tratamiento en el Congreso nacional de una ley -con media sanción- que acelerará el pago de los bonos. Ya el gobierno del santacruceño Daniel Peralta adelantó que una vez que los títulos sean emitidos por Nación la provincia les anticipará a los ex agentes con fondos propios lo adeudado. Sin embargo, como horas antes lo había hecho el chubutense Mario das Neves, también Peralta cuestionó a «los abogados que están especulando con la necesidad de los viejitos». Por su parte, y tal como lo anticipó este diario en su edición de ayer, el Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privados de la Patagonia Austral que lidera Juan Allapán -que involucra a Santa Cruz y Chubut- llegó a un preacuerdo en la noche del martes, con la sede laboral como telón de fondo. Ayer a las 10 de la mañana se levantó el paro que mantenían desde el pasado jueves, aunque la actividad normal recién será retomada hoy. En paralelo, el gremio de los petroleros jerárquicos de Río Negro y Neuquén también fue alcanzado el martes por una conciliación obligatoria, que acató. Hoy el secretario Manuel Arévalo mantendrá un encuentro con autoridades de Repsol en Neuquén.
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