La Casa de Gobierno se convirtió el lunes, después del mediodía, en caja de resonancia de la protesta gremial y de la queja oficial. La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que nuclea a los no profesionales y que se negaba a convalidar la oferta de Cobos, hacía rondines en el exterior, mientras que el gobernador encabezaba, desde el cuarto piso, una acalorada conferencia de prensa. «¡Escuchen bien mendocinos! El aumento para los trabajadores de la salud va de 20% a 60%», alertaba el radical agitando sobre sus espaldas el pulgar para señalar a los 300 manifestantes de ATE que batían bombos en la vereda. El mandatario, recién llegado de Viena, Austria -donde acompañó a la comitiva encabezada por Néstor Kirchner, que participó de la IV Cumbre de la UE, América Latina y el Caribe-, acusó al PJ provincial de fogonear la protesta sindical y amenazó con sanciones para quienes se resistan a levantar la protesta. «Estoy viendo una intencionalidad política en todo esto. Veo desfilar por ahí algunos médicos que han sido funcionarios de gobiernos anteriores, que justamente fueron responsables de eliminar el reescalafonamiento, suspendieron la antigüedad y dieron contratos basura». Cobos aludía, sin mencionarlo, a Guillermo Martínez Agüero, ex combatiente de Montoneros y cuñado de Mario Firmenich, quien ocupó cargos en salud durante el gobierno del justicialista Arturo Lafalla. La atención en los nosocomios, en tanto, seguía siendo confusa. Los médicos se pusieron al frente de la asistencia -AMPROS, el gremio que los agrupa, aceptó el jueves pasado la oferta del gobierno-, pero la ausencia del personal no profesional dificultaba la tarea.
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