20 de julio 2005 - 00:00
Coincide con L. Murphy; se alió al kirchnerismo
-
Los gobernadores dialoguistas hacen equilibrio entre la crisis fiscal y las negociaciones con Milei
-
El gobernador Poggi anunció que impulsará una reforma constitucional en San Luis
P.: ¿Pero qué era lo que antes le parecía bien de Sobisch?
H.Q.: No cambié. Me sigue pareciendo bien lo mismo. Tiene un gran oficio porque no es fácil ser electo tres veces en la gobernación. No coincido respecto del manejo de la política social, hay muchos problemas de injusticia. Creo que fue un gobernador al que le han tocado en suerte momentos favorables para la economía de Neuquén y sabe defender los recursos provinciales.
H.Q.: Kirchner reconstruyó la autoridad presidencial. Tener un presidente débil es un suicidio en la Argentina. La negociación de la deuda externa la ha llevado adelante con mucha dignidad, aunque hay temas pendientes. El problema del atraso de las tarifas de los servicios públicos es serio.
H.Q.: En la Argentina tenemos que definir si queremos vivir en una república o en una republiqueta. El Poder Legislativo se dedica investigar, el Poder Judicial hace política con las sentencias, y el Poder Ejecutivo legisla por decreto. En esta situación parece un hecho natural el corte de una calle y nos estamos perjudicando terriblemente. Creo en el país en el que los hijos acompañaban al padre a su trabajo y no a cortar una ruta. Se ha perdido la cultura del trabajo y del esfuerzo en una Argentina que en la década del ’0 se recostó sobre la frivolidad. No puede ser que el problema de la Argentina sean los piqueteros.
H.Q.: Los argentinos tenemos que definir si vamos a ser Cuba o Miami, los dos a la vez es imposible. Si quieren ser Cuba, que sea ganando 10 dólares de sueldo como los cubanos, con presos políticos y festejando el cumpleaños cuando a Fidel Castro se le ocurra mandar la tortita. Pero si somos Miami, hay que trabajar 12 horas por día, sin sábado y sin domingo, con el funcionamiento de la libre empresa y la libre competencia. Yo elijo el sistema capitalista, está claro.




Dejá tu comentario