El gobernador entrerriano Sergio Urribarri se comprometió a «desarrendar las tierras de la zona de islas que sufrieron quemas en los últimos días», en un anuncio sorpresivo ayer en la Casa Rosada ante la presencia de autoridades santafesinas que reclamaban «acciones concretas» para terminar con el humo que mayormente afecta a la ciudad de Rosario. «Quiero dejar en claro que este gobierno no firmó ningún contrato de arrendamiento desde el inicio de su gestión. Pero quiero anunciar que se van a rescindir los contratos donde se compruebe que hubo quemas», dijo Urribarri en una intervención fuera de protocolo en el acto realizado ayer en el Salón Sur de la Casa de Gobierno. La declaración del mandatario sorprendió gratamente al intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, quien estuvo presente ayer en Buenos Aires en la firma de la carta de intención para la creación del Comité Interjurisdiccional para el Desarrollo Sostenible del Delta. La reunión fue convocada por el ministro del Interior, Florencio Randazzo; la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Romina Picolotti; y contó con la presencia del jefe de Gabinete, Sergio Massa. El documento lo suscribieron los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli; de Santa Fe, Hermes Binner, y Sergio Urribarri de Entre Ríos. El acto incluyó la firma de un acuerdo entre Picolotti y Urribarri para reforzar el sistema de control ambiental en la zona de islas, para lo cual el gobierno nacional dará asistencia técnica y financiera por un monto de $ 600.000. Este convenio implica la rescisión de contratos de arrendamiento, motivado por el incumplimiento de la prohibición de efectuar quemas de pastizales en el Delta del Paraná, acción que se enmarca a futuro y se suma al anuncio del gobernador respecto de quemas ya comprobadas. En aquel caso, se transferirán, en forma transitoria, las áreas afectadas a la Secretaría de Ambiente nacional para que se implementen «programas y proyectos de restauración durante el lapso que éstas requieran», aseguró Picolotti. De todas maneras, el conflicto entre rosarinos y entrerrianos no termina con la firma de estos acuerdos. El propio Urribarri se encargó de agregar en su breve discurso en la Rosada: «Me sorprendieron algunas declaraciones fuera de contexto. Pero no voy a hacer nombres», aseguró. Claramente se refería al intendente de Rosario. «Mi relación con el gobernador de Santa Fe es excelente, con Binner es excelente», aclaró. «No conozco al intendente de Rosario, lo conocí acá, recién», señaló sonriente el entrerriano. Por su parte, Lifschitz -quien se mostró combativo y activo en los últimos días respecto a la lucha contra la quema de pastizales en el Delta- ratificó el argumento del entrerriano: «Efectivamente no nos conocíamos. Pero no sé a qué se refiere», dijo a este diario el jefe comunal. La semana pasada el rosarino criticó duramente al gobierno de Entre Ríos: «Advierto una falta de interés absoluta y muy llamativa, porque esta misma provincia, estos mismos gobernantes que se han movilizado de manera tan dura contra la posible contaminación del río Uruguay por las pasteras que se están construyendo en territorio uruguayo, no tienen la misma preocupación por una situación que es mucho más grave que aquella, que está produciendo un daño ambiental más grave y no potencial, sino real, y no toman la más mínima medida para prevenirla». En este marco, el rosarino organizó una caravana náutica -metodología utilizada por los ambientalistas de Gualeguaychú-, y dejó entrever una articulación en las causas. «Hemos aprendido de la lucha de los entrerrianos por el medio ambiente. No hemos pensado en la similitud de la metodología, pero compartimos, claro que sí», argumentó con una sonrisa cómplice. Lifschitz, en tanto, se mostró esperanzado: «Es importante el acuerdo del gobernador de Entre Ríos de la cancelación de contratos. Si se hace, aporta a la solución del problema», dijo a este diario. Los acuerdos se rubricaron el mismo día en que se registró un importante accidente en Villa Constitución, Santa Fe, por la quema de cubiertas que se extendió a pastizales, causando 6 muertos (ver aparte). Al respecto, Urribarri pidió que «se separe la paja del trigo. Esto no tiene que ver con la quema de la que venimos hablando», manifestó.
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