17 de febrero 2004 - 00:00

El imán de Capilla del Monte

Claro está, no se trata del único atractivo del lugar, que ofrece además actividades para todos los gustos y edades.La más requerida por los turistas es la ascensión al Uritorco, que demanda alrededor de tres horas de caminata por senderos de montaña, desde los que se observan bellísimos paisajes serranos con precipicios adornados por miles de helechos afirmados en la piedra.
Cuando se llega a la cima, a 1.950 metros sobre el nivel del mar,
se pueden ver hacia abajo la ciudad de Capilla del Monte, el dique El Cajón y gran parte de las serranías del noroeste cordobés.
Para los amantes de la aventura
se recomienda además la pesca de la trucha en el dique Los Alazanes, al que se llega sólo de a caballo o de a pie, tras recorrer 11 kilómetros por caminos serranos. Para acceder al lugar sólo es necesario el permiso provisorio para pesca diferenciada de trucha por cinco días, que extiende la Secretaría de Turismo de esa ciudad, con un costo de cinco pesos. Los encargados del área recomiendan realizar la travesía acompañados de un guía autorizado si no se conoce bien la zona. Para quienes quieran relajarse y descansar, pueden optar por pasar la tarde en alguno de los balnearios capillenses sobre los ríos Calabalumba o Dolores. Además se puede nadar y practicar deportes náuticos sin motor, o intentar la pesca en el dique El Cajón.
A la noche,
el paseo obligado es recorrer las arterias céntricas -entre las que se destaca la única calle techada del país-, la feria de artesanos en la plaza o los distintos pubs.
Otra opción puede ser
tomar a Capilla del Monte como punto de partida para disfrutar de localidades vecinas, como La Cumbre o Los Cocos.

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