Electoralismo condiciona más la relación entre Nación y provincias

Ambito Nacional

Ayer, precisamente, en el Día del Amigo, desembarcaron en La Rioja los Fernández del gabinete nacional con 35 millones de pesos que la provincia destinará a cubrir un aumento salarial a estatales. Aníbal, el ministro del Interior, usó términos exageradamente afectuosos para apoyar la candidatura a senador nacional del gobernador Angel Maza: «Si viviera en La Rioja, votaría por Didí», dijo. Y no era para menos. El riojano se ganó la amistad kirchnerista al decidir encabezar el Frente para la Victoria frente a la candidatura del mismísimo Carlos Saúl Menem. Discutían en el backstage del acto en el patio interno de la Casa de Gobierno si el refrán decía «los amigos de mis amigos son mis amigos» o «los enemigos de mis enemigos son mis amigos». Sea como fuere, el titular de Interior resaltó: «Es la primera vez que los dos Fernández visitamos juntos una provincia». ¿Otra amistad que crece?
El jefe de Gabinete, Alberto, dijo que Maza es
«un amigo muy honesto y que defiende a su pueblo».
Lo que sucedía en La Rioja tenía su reverso unas provincias más al Sur. El gobernador de
Mendoza, Julio Cobos, conoció esta semana el amargo precio del quiebre de su amistad con Kirchner.
El radical se había hecho rápidamente un lugar entre los afectos del Presidente desde su ascenso al poder en 2003 y pretendía que la camaradería continuara en las legislativas de octubre. Pero el cuyano no pudo superar la resistencia de la UCR local que no aceptó abrir su círculo a los peronistas.
La ruptura le costará a Cobos
500 millones de pesos, el dinero que Mendoza reclama a la Nación por los perjuicios provocados por la promoción industrial en provincias vecinas. Ahora, esos fondos -que iban a llegar en obras públicas federales- se demorarían al menos hasta después de octubre, con fecha incierta.
Para hacer más doloroso el fin del vínculo, valió recordar que el gobierno mendocino había desistido hace un año de la vía judicial, merced al pedido y a la promesa que Kirchner le había hecho a Cobos sobre el pronto pago de los fondos en obras. En lista de espera quedará entonces el trasvase del río Grande al Atuel, trabajo que permitiría aumentar la superficie irrigable en el sur mendocino.
 Rigor
Otro radical, el chaqueño
Roy Nikisch, sufre por estos días el rigor de la variable electoral en el envío de fondos desde Buenos Aires. La diputada nacional Liliana Bayonzo denunció una política discriminatoria de Nación que anunció 11.000 millones de pesos en obras de infraestructura para el interior, pero de los cuales al Chaco no llegó prácticamente nada.
La legisladora, que apoya la candidatura del ex gobernador
Angel Rozas, aseguró que la Casa Rosada maneja una chequera abultada de manera totalmente arbitraria y destacó la diferencia de criterio para otras provincias que políticamente están alineadas al kirchnerismo, como Santa Cruz, que vio incrementado su plan de obra en 200%, Santa Fe en 160%, Córdoba en 130% y San Juan en 100%.
En cuanto a las obras para Chaco, la diputada aseguró que en el anexo de obras que tiene el presupuesto, existe el Número 12, que los diputados llaman
«la planilla de la felicidad», porque conforma a los legisladores que reclaman infraestructura para sus provincias y a los diputados oficialistas les sirve para utilizarla políticamente en sus jurisdicciones.
Otra prenda de cambio que manejó el kirchnerismo con precisión quirúrgica fue el Programa de Financiamiento Ordenado (PFO), por medio del cual la Nación financia anualmente los servicios de deuda provinciales.
El armado de las listas de candidatos para las elecciones legislativas del 23 de octubre siempre tiñó la firma de estos acuerdos, con la omnipresente intensión de colar en cada provincia la mayor cantidad de candidatos que respondan a la Casa Rosada.
Sobre el conjunto de distritos asediados por deuda pública -que, paradójicamente, tiene como principal acreedor a la Nación por los pagos
de PFO de años anteriores-, Kirchner ensayó una suerte de
«pan y queso» político, y armó a principio de año su equipo, con los gobernadores fieles, a los cuales ungió rápidamente con la ansiada refinanciación: Misiones, Tucumán, Entre Ríos, Formosa y Jujuy integraban la lista.
Pronto se les sumó
Buenos Aires -distrito clave, en pugna con el duhaldismo- cuyo gobernador Felipe Solá obtuvo nada menos que 1.260 millones de pesos para cubrir la mayor parte de los servicios de este año.
Otro caso testigo fue el del cordobés
José Manuel de la Sota, un peronista que nunca fue del círculo íntimo del santacruceño. Aun así, los 250 millones de pesos del PFO lo ablandaron, y hoy, previo consenso en el diseño de listas de candidatos, se integra, a su manera y con reservas, al equipo K.
Fuera del juego, o relegados hasta último momento cual «gorditos patadura», quedaron distritos como los radicales
Chaco y Corrientes. El primero nunca pudo hacer valer su voluntad en la negociación por refinanciamiento y no firmó acuerdo alguno con Nación. Corrientes, en tanto, para poder recibir 110 millones de pesos, fue marginado hasta que los kirchneristas pudieron comenzar a digitar las nóminas de postulantes al Congreso Nacional y al gobierno local, en negociaciones que aún continúan.
Por su parte, desde
Neuquén, el gobernador del MPN, Jorge Sobisch, reclama en la Corte Suprema de Justicia de la Nación 10 millones de pesos de ATN, para hacer frente a la emergencia climática declarada y 455 millones de pesos por pérdidas en retenciones a las exportaciones de petróleo.
En San Luis,
Alberto Rodríguez Saá, otro enemigo de Kirchner, reclama 1.032 millones de pesos, 400 millones de los cuales son por dinero del «corralito» que la Corte Suprema ordenó devolver y que aún no se pagó.
Según acuerdan sobrados analistas políticos, Néstor Kirchner es irascible. Pero aun así, en el armado de su estrategia electoral de cara a octubre, demostró paciencia. En
Santa Cruz, su propia tierra, sólo tras acordar la lista de candidatos con el gobernador Sergio Acevedo -en la que quedó a la cabeza Alicia Kirchner- llegaron a la provincia 150 millones de pesos. Se destinaron a obras en la localidad de Caleta Olivia para destrabar el grave conflicto sociolaboral que encabezaban empleados municipales.
 Motivos
Era tan previsible como negativo: en los primeros cinco meses del año,
el nivel promedio de gasto aumentó 42%. El alza se debe a dos motivos: uno, económico e impostergable; y otro, estrictamente político (este último subió 34%). El primero son los pagos de intereses de deuda, que se concentraron en febrero y mayo. Pero también están las transferencias a las provincias y al gobierno de la Capital Federal, ítem que Kirchner se guardó para sí y que se distribuyen aleatoriamente según la cercanía o lejanía política de los gobernadores.
En dicho período,
el gasto en este capítulo creció 51%, e incluye desde obra pública hasta los famosos ATN (Adelantos del Tesoro Nacional) que, lejos de desaparecer, parecen multiplicarse. Para peor, el incremento se aceleró en los últimos meses, tendencia que parecería continuar, al menos hasta octubre. Junto con los aumentos a empleados públicos y jubilados, se perfila como el destino directo que el gobierno quiere darle al abultado superávit fiscal.
Por transferencias a provincias y a la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno dispuso entre enero y mayo de 2005 un nivel de gasto mensual promedio de
4.214 millones de pesos, contra los 3.137 millones de comienzos de 2004.
Los dineros nacionales también se utilizaron en campaña para evitar posibles malestares sociales a la hora de las habituales visitas del Presidente al interior. Grafica el caso del
9 de julio tucumano en el cual Kirchner anunció 731,7 millones de pesos para la provincia, buscando evitar los incidentes que se habían registrado el año pasado para esa misma fecha. Una cuestión de imagen, claro.

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